Volkswagen, Stellantis, BMW... los fabricantes de coches pinchan en bolsa tras los aranceles

Las acciones de los fabricantes europeos de coches caen con ganas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haya anunciado aranceles del 25% a todos los vehículos no fabricados en el país. En concreto, la medida afectará a "automóviles y camionetas ligeras ('pickups') de fabricación extranjera".

Mar 27, 2025 - 10:32
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Volkswagen, Stellantis, BMW... los fabricantes de coches pinchan en bolsa tras los aranceles

Según informó Trump, los aranceles entrarán en vigor el próximo 3 de abril. Asimismo, el presidente de Estados Unidos también ha anunciado que estos aranceles se aplicarán también a partes, como motores o transmisiones, que entrarán en vigor "a más tardar el 3 de mayo", y ha dejado la puerta abierta a "procesos para ampliar los aranceles a más piezas si es necesario".

Con todo, las piezas que cumplan con el acuerdo comercial entre EEUU, México y Canadá (T-MEC) quedarán exentas de aranceles hasta que el Gobierno de Estados Unidos establezca un mecanismo para gravar el contenido no estadounidense, según la Casa Blanca.

Fuentes de 'Politico' detallan que los aranceles se aplicaran según la cantidad de contenido no estadounidense en el vehículo. Es decir, si un coche fabricado en México contiene 50% de contenido estadounidense y 50% extranjero, el arancel del 25% se reduciría a la mitad, al 12,5%.

Trump considera que esta medida podría ayudar a crecer a los fabricantes de vehículos estadounidenses, y cree también que provocará que las compañías nacionales lleven al país los procesos que actualmente desarrollan en otros lugares. En este sentido, ha destacado que la fabricación "está regresando" a EEUU desde el inicio de su mandato.

"Francamente, los amigos a menudo han sido mucho peores que los enemigos. Y lo que vamos a hacer es un arancel del 25 % sobre todos los automóviles que no se fabriquen en Estados Unidos. Si están hechos en Estados Unidos, no habrá absolutamente ningún arancel", afirmó Trump en una comparecencia de prensa en la Casa Blanca.

Estados Unidos importó automóviles de pasajeros por valor de 214.000 millones de dólares en 2024, según datos del Departamento de Comercio. Un funcionario de la Casa Blanca afirmó en declaraciones a 'Politico' que el arancel a las partes afectaría otros 192.000 millones de dólares en importaciones procedentes de México, Canadá, China, Alemania, Japón y otros proveedores, según el Departamento de Comercio.

México, Japón, Corea del Sur, Canadá y Alemania han representado la mayor parte de las importaciones de automóviles estadounidenses. De ellos, México, Canadá y Corea del Sur tenían, hasta ahora, acceso libre de aranceles al mercado estadounidense en virtud de los acuerdos de libre comercio que Trump renegoció durante su primer mandato.

Todos los demás países enfrentan un arancel del 2,5 % sobre sus exportaciones de automóviles de pasajeros a Estados Unidos y un arancel del 25 % sobre las camionetas ligeras. Trump afirmó que sus nuevos aranceles se sumarían a estos, elevando el arancel para los automóviles de pasajeros al 27,5 % y el de las camionetas ligeras al 50%.

CAÍDAS EN BOLSA

Stellantis es uno de los valores que más caen, con recortes de más del 3% para el fabricante de Peugeot y Fiat. Los fabricantes alemanes también recortan: Volkswagen cede alrededor de un 1,5%, mientras que Mercedes-Benz se deja alrededor de un 4% y BMW, un 5%.

Los expertos de Bankinter señalan que las firmas germanas son de las más perjudicadas por la decisión de Trump pues importan buena parte de sus ventas a EEUU desde Europa. El 35% de las ventas de BMW y Volkswagen en EEUU se importan desde el Viejo Continente, mientras que en Mercedes-Benz este porcentaje se eleva hasta superar el 50%. "En términos de EBIT el impacto potencial en Mercedes rondaría el 25%, en Volkswagen el 20% y en BMW el 15%", explican desde el banco naranja.

