Trump prometió el "día de la liberación" arancelaria, pero los estadounidenses no están tan seguros

Incluso los correligionarios del presidente se muestran escépticos ante los nuevos aranceles recíprocos que se impondrán a los socios comerciales el 2 de abril.

Mar 31, 2025 - 22:00
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Trump prometió el "día de la liberación" arancelaria, pero los estadounidenses no están tan seguros

El presidente Donald Trump lo ha llamado el "día de la liberación": cuando el comercio mundial empezará por fin a reequilibrarse y Estados Unidos dejará de ser maltratado por sus socios comerciales.

Pero gran parte de los estadounidenses mira con inquietud la fecha del 2 de abril -cuando Trump impondrá nuevos y elevados aranceles a las importaciones de productos de una amplia serie de aliados y adversarios.

Los amplios aranceles de Trump llevarán el proteccionismo estadounidense a un nivel nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial. Vienen precedidos de una venta masiva en los mercados de renta variable estadounidenses, una caída de la confianza de los consumidores y señales de alarma por parte de las encuestadoras sobre la gestión económica del presidente.

"Creo que hay una enorme ansiedad", dijo Douglas Holtz-Eakin, exfuncionario de la Casa Blanca durante la presidencia de George W. Bush y fundador del American Action Forum, un centro de estudios económicos de derecha con sede en Washington. Añadió que la Casa Blanca "corría un riesgo real de recesión" en su intento de elevar los aranceles que Peter Navarro, un alto asesor de Trump, ha declarado que podrían ascender a hasta u$s600.000 millones al año.

"Eso es increíblemente insensato desde una perspectiva de macropolítica nacional. Cuando se empiezan a sumar las implicaciones internacionales y globales... es fácil ponerse muy, muy nervioso al respecto", señala Douglas Holtz-Eakin.

Se espera que las medidas que se anuncien esta semana incluyan lo que la Casa Blanca ha denominado aranceles "recíprocos" a los países para castigarlos por sus aranceles a los productos estadounidenses, así como otras políticas que no gustan en Washington, como los impuestos a los servicios digitales y al consumo.

Se espera que Canadá, México, la Unión Europea, China, India y otros países estén en el punto de mira de los aranceles de la administración estadounidense.

Por otra parte, Trump también ha estado apuntando a sectores específicos con aranceles adicionales, revelando su plan la semana pasada de golpear las importaciones de automóviles con aranceles del 25% y prometiendo gravámenes también a los productos farmacéuticos.

En las últimas semanas, Trump y sus principales asesores económicos han recibido solicitudes de diplomáticos y funcionarios extranjeros, así como de líderes empresariales y grupos de lobby, para que moderen sus planes. Sin embargo, la Casa Blanca ha seguido manteniéndolos a todos en vilo sobre los detalles, sin indicios de grandes concesiones.

"Los aranceles serán mucho más generosos de lo que esos países fueron con nosotros durante décadas. Nos estafaron como nunca se ha estafado a ningún país en la historia y vamos a ser mucho más amables de lo que ellos fueron con nosotros. Pero, aun así, es una cantidad considerable de dinero para el país", declaró Trump a los periodistas el domingo en el Air Force One de regreso a Washington desde Florida.

Al hablar de su plan de aranceles a los automóviles en una entrevista con la NBC, Trump se encogió de hombros ante los temores de que el costo de comprar un auto en EE.UU. pudiera aumentar como consecuencia. "No podría importarme menos que suban los precios, porque la gente va a empezar a comprar autos fabricados en EE.UU.", dijo.

"Confíen en Trump", dijo Navarro en una entrevista con Fox News. "La razón por la que no va a haber inflación es porque los extranjeros se van a comer la mayor parte. Tienen que hacerlo. Somos el mayor mercado del mundo", señaló.

Pero las señales de advertencia a Trump sobre sus planes comerciales han aumentado.

Según una encuesta de CBS News publicada el domingo, el 55% de los estadounidenses cree que el presidente se está centrando "demasiado" en imponer aranceles a los productos extranjeros, mientras que el 64% piensa que no está dedicando suficiente tiempo a luchar contra la inflación y "bajar los precios".

En general, su índice de aprobación en materia de economía es del 48%, mientras que el 52% lo desaprueba, lo que refleja el escepticismo público sobre su actuación en un tema clave que le impulsó a la victoria en las elecciones de 2024.

Los republicanos en el Capitolio se han alineado en gran medida con los aranceles de Trump, pero algunos del partido están empezando a plantear objeciones.

"No creo que los estadounidenses quieran pagar más por sus autos", dijo el domingo a la CNN James Lankford, senador republicano por Oklahoma.

El viernes, los alcaldes republicanos de Rochester Hills (Michigan) y Columbia (Carolina del Sur) advirtieron del impacto de los aranceles: "La escalada de aranceles sólo aumenta los costos para las empresas, los trabajadores y los consumidores de toda Norteamérica. Los aranceles son impuestos que aumentan el costo de vida, vacían las cuentas bancarias, ponen en riesgo las cadenas de suministro y los puestos de trabajo y alteran los negocios locales que impulsan a las economías en los tres países [EE.UU., Canadá y México]. Nuestras comunidades serán las primeras en sentir el impacto", advirtieron los alcaldes.

El peligro para Trump y los republicanos es que no logren explicar los beneficios de sus políticas proteccionistas para los ciudadanos, que siguen buscando un alivio a los altos costos de vida.

"La gente no le pidió a Trump un nuevo orden global, sino una situación económica estable. Está tratando de hacer lo primero. Le va a costar lo segundo", señaló Holtz-Eakin.

Los líderes sindicales como Shawn Fain, presidente de United Auto Workers, han recibido con satisfacción los aranceles de Trump: "Los aranceles son una herramienta para conseguir que las empresas hagan lo correcto, que vuelvan los empleos aquí e invertir en los trabajadores estadounidenses. La clase trabajadora estadounidense ha sido dejada de lado durante décadas y está harta de eso".

Pero Trump se ha mostrado cada vez más dispuesto a utilizar sus bravuconadas comerciales con fines geopolíticos. Tras prometer subir los aranceles a los compradores de petróleo venezolano la semana pasada, el domingo advirtió a los países que compran petróleo iraní y ruso que también se enfrentarían a "aranceles secundarios", una medida que en el caso de Moscú pretende presionar aún más a Vladímir Putin para que alcance un acuerdo de paz con Ucrania.

Trump opina que la aplicación de aranceles es una demostración de fuerza a nivel internacional y una victoria política a nivel nacional. Pero los demócratas le van a caer encima si la opinión pública empieza a mostrarse reticente.

El senador demócrata por Virginia, Mark Warner, dijo el domingo en Fox News que el mercado bursátil "se está desplomando porque piensa que los aranceles son estúpidos. Los aranceles Smoot-Hawley de 1930 condujeron a la Gran Depresión. Dios quiera que lo que está haciendo Trump no nos lleve a la misma situación".