Campaña de vigilancia intensiva para multar con hasta 200 euros a los tuk tuk mal aparcados: «¿Es este el turismo de calidad que queremos?»
Hasta hace unos años, había que viajar a la selva amazónica del Perú o a los suburbios de Yakarta para encontrarse con lo que aquí llamamos tuk tuk : una suerte de triciclos con una especie de pescante y un pequeño remolque para dos pasajeros. Lo que allí se utiliza en zonas desfavorecidas como una modalidad económica para moverse, en ciudades como Madrid vienen a constituir un reclamo turístico que culebrea a paso tranquilo por las áreas más turísticas. Las molestias en el tráfico rodado y en el peatonal son sus principales inconvenientes. Las asociaciones de vecinos, comerciantes, taxistas, guías turísticos y hasta la Guardia Civil han trasladado al Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida sus quejas al respecto. De ahí que, desde ayer, se esté redoblando el trabajo de los agentes de Movilidad en las zonas más afectadas, con una campaña con multas de entre 90 y 200 euros a estos vehículos. El objetivo principal es que no sigan aparcando en cualquier parte. Se pueden encontrar los tuk tuk junto al Mercado de San Miguel por medias docenas, sobre todo los fines de semana y los festivos; y un poco más arriba, en el Palacio Real, hay directamente hileras de estos cochecitos esperando a la clientela. Mientras que se termina de regular de una manera definitiva a estos artilugios, cosa que el consistorio está elaborando, la campaña actual, que comenzó ayer, estará en marcha hasta el 6 de abril. Trabajarán 16 agentes de Movilidad, para «perseguir y sancionar los actos incívicos» realizados por los tuk tuk. Es decir, que cumplan las normas de circulación, «pues resulta habitual que paren o estacionen en zonas donde no está permitido», según expresó ayer la agente Teresa Encinas. En Madrid operan seis de estas empresas, aunque se desconoce el número exacto de vehículos en circulación. Las multas oscilan entre los 90 euros para infracciones leves y los 200 para las más graves. El foco de la campaña se ha puesto en las zonas donde hay una mayor concurrencia de turistas en la capital, como el entorno del Mercado San Miguel, del Museo del Prado o del Palacio Real. Tienen que respetar las mismas normas de circulación que cualquier coche. No pueden estacionar en las paradas de taxis, no pueden utilizar los carriles de bus porque no lo son y solo pueden aparcar donde también lo pueda hacer un vehículo particular. Más allá del 6 de abril, se estudiará ampliar la campaña. Las quejas principales han venido de mano de las asociaciones vecinales y de comerciantes de los distritos de Retiro (la zona más próxima a los museos) y Centro (la más turística). José Antonio Aparicio, de Hosteleros de la Plaza Mayor, explica que los tuk tuk «afectan a la distribución del abastecimiento, por ejemplo, en la carga y descarga». «Si ya tienen los camiones de reparto poco espacio, ahora estos vehículos son un problema más. Pero hay un problema añadido: no tienen formación para hacer de guías turísticos y divulgan información sobre historia de Madrid que es incorrecta. Para eso están los guías de verdad, que son profesionales. Todo lo que sea debilitar la potencia de la historia de la ciudad devalúa su imagen», recalca. Víctor Rey es presidente de la Asociación de Vecinos Sol-Las Letras y ha participado en reuniones con el Distrito de Centro para abordar el asunto. «Lo primero que hay que hacer es una reflexión sobre si estos vehículos son necesarios y si es el turismo de calidad que queremos en la ciudad», reflexiona. Establece un eje mental que va desde la plaza de las Provincias, la calle del León, Huertas, Bolsa, Jacinto Benavente, Atocha... Todo o en buena parte, peatonal: «La regulación debería estar ya, pero la Administración vuelve a llegar tarde. Y los problemas en zonas como Huertas con la calle del León y Cervantes son importantes: colapsan el tráfico y se generan muchos conflictos y tensiones. Aparcan donde les da la gana». La concejal de Más Madrid Esther Gómez criticó ayer que «se están generado problemas» porque «están entrando en una competencia desleal o prestando una actividad económica en un espacio público sin pagar ningún tributo», en referencia al taxi.