Las caídas también se han extendido a los fabricantes asiáticos. En los mercados orientales, los títulos de Toyota, Honda Nissan han registrado pérdidas de entre el 2% y el 4%, un umbral que superan fabricantes como Mitsubishi o Mazda, con este último cayendo más de un 6%.

Los fabricantes chinos como Nio o Xpeng también se han teñido de rojo. Por el contrario, BYD, el gigante chino de los coches eléctricos, ha sumado más de un 2%. A diferencia de sus rivales asiáticos, la industria automotriz china está mayormente protegida de esta ronda de aranceles estadounidenses. En mayo pasado, la administración Biden aumentó los aranceles a los vehículos eléctricos chinos al 100%, lo que prácticamente los ha eliminado del mercado estadounidense.

COCHES MÁS CAROS

La noticia, aunque esperada, ha sido un mazazo para la industria automovilística. Según los analistas, esta medida encarecerá rápidamente el precio de los coches: un reciente informe del Anderson Economic Group, el coste de producción de los vehículos ensamblados en EEUU aumentará entre 3.500 y 12.000 por unidad. Asimismo, Cox Automotive destaca que los consumidores estadounidenses compraron casi 16 millones de automóviles en 2024 a un precio medio cercano a los 50.000 dólares.

A su vez, una encuesta de Deloitte realizada en enero descubrió que siete de cada diez de los consumidores estadounidenses preferían comprar un automóvil que costara menos de 50.000 dólares y que un número creciente de consumidores en Estados Unidos, Alemania y China utilizaban servicios de transporte en lugar de sus propios automóviles.

Parece inevitable escapar a estos aranceles, ya que, hoy en día, no existe ningún automóvil completamente estadounidense, pues todos los fabricantes dependen de ciertas piezas producidas fuera del país. "Cada fabricante de automóviles que vende vehículos en EEUU depende de cadenas de suministro globales para piezas automotrices, muchas de ellas provenientes de China. Eso significa que, incluso si Honda o Toyota ensamblan un modelo en EEUU, las piezas provenientes de China encarecerán la producción de esos vehículos", apunta Karl Brauer, analista ejecutivo de iSeeCars, en una entrevista concedida a 'CNBC'.

Asimismo, no es posible que los fabricantes trasladen toda su cadena de suministro a Estados Unidos de la noche a la mañana, y mucho menos sin una inversión monstruosa. Frank DuBois, profesor de la Escuela de Negocios Kogod de la American University, destaca en 'MarketWatch' que los fabricantes de automóviles no pueden construir una planta en EEUU de la noche a la mañana ni encontrar proveedores para ella, especialmente si no tienen certeza de que los aranceles se mantendrán a largo plazo.

"Trasladar la producción de vehículos requiere de una gran inversión y de mucho tiempo. No es algo que pueda hacerse rápidamente", afirma Sam Fiorani, vicepresidente de pronósticos de vehículos globales en AutoForecast Solutions, a 'MarketWatch'.

Según Fiorani, la mayoría de los coches vendidos en EEUU y fabricados en México son más baratos, de gama básica, y las empresas que fabrican SUVs y camionetas 'pickup' de mayor margen lo hacen en gran parte en el país. En virtud del T-MEC y de acuerdos anteriores, "los tres países (EEUU, Canadá y México) han estado trabajando juntos como una unidad holística". Y es que la industria automovilística de América del Norte ha operado durante décadas como si el continente fuera un solo país. Las piezas y los vehículos han cruzado fronteras libremente, a veces varias veces, antes de llegar a suelo estadounidense.

"Esta industria necesita volumen para ser rentable. Y utilizar Norteamérica como zona de libre comercio es la única forma que tienen de competir con unidades como la Unión Europea (UE) y China. Si no se visualiza Norteamérica como una unidad, si no se permite que Norteamérica funcione como una unidad, Estados Unidos no puede competir a escala mundial y se convierte en una isla económica. Necesitamos las tres naciones para ser una potencia mundial. Esta región se ha desarrollado como una máquina, como una unidad", añade Fiorani.

