Sentimiento antiamericano y vía libre al producto europeo: el contraefecto de las tasas que impone Trump

La última encuesta de YouGov sobre la percepción europea respecto a Estados Unidos, destaca que en ningún de los países estudiados (entre ellos, España) más de la mitad de sus ciudadanos tenían una visión positiva de este país.

Abr 1, 2025 - 06:16
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Sentimiento antiamericano y vía libre al producto europeo: el contraefecto de las tasas que impone Trump

A apenas 48 horas de el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, suba un escalón más en la guerra comercial, con la imposición de "aranceles recíprocos" poco se sabe del paquete arancelario que cocinan en la Casa Blanca. A lo anterior se sumarán los sobrecargos ya vigentes por el aluminio, el acero, las exportaciones chinas y, con alta probabilidad, la tarifa del 25% a todos los vehículos que no se fabriquen en Estados Unidos con que se descolgó la semana pasada. Todas estas iniciativas están incrementando el sentimiento antiestadounidense y alimentando campañas para boicotear sus productos en varios países europeos. Lo que supone dar más prioridad al producto local o europeo. Como informa Bloomberg, según la encuesta periódica de YouGov que estudia la percepción de los Europeos respecto a Estados Unidos publicada hace unos días, en ninguno de los países estudiados (Dinamarca, Suecia, Alemania, Francia, Gran Bretaña, España e Italia) más de la mitad de sus ciudadanos tenían una visión positiva del país que preside el magnate.

El desplome de la imagen de Estados Unidos entre agosto de 2024 y febrero de este año era muy llamativa en Dinamarca. En este periodo la percepción positiva hacia los estadounidenses ha caído la friolera de 28 puntos porcentuales pasado del 48 al 20%. Algo a lo que no es ajeno las ambiciones territoriales de Trump sobre Groenlandia y las tensas relaciones entre ambos gobiernos. En este país nórdico, miembro fundador de la OTAN en 1949, grupos de Facebook que instan estos días a boicotear productos 'made in USA' ganan cientos de seguidores. Uno de ellos, cita esta información, denominado 'Boykot varer fra USA' sumaba más de 92.000 miembros desde su creación el pasado 3 de febrero.

No tienen mejor opinión sus vecinos suecos, que con Biden todavía en la Casa Blanca un 49% declaraban tener una opinión positiva de Estados Unidos cuando ahora apenas se pronunican así un 29%. La misma tendencia, pronunciada, se registra en Alemania donde el 52% de los alemanes mostraban su simpatía hacia el país de Trump en agosto para reducirse a solo el 32% en febrero. En Francia el desplome también es ostensible: del 50% de opinióin favorable en agosto al solo el 34% hace un mes. ¿Y España?. el deterioro es mucho menor, pero también significativo: Si el 51% declaraban tener una imagen positiva de Estados Unidos, en febrero esa cifra caída hasta el 43%. Un cambio similar al de Italia (48% vs 42%).

El desplome de la imagen de Estados Unidos entre agosto de 2024 y febrero de este año era muy llamativa en Dinamarca: la percepción positiva ha caído 28 puntos porcentuales, del 48 al 20%, según YouGov

"Una deriva que tiene un mal remedio"

¿Adiós al 'poder blando' ('Soft power') o a la capacidad de seducción de la cultura estadounidense? Para Mariano Íñigo, profesor de EAE Business School, "estamos en una deriva que tiene un mal remedio". Ahora bien, constata, la dificultad de los españoles para asociar determinados productos a Estados Unidos y aplicar un hipotético boicot. "Por ejemplo, en el caso de la Coca Cola, fastidias a los fabricantes locales de Coca Cola Iberia Partners", destaca este experto quein no ve factible campañas como las promovidas en Dinamarca. "Ni General Motor es estadounidense. en productos de gran consumo, lo veo muy difícil", señala . En este sentido, habla de que muchas de los productos que se compran a Estados Unidos son materias primas, "ingredientes que la gente no asocia con este país".

Iñigo (EAE Business School) compara la apuesta de los europeos por el origen como valor para sus productos frente "a ellos que han huído de la denominación". A su juicio, se la paradoja de que los productos (fuera la de alimentación) que se identifican más claramente para los consumidores con el otro lado del Atlántico como Tesla o las Harley Davidson son productos que este experto define como 'delicatesen' o premium. Lo que, en su opinión, sucede con artículos como el aceite de oliva, el vino o el queso. Íñigo sí reconoce que los estadounidenses tienen "un mayor sentimiento nacional" y capacidad de movilización para impulsar acciones de boicot. En cualquier caso, con no poca ironía, este experto considera que el verdadero daño para Estados Unidos estaría en renunciar a consumir sus películas y series, así como a usar los móviles Appel y descargar su música, muchos de cuyos artistas son declaradamente contrarios a Trump.

La importancia del origen

El debate sobre el origen de los productos está al orden del día y la creciente tensión comercial entre ambos lados del Atlántico, no hace sino alimentarlo. Para Mariano Íñigo (EAE Business School) "según qué productos, el origen sí es un 'driver' importante de compra" y, como ejemplo, cita el vino o el queso. En paralelo, la organización agraria española Asaja y su homóloga italiana Coldiretti impulsan una Iniciativa Ciudadana Europea para que la Comisión Europea cambie la legislación comunitaria y obligue a incluir el origen en el etiquetado de todos los alimentos que entren en la Unión Europea. Hasta ahora era requisito imprescindible para las frutas y verduras, así como para algunos productos como la miel y los frutos secos (almendra, pistachos...). Los impulsores de la iniciativa tienen hasta el próximo 21 de septiembre para reunir al menos un millón de firmas de ciudadanos de la UE superando determinados umbrales en, al menos, 7 países europeos. En la actualidad llevan recogidas más de 264.000 declaraciones de apoyo.

"Se trata de concienciar al consumidor, de darle la libertad de elección y las herramientas para que sepa lo que está comprando", José María Castilla (Asaja)

"Se trata de concienciar al consumidor, de darle la libertad de elección y las herramientas para que sepa lo que está comprando", apunta a '20 minutos' el director de Asaja Bruselas José María Castilla quien desliga esta iniciativa del aterrizaje de Trump en la Casa Blanca. "Llevamos más de un año trabajando en ello", especifica. Sobre el origen de esta propuesta da dos razones: lo que sucede sobre el origen de la 'carne sintética' o de laboratorio - " alimento de laboratorio", lo denomina Castilla- y en el caso de las frutas y verduras "donde muchos supermercados suelen incluirlos en pequeño , por esta razón reclamamos más visibilidad". En este sentido, apuesta por que en los productos elaborados también se incluyan los países en origen de la materia primera y en el que se produce la transformación. "Se trata de que la gente tenga la libertad de elegir el país de la agricultura que compra. Es parecido a lo que sucede con el sello de agricultura ecológica", concluye.