Propinas digitales: por qué restaurantes aún no las aceptan
Entre diciembre y febrero el 60% de los que dejaron propina digital lo hizo con tarjeta de crédito, mientras que el 40% prefirió la de débito. Avanza la adopción, pero qué trabas ven empresarios y trabajadores.

Las propinas con medios de pago digitales están habilitadas hace cuatro meses y crecen en la Argentina, pero los comercios aún ven fricciones. El 65% de los usuarios ya las paga con tarjeta de crédito o débito, con la gastronomía como el sector más beneficiado, según datos revelados por Fiserv, una de las compañías que procesa pagos en el país.
Durante diciembre, enero y febrero, el 60% de los que dejaron propina digital lo hizo a través de su tarjeta de crédito, mientras que el 40% prefirió pagar con débito. Pagando con tarjeta de crédito, la propina promedio fue del 12%, unos $ 10.200. Con débito, en tanto, fue del 10%, lo que representó unos $ 6000. CABA, Mendoza y Tierra del Fuego fueron los distritos que registraron mayor cantidad de transacciones con esta modalidad.
Si bien desde su habilitación en noviembre de 2024 hubo un crecimiento sostenido de las propinas digitales, los comerciantes y trabajadores no terminan de abandonar su preferencia por el efectivo. Entre otras cuestiones, sostienen que "falta información y capacitación" y que los trabajadores prefieren billetes para repartirse las propinas.
Incluso, algunos locales sólo permiten que se paguen directamente a la billetera virtual de sus empleados para que no aumente su nivel de facturación.
La normativa establece que los montos de la cuenta y de la propina se liquidan de manera independiente, pero se abonan en conjunto por el consumidor final. Sobre la propina, no se efectúan retenciones ni aranceles y se pagan un día hábil después de la operación.
"El nuevo plazo de pago es un paso fundamental que acompaña a este decreto y que favorece a quienes reciben propinas para poder hacer uso de ese dinero con mayor facilidad. Si consideramos todas las regulaciones que se fueron dando en este marco durante 2024, como acercar el dispositivo de cobro al cliente, permitir la opción de cobrar en dólares o en pesos, e incluir la propina con tarjeta y que se acredite con un día hábil de demora, vemos que el flujo se agiliza y se reducen las fricciones en la experiencia para el usuario, el comercio y sus trabajadores", indicó a El Cronista Juan Ignacio de la Torre, SVP & General Manager de Fiserv en Latinoamérica Sur.
Si bien el Decreto 731/2014 que las reglamentó establece que las propinas electrónicas no se consideran salario, lo que exime a los empleadores de cargas fiscales adicionales, hay resistencia en muchos empresarios, que prefieren que se paguen por separado, directamente a la cuenta del trabajador.
"Hay una falta total de información sobre el tema. Las empresas de procesamiento no están aportando información y capacitación. Es clave que activen desde ese lado", aseguró Daniel Cocchia, dueño de La Birra Bar.
Otro empresario gastronómico explicó que al principio adoptaron las propinas digitales, pero luego los empleados prefirieron volver al efectivo. "El personal comparte todas las propinas. Se junta y se divide por partes iguales. Prefieren el efectivo diario, aunque a la gente le cuesta pagarlo", afirma.
La preferencia por el cash
Desde el Sindicato de Gastronómicos confirman esa preferencia por los billetes: "Es por usos y costumbres, para evitar demoras en la percepción y alguna otra cosa que los perjudique".
En el ecosistema de medios de pago, por su parte, explican que la infraestructura tecnológica y financiera funciona bien, pero que la digitalización de las propinas se trabó en los comercios. "La experiencia es sencilla: en Clover, luego de indicar el monto total de la cuenta, aparece automáticamente una pantalla con las opciones de propina disponibles hasta un 15%, donde el cliente final elige qué porcentaje desea incluir", indicó el ejecutivo de Fiserv.
El Gobierno implementó esta medida para simplificar y transparentar esos pagos en gastronomía, hotelería, estaciones de servicio y plataformas de reparto. Por ahora, y pese a la mayor digitalización de la economía, las propinas digitales avanzan a paso lento.