Una periodista alborota el revuelto patio hotelero canario
Una periodista le ha dado un tremendo zurriagazo a la clase hotelera canaria en un análisis acerca del convenio y que fue hecho en una sección de la televisión pública del archipiélago que lleva por título “De buena tinta” (Las grandes cadenas lanzan su propia asociación en Canarias). La intervención de la periodista de la […]

Una periodista le ha dado un tremendo zurriagazo a la clase hotelera canaria en un análisis acerca del convenio y que fue hecho en una sección de la televisión pública del archipiélago que lleva por título “De buena tinta” (Las grandes cadenas lanzan su propia asociación en Canarias).
La intervención de la periodista de la SER en la televisión canaria produjo una cascada de sarpullidos en la comunidad turística de las islas, de los que tardarán en recuperarse por pusilánimes e inanes.
La analista acude a Saramago para decirles que padecen “ceguera” por no ser generosos con los empleados del sector y no hacerles caso a los políticos ahora “que están teniendo beneficios récord”.
A los hoteleros, que no tienen quien les escriba y que no saben nada del coronel Buendía, les ha entrado la cagalera y están que trinan con un ataque de la comunicadora de Prisa en la que mezcla temas que no les atañen.
Ha pasado lo que tenía que pasar: que sin un líder capaz y cabal al frente de la patronal hotelera, y que, por si fuera poco, están muy divididos, afloran unas controversias dañinas que se podían haber evitado.
Los hoteleros no tienen ninguna culpa de los muy elevados precios de los alquileres de las viviendas, que van a seguir estando por las nubes aunque aumenten de forma considerable los salarios de los trabajadores.
Tampoco son responsables de la masificación turística, ni de las estresantes retenciones de tráfico, ni de otras cosas que se les achacan cuando se les ataca por el convenio y la tasa.
Masificaciones las hay en Venecia, Capri, Ámsterdam y un largo etcétera de destinos. Las tasas no han frenado la presencia de turistas. Hasta el Everest está lleno de residuos sólidos de turistas que no son precisamente de sol y playa.
Sucede que al frente de las asociaciones de hoteles no hay empresarios o ejecutivos influyentes, mínimamente capacitados para presionar a las autoridades y hacer pedagogía sobre la importancia del turismo.
Los hoteleros han querido, consentido y apoyado a Jorge Marichal como presidente de Tenerife y de la patronal española. Marichal no le llega a la suela del zapato a Pedro Luis Cobiella y Juan Molas (Marichal, un hotelero nada empático que desorienta a los grupos hoteleros).
Aquí lo venimos diciendo últimamente: Jorge Marichal es muy limitado, introvertido, con ideas de bombero (mismamente la aerolínea canaria) y, además, traidor.
El desdén de los hoteleros canarios es manifiesto, sobre todo en Tenerife. Nadie quiere abanderar la lucha del sector turístico, están enrocados y esperando que otros den la cara por ellos, acomplejados con los grandes. Son peores que los del perro del hortelano.
El problema del turismo canario, como el balear, no es de aplicaciones de tasas. Lo que no se puede hacer con los impuestos turísticos es financiar el concierto de los 40 principales, de la Ser, como sucedió en Baleares con Armengol.
Con Cobiella en Tenerife y con Molas en Madrid hace tiempo que está situación se habría solucionado, como bien sabe el alcalde Rodríguez Fraga, la autoridad de Mogán y el presidente Clavijo. El olmo no da peras.
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