Hasta hace unos años, había que viajar a la selva amazónica del Perú o a los suburbios de Yakarta para encontrarse con lo que aquí llamamos tuk tuk : una suerte de triciclos con una especie de pescante y un pequeño remolque para dos pasajeros. Lo que allí se utiliza en zonas desfavorecidas como una modalidad económica para moverse, en ciudades como Madrid vienen a constituir un reclamo turístico que culebrea a paso tranquilo por las áreas más turísticas. Las molestias en el tráfico rodado y en el peatonal son sus principales inconvenientes. Las asociaciones de vecinos, comerciantes, taxistas, guías turísticos y hasta la Guardia Civil han trasladado al Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida sus quejas al respecto. De ahí que, desde ayer, se esté redoblando el trabajo de los agentes de Movilidad en las zonas más afectadas, con una campaña con multas de entre 90 y 200 euros a estos vehículos. El objetivo principal es que no sigan aparcando en cualquier parte. Se pueden encontrar los tuk tuk junto al Mercado de San Miguel por medias docenas, sobre todo los fines de semana y los festivos; y un poco más arriba, en el Palacio Real, hay directamente hileras de estos cochecitos esperando a la clientela. Mientras que se termina de regular de una manera definitiva a estos artilugios, cosa que el consistorio está elaborando, la campaña actual, que comenzó ayer, estará en marcha hasta el 6 de abril. Trabajarán 16 agentes de Movilidad, para «perseguir y sancionar los actos incívicos» realizados por los tuk tuk. Es decir, que cumplan las normas de circulación, «pues resulta habitual que paren o estacionen en zonas donde no está permitido», según expresó ayer la agente Teresa Encinas. En Madrid operan seis de estas empresas, aunque se desconoce el número exacto de vehículos en circulación. Las multas oscilan entre los 90 euros para infracciones leves y los 200 para las más graves. El foco de la campaña se ha puesto en las zonas donde hay una mayor concurrencia de turistas en la capital, como el entorno del Mercado San Miguel, del Museo del Prado o del Palacio Real. Tienen que respetar las mismas normas de circulación que cualquier coche. No pueden estacionar en las paradas de taxis, no pueden utilizar los carriles de bus porque no lo son y solo pueden aparcar donde también lo pueda hacer un vehículo particular. Más allá del 6 de abril, se estudiará ampliar la campaña. Las quejas principales han venido de mano de las asociaciones vecinales y de comerciantes de los distritos de Retiro (la zona más próxima a los museos) y Centro (la más turística). José Antonio Aparicio, de Hosteleros de la Plaza Mayor, explica que los tuk tuk «afectan a la distribución del abastecimiento, por ejemplo, en la carga y descarga». «Si ya tienen los camiones de reparto poco espacio, ahora estos vehículos son un problema más. Pero hay un problema añadido: no tienen formación para hacer de guías turísticos y divulgan información sobre historia de Madrid que es incorrecta. Para eso están los guías de verdad, que son profesionales. Todo lo que sea debilitar la potencia de la historia de la ciudad devalúa su imagen», recalca. Víctor Rey es presidente de la Asociación de Vecinos Sol-Las Letras y ha participado en reuniones con el Distrito de Centro para abordar el asunto. «Lo primero que hay que hacer es una reflexión sobre si estos vehículos son necesarios y si es el turismo de calidad que queremos en la ciudad», reflexiona. Establece un eje mental que va desde la plaza de las Provincias, la calle del León, Huertas, Bolsa, Jacinto Benavente, Atocha... Todo o en buena parte, peatonal: «La regulación debería estar ya, pero la Administración vuelve a llegar tarde. Y los problemas en zonas como Huertas con la calle del León y Cervantes son importantes: colapsan el tráfico y se generan muchos conflictos y tensiones. Aparcan donde les da la gana». La concejal de Más Madrid Esther Gómez criticó ayer que «se están generado problemas» porque «están entrando en una competencia desleal o prestando una actividad económica en un espacio público sin pagar ningún tributo», en referencia al taxi.
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