Los efectos de la goleada sufrida por el
FC Barcelona a pies del
Servigroup Peñíscola en la semifinal de la
Copa de España de fútbol sala fueron muy dañiños para la plantilla culé, que entonó el 'mea culpa' sin eufemismos y sin poner paños calientes a ese 2-8 que deja fuera de la carrera por otro ttítulo al equipo de
Tino Pérez, al que le queda la Liga como tabla de salvación. El disgusto de la derrota llegó acompañado por el grave percance de
Catela, que salió en camilla ovacionado por el Palacio de Deportes de Murcia tras sufrir una lesión en su rodilla derecha. La vorágine de emociones adversas afloró momentos después del partido en las voces del entrenador culé y de uno de los referentes del plantel,
Adolfo Fernández, quien en los micrófonos de Esport3 y Tutsal RFEF hizo un descarnado ejercicio de autocrítica. "Hay que pedir perdón por la mierda que hemos hecho", dijo admitiendo a la vez que la sucesión de reveses pueda suponer un giro de guion en el inmediato futuro.
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