Jubilaciones: Argentina ya le cumple al FMI y accede a un pedido "decisivo"
Argentina avanza con un aspecto clave para los acreedores. Se trata de un gasto que no es buen visto por el organismo, aunque puede traer sobresaltos locales

El acuerdo que encara Argentina con el FMI ha logrado en varios aspectos cambiar opiniones o reclamos históricos que ha tenido el organismo respecto de la política económica local.
Las dos más relevantes y quizás características de esta negociación son la moratoria previsional y la flotación con bandas del tipo de cambio. La primera estuvo históricamente en boca del FMI, que ha pedido revisar su alcance para limitar su presión sobre el gasto. La segunda había entró en juego en 2018 tras críticas a la gestión económica.
Moratoria
Este 23 de marzo se vence el plan de pago en cuotas de los aportes pendientes para quienes no cumplan con los 30 años. El ahorro del fin de esta iniciativa implicará, según el Centro de Economía Política (CEPA), un ahorro de $220.000 millones entre abril y diciembre de 2025.
El Congreso aprobó el DNU por el que el Gobierno buscaba aprobar una negociación para un nuevo programa con el FMI. En el mismo día, la oposición no logró conseguir quórum para tratar la extensión de la moratoria previsional.
Anteriormente, el FMI ha manifestado sus dudas sobre la presión que la moratoria previsional implicaba sobre el gasto. En abril de 2023, el organismo aconsejó: "Se debe mitigar el costo fiscal de la nueva moratoria de pensiones a través de regulaciones estrictas para apuntar la entrada solo a aquellos con mayor necesidad".
La economista Mercedes D'Alessandro explicó a El Cronista que cuando se aprobó la Ley de Deuda Previsional en 2023, el FMI señaló que planteaba un problema para el superávit y que debía analizarse la reglamentación para que no comprometa el resultado fiscal. Esto se ve reflejado en el documento publicado en abril.
Los señalamientos del FMI sobre la moratoria no son algo nuevo. El organismo ha realizado planteos sobre la presión que implica para el gasto el sistema de pensiones en el mundo.
"El FMI tiene la idea de igualar la edad jubilatoria de varones y mujeres, además hay problema por el bono demográfico porque las poblaciones están envejecidas, lo que implica que hay menos aportantes. Ellos ya están con ese tema, y lo analizan en términos de superávit y déficit fiscal. Todos están con problemas fiscales por jubilaciones", subrayó la economista.
Sin embargo, para D'Alessandro, el compromiso del Gobierno con el superávit trasciende la vinculación con el FMI, y es por eso que planteó la eliminación de la moratoria, incluso antes de iniciar conversaciones con el organismo.
"Recordemos que el año pasado se trató en el Congreso darle un aumento de $15.000 a los jubilados, que en ese momento eran el equivalente a dos kilos de carne, y Milei lo vetó", recordó la exfuncionaria.
Un aspecto adicional que sumó D'Alessandro sobre la moratoria es que oficializa la equiparación de la edad jubilatoria entre hombres y mujeres: "Con la muerte de la moratoria, aumenta la edad jubilatoria de facto". Esto se debe a que 1 de cada 10 mujeres no cuentan con los aportes suficientes y deberán entonces acceder a la Prestación Universal para Adultos Mayores (PUAM) que representa el 80% del haber mínimo, al que además se puede acceder recién a los 65 años, edad habitual de retiro de los hombres.
El por qué de la atención puesta en el sistema previsional, D'Alessandro lo encuentra en que "ningún otro gasto es tan grande". Es por eso, que tanto el Gobierno como el FMI ponen el foco ahí, porque es donde consideran que puede hacer un ahorro significativo del gasto.
"Las tres fuentes del superávit de Milei se dieron por congelar jubilaciones, pisar obra pública y las transferencias a las provincias", agregó.
Bandas
Otro de los aspectos novedosos es que se reflotó la discusión sobre la posibilidad de que el tipo de cambio vaya a un esquema de flotación administrada con bandas máximas y mínimas que determinarán la intervención del Banco Central. Esto sería para abandonar el crawling peg de devaluación al 1% mensual, y evitar ir a un salto cambiario.
En octubre de 2018, el FMI había criticado el "enfoque" del Banco Central y la "pérdida excesiva de reservas". La entidad, entonces presidida por el actual ministro de Economía, Luis Caputo, "contrariamente a sus compromisos en el marco del programa, las autoridades han seguido una estrategia de intervención ad hoc y discrecional".
Tras estas críticas, se avanzó en la implementación de intervenciones y subastas con parámetros establecidos.
"En 2018-2019, el FMI no entendía los riesgos de la plena liberación del tipo de cambio en un país como Argentina, donde la dependencia de la divisa es alta, para ahorro como para ciertas operaciones, así como para la valuación de algunos activos", explicó el economista Federico Glustein.
A diferencia del acuerdo anterior, para Glustein la claridad sobre el esquema quedó demostrada. "Ante una disparada fuerte, con una cotización que crezca un 50% implica una devaluación casi inmediata y por ende, un traslado automático a otros indicadores como pobreza, crecimiento económico y déficit fiscal. Tener bandas te permite administrar laxamente el tipo de cambio, sobre todo si se establecen plazos a alcanzar valores objetivos, aunque eso pueda implicar inicialmente una devaluación entre del 20% y el 50%., con esa brecha de incertidumbre sería más manejable".