Así funcionan los dientes de sierra: el fenómeno que nos lleva de la sequía al diluvio
Se trata de un patrón de cambios climáticos que alternan entre períodos que tienen consecuencias importantes en la agricultura y los ecosistemas.

El fenómeno de los "dientes de sierra" es un término que se utiliza para describir un patrón de fluctuaciones climáticas que alterna períodos de sequía extrema y lluvias torrenciales. Meteorólogos y científicos de todas partes han intentado estudiar estos cambios durante los últimos años, esperando encontrar una solución para esta situación que afecta tanto a la agricultura como a los ecosistemas.
El nombre "dientes de sierra" hace referencia a la forma en que se presentan estos ciclos en los gráficos climáticos, es decir, una serie de picos y valles que imitan el perfil de una sierra. En términos meteorológicos, un patrón irregular en la cantidad de precipitación que cae en una región a lo largo del tiempo representa períodos de lluvias intensas seguidos de fases de sequía.
Crece la preocupación por los dientes de sierra
Aunque este fenómeno es común en diferentes partes del mundo, la situación se ha agravado en zonas con climas semiáridos o mediterráneos. Esta intensidad y frecuencia en las últimas décadas se debe al cambio climático. Pasa entonces que lo lugares con sequías prolongadas se ven interrumpidos repentinamente por tormentas extremas que provocan inundaciones, lo que crea un ciclo que es difícil de predecir.
Los científicos han confirmado que la razón detrás de esta bipolaridad climática es el comportamiento de los sistemas atmosféricos, especialmente las variaciones en la presión atmosférica y la circulación del aire. La interacción entre las corrientes de aire cálido y frío puede provocar una acumulación de humedad que eventualmente se libera en forma de lluvias torrenciales.
Otro factor clave es la oscilación climática conocida como El Niño y La Niña. Estos fenómenos tienen su raíz en el calentamiento o enfriamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico, causando un impacto directo en los patrones climáticos de todo el mundo. Por un lado, el Niño suele estar asociado con lluvias intensas y tormentas, mientras que La Niña puede causar sequías severas en algunas regiones.
Consecuencias de los dientes de sierra
Los efectos de los dientes de sierra en la vida humana son significativos y, además, variados. Para nadie es un secreto que las sequías prolongadas tienen un efecto devastador en la agricultura, especialmente en regiones que dependen del secano. La escasez de agua dificulta el cultivo de alimentos agravando la situación económica y social de las poblaciones locales y aledañas.
Por otro lado, cuando las lluvias finalmente caen, suelen ser tan intensas que no se absorben adecuadamente en el suelo. En este contexto es cuando se producen las inundaciones repentinas que destruyen cultivos, infraestructuras y hogares. Estas arrastran tierras agrícolas fértiles y provocan la pérdida de vidas humanas como sucedió durante la DANA en Valencia. Las comunidades costeras y los sistemas fluviales son especialmente vulnerables a este tipo de fenómenos.
Además de los efectos sobre la agricultura y la infraestructura, los dientes de sierra también tienen un impacto negativo en los ecosistemas naturales. Las fluctuaciones extremas en el clima alteran los ciclos de vida de muchas especies animales y vegetales, causando la pérdida de biodiversidad. Los animales que dependen de ciertos patrones climáticos, como la migración estacional o la disponibilidad se ven obligados a adaptarse a condiciones más cambiantes y hostiles.
Cómo mitigar los daños causados por los dientes de sierra
La respuesta es simple, el fenómeno de los dientes de sierra requiere una combinación de estrategias (planeación), que van desde la adaptación de cultivos hasta la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. A nivel local, hay comunidades que ya trabajan en la construcción de infraestructuras resilientes, como sistemas de almacenamiento de agua y drenaje eficiente. Además, también se pueden considerar las prácticas agrícolas sostenibles, como la implementación de tecnologías de riego eficiente.
Sin embargo, a nivel global, la única manera de solventar este problema es la lucha contra el cambio climático, clave para frenar la frecuencia e intensidad de los fenómenos de dientes de sierra. Para ello están los planes de reducción de las emisiones de carbono y la transición hacia fuentes de energía renovable.