Según Bernstein, si el objetivo es "relocalizar la producción y reconstruir la industria automotriz estadounidense", la "única opción viable" es una "política gradual y predecible". Según esta firma, aplicar este arancel del 25 % durante más de un mes sería nefasto para la industria.

Por su parte, Joseph McCabe, director ejecutivo y presidente de AutoForecast Solutions, lamenta en 'CNBC' que la orden ejecutiva firmada por Trump sea "más dura" de lo inicialmente previsto. También destaca que parece "poco probable" revertirla antes del 2 de abril, por lo que parece inevitable que entre en vigor "probablemente durante algunas semanas" y, en consecuencia, pronostica un período complicado para los fabricantes nacionales y extranjeros. "Ningún minorista de automóviles en EEUU escapará al impacto de estos aranceles", sentencia Brauer.

PERSPECTIVAS MUY NEGATIVAS

Ante este movimiento de Estados Unidos, los analistas han reiterado su poquísima confianza en las perspectivas del sector automovilístico.

En el caso de Bankinter, los expertos del banco naranja hablan de "malas noticias" por el aumento desmesurado de los aranceles. "Actualmente Europa impone un arancel del 10% a las importaciones de vehículos desde EEUU mientras EEUU grava con un 2,5% a las que provienen de Europa. En este contexto se barajaba una subida adicional de la tasa actual en EEUU del 7,5%, hasta dejarla en el 10%. Sin embargo, la imposición de aranceles del 25% como tasa inicial, son noticias claramente negativas para el sector", explican.

Para la firma española, el momento es "claramente negativo" y no ven ningún "catalizador a corto o medio plazo". Asimismo, muestran preocupación sobre sobre el crecimiento en China, que supone entre el 30% y el 40% de las ventas, y la sobrecapacidad en este mercado, que se traduce en una "fuerte" guerra de precios. También preocupa la caída de la demanda de vehículos eléctricos y la guerra comercial con China en este frente.

Sabadell también es negativo con el sector, aunque algo menos. El banco catalán señala que los vehículos importados por los fabricantes europeos "más contributivos a nivel de margen" son los fabricados en Europa y estos pertenecen "a la parte más alta del catálogo". En consecuencia, señalan, el impacto "sería más reducido".

"En conjunto estimamos que éste podría llegar a ser de entre el -10% y el -15% del EBIT en un primer momento. Volkswagen (por pérdida de cuota) podría verse más penalizado si se confirman los incentivos para el consumidor americano si el vehículo se fabrica en EEUU (medida que en principio aplicaría a todas las tecnologías, lo que podría ayudar a BMW y Mercedes)", sentencian.

REACCIONES POLÍTICAS

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó los aranceles, pero dijo que la Unión Europea esperará antes de anunciar cualquier medida de represalia.

"Lamento profundamente la decisión de Estados Unidos de imponer aranceles a las exportaciones automotrices de la UE. Los aranceles son impuestos: malos para las empresas, peores para los consumidores, en Estados Unidos y la UE. La UE seguirá buscando soluciones negociadas, salvaguardando al mismo tiempo sus intereses económicos", señaló en su cuenta en la red social X.

Por su parte, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha asegurado que defenderá a sus trabajadores y empresas y ha calificado este movimiento como un "ataque directo" que violaba el T-MEC. En consecuencia, Canadá no descarta aranceles de represalia a Estados Unidos. En este sentido, el primer ministro de Ontario, Doug Ford, ha pedido a Carney que actúe con dureza.

China también condenó los aranceles. Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores dijo el jueves que "no hay ganadores en una guerra comercial o en una guerra de aranceles", apuntando también hacia Europa por sus gravámenes a los coches eléctricos chinos.

Por su parte, el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, ha afirmado que "todas las opciones están sobre la mesa". En Seúl, el gobierno surcoreano celebró una reunión de emergencia con fabricantes de automóviles para discutir el impacto de los aranceles.