Scaloni cosecha y siembra: el plan de la selección abarca dos mundiales, entre consagrados y pichones de cracks
El entrenador de la selección apunta a 2026, pero ve más allá, con o sin él en la conducción
Ya lo hizo. La renovación pedida a gritos por los especialistas del fútbol (también por sus seguidores de la tribuna, además de la efervescencia de las redes sociales) fue el prólogo del mejor ciclo de la selección argentina de todos los tiempos. Lionel Scaloni hizo lo que no pudieron (no se animaron) conductores de años sobre el lomo.
Entre las despedidas (Javier Mascherano, Pipa Higuaín, Lucas Biglia) y los que fueron perdiendo presencia hasta salir de la foto (Chiquito Romero, Éver Banega, Marcos Rojo), se imponía una renovación. El joven entrenador (inexperto, entonces, un vocablo que hoy invita a la reflexión) empezó a construir una nueva base desde su primera convocatoria, en agosto de 2018, cuando era apenas un ocupante interino del banco del que Chiqui Tapia, el presidente de la AFA, había eyectado a Jorge Sampaoli.
Un ejemplo: en los primeros 21 partidos del ciclo, la lista de mayores presencias rubricó la proyección de aquellos nuevos: Leandro Paredes (19), Lautaro Martínez (16), Nicolás Tagliafico (15), Germán Pezzella (13), Rodrigo De Paul (12), Gio Lo Celso (12), Marcos Acuña (10), Juan Foyth (10), Nicolás Otamendi (10) y Lionel Messi (10). Los dos últimos, únicos sobrevivientes de la “camada de perdedores”, esa perversa obsesión argentina de calificar con agravio a una generación de extraordinarios futbolistas que alcanzaron una final mundial y dos finales de Copa América. No ganaron. Tiempo después, se sumó Angel Di María.
Posiblemente, la Argentina siga siendo la mejor selección en el mundo, por continuidad, por arrogancia futbolera. Hace tiempo que no necesita exclusivamente de Lionel Messi, que en junio cumplirá 38 años y da pasos con la idea de juga el Mundial de América del Norte, broche de oro de una carrera extraordinaria. El equipo nacional, sin Leo, sin Lautaro Martínez, el goleador del ciclo, sin Rodrigo De Paul, el que más jugó con Scaloni, le ganó a Uruguay por 1 a 0 en el Centenario y es el líder de las eliminatorias. Campeón del mundo, bicampeón de América. Primero en el ranking FIFA. Apenas cuatro caídas en los últimos 70 partidos. No afloja. No causa grietas: lo quieren todos, porque es un conjunto que enamora aún en la derrota.
Sin embargo, Scaloni no se detiene en sentimentalismos, más allá de que es de lágrima fácil y suele caer en la maravillosa trampa de las emociones hasta en una conferencia de prensa en Montevideo. Trabaja a largo plazo. Proyecta. Sabe que tiene la cosecha para 2026, ya siembra rumbo a 2030. Aunque tal vez él no esté en el siguiente ciclo mundialista (ya dio señales de desgaste físico y mental), juega a futuro.
Ofrece un par de señales en la medianoche uruguaya. “Ojalá que Otamendi tuviese 30 años siempre y juegue a este nivel, pero llegará un momento en que no estará y hay que buscar el recambio. Pasó con Di María, pasará con Leo (Messi), (Leandro) Paredes, (Rodrigo) De Paul... Cuando asumí yo, Paredes parecía joven, y ahora... Está vigente, ya se vio el partido que hizo, pero en algún momento habrá que buscar recambio. Por suerte, hoy podemos meter jugadores porque hay una base y no se resiente tanto el equipo, pero habrá un momento en que esta camada se vaya y hay que mirar abajo”, sostiene.
Otamendi tiene 37, Paredes “apenas” 30. Se trata del trabajo silencioso que se desarrolla detrás de las luces de los triunfos robustos como el 1-0 contra Uruguay, sellado por una obra maestra de Thiago Almada, campeón mundial testimonial y con proyección de protagonismo estelar, a los 23 años.
“La Selección es un equipo, cuando falta uno, entra otro. Más allá de que hay jugadores importantes que no han estado contra Uruguay, me parece que tenemos como para salir tranquilos a la cancha. Después, el desarrollo puede ser diferente, pero el equipo está más allá de los nombres. Lo decía el otro día: para que entren jugadores, tengo que sacarlos a ellos y no me dan motivos. Va a ser difícil, en algún momento tendrá que pasar porque el tiempo pasa para todos, pero mientras no me den los motivos, va a ser difícil. Va a ser un momento complicado, pero habrá que hacerlo”.