Soy nutricionista y te explico por qué comer chicle no va ayudarte a adelgazar
La preocupación por perder peso nos lleva a seguir, en muchas ocasiones, una serie de trucos fáciles que no siempre son muy efectivos para adelgazar, y lo que es peor, es posible que incluso nos hagan engordar. Uno de estos trucos es la idea de que mascar chicle puede ayudarnos adelgazar; el motivo por el que se piensa eso es porque no tiene calorías y durante el tiempo que lo tenemos en la boca no comemos de más. Ahora bien, aunque en la teoría puede sonar a una buena idea, lo cierto es que a la hora de ponerlo en práctica es muy posible que no alcances los resultados deseados, tal y como explica la nutricionista Sandra Moñino. ¿Realmente los chicles engordan o no? La experta, en una entrevista que ha publicado en su canal de Youtube Nutricionate, ha querido romper uno de los mitos más frecuentes que rodean a los chicles, que calman la ansiedad: "No te la quita. Te puede estar que tú estás masticando y al final te olvidas de que tienes hambre". Pero es que, además, aunque no tenga calorías, la nutricionosta ha advertido que puede afectar al cuerpo a nivel digestivo porque es un alimento inflamatorio, aunque el chicle no tenga casi nada de calorías. En este sentido, parece que el chicle no es un buen aliado a la hora de adelgazar, y lo ha ejemplificado con la historia de una de sus pacientes, que aseguraba que no lograba perder peso en absoluto y, preocupada, quiso consultar a Moñino sobre qué podía estar ocurriendo. "Ella me decía, 'Sandra, no pierdo peso, es que no puedo perder grasa'... y luego cuando empezamos a analizar, cinco chicles se comía al día". A raíz de esto, asegura que "el chicle alimenta a tus bacterias malas y esas bacterias hacen que cojas más grasa". Edulcorantes y plásticos: los ingredientes principales Otro aspecto que preocupa a la especialista es la composición del chicle. "El chicle es un plástico que te lo metes en la boca, que lo masticas, incluso no te lo tragas, y te afecta muchísimo", afirma. En concreto, se refiere a que el primer ingrediente suele ser un edulcorante, seguido de materiales sintéticos que no se digieren, pero que entran en contacto directo con el organismo a través de la saliva. En resumen, según la nutricionista, el chicle no engorda por sus calorías, pero sí puede tener un impacto negativo sobre el metabolismo y la composición corporal. Masticarlo de forma habitual, especialmente en grandes cantidades, puede alterar el equilibrio bacteriano del intestino y dificultar la pérdida de grasa. Así que, si tu objetivo es mejorar tu salud digestiva o bajar de peso, tal vez sea momento de revisar cuántos chicles consumes al día. Como concluye Sandra: "Es increíble lo que puede afectar, incluso sin tragártelo".
La preocupación por perder peso nos lleva a seguir, en muchas ocasiones, una serie de trucos fáciles que no siempre son muy efectivos para adelgazar, y lo que es peor, es posible que incluso nos hagan engordar. Uno de estos trucos es la idea de que mascar chicle puede ayudarnos adelgazar; el motivo por el que se piensa eso es porque no tiene calorías y durante el tiempo que lo tenemos en la boca no comemos de más. Ahora bien, aunque en la teoría puede sonar a una buena idea, lo cierto es que a la hora de ponerlo en práctica es muy posible que no alcances los resultados deseados, tal y como explica la nutricionista Sandra Moñino. ¿Realmente los chicles engordan o no? La experta, en una entrevista que ha publicado en su canal de Youtube Nutricionate, ha querido romper uno de los mitos más frecuentes que rodean a los chicles, que calman la ansiedad: "No te la quita. Te puede estar que tú estás masticando y al final te olvidas de que tienes hambre". Pero es que, además, aunque no tenga calorías, la nutricionosta ha advertido que puede afectar al cuerpo a nivel digestivo porque es un alimento inflamatorio, aunque el chicle no tenga casi nada de calorías. En este sentido, parece que el chicle no es un buen aliado a la hora de adelgazar, y lo ha ejemplificado con la historia de una de sus pacientes, que aseguraba que no lograba perder peso en absoluto y, preocupada, quiso consultar a Moñino sobre qué podía estar ocurriendo. "Ella me decía, 'Sandra, no pierdo peso, es que no puedo perder grasa'... y luego cuando empezamos a analizar, cinco chicles se comía al día". A raíz de esto, asegura que "el chicle alimenta a tus bacterias malas y esas bacterias hacen que cojas más grasa". Edulcorantes y plásticos: los ingredientes principales Otro aspecto que preocupa a la especialista es la composición del chicle. "El chicle es un plástico que te lo metes en la boca, que lo masticas, incluso no te lo tragas, y te afecta muchísimo", afirma. En concreto, se refiere a que el primer ingrediente suele ser un edulcorante, seguido de materiales sintéticos que no se digieren, pero que entran en contacto directo con el organismo a través de la saliva. En resumen, según la nutricionista, el chicle no engorda por sus calorías, pero sí puede tener un impacto negativo sobre el metabolismo y la composición corporal. Masticarlo de forma habitual, especialmente en grandes cantidades, puede alterar el equilibrio bacteriano del intestino y dificultar la pérdida de grasa. Así que, si tu objetivo es mejorar tu salud digestiva o bajar de peso, tal vez sea momento de revisar cuántos chicles consumes al día. Como concluye Sandra: "Es increíble lo que puede afectar, incluso sin tragártelo".
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