Una persecución por los tejados con pistola y machete acaba con detenidos y un herido
Las calles de la zona más concurrida del barrio de Villaverde se convirtieron el domingo por la tarde en escenario de una persecución policial que acabó en los tejados del paseo de Esteban Palacios. Los agentes consiguieron bajar a dos de los cuatro delincuentes, que llegaron a portar un arma de fuego y un machete de grandes dimensiones. Dos fueron detenidos y hay un varón, víctima de los anteriores, que acabó herido con una gran brecha en la cabeza por los culatazos que le dieron con la pistola. La Policía Nacional y la Municipal trabajaron en este caso de manera conjunta, tras el aviso de varios testigos sobre una reyerta callejera, a eso de las cinco de la tarde. Los comunicantes hablaban de que entre las calle de Villastar y la de Monterde había varias personas golpeando a un hombre con un arma de fuego en la cabeza . Los agentes encontraron al herido, del que manaba un chorreón de sangre muy abundante, de la parte trasera del cráneo. Es un español de 44 años que estaba acompañado de un amigo ecuatoriano de 31. «Íbamos por la calle caminando y nos hemos cruzado con cuatro varones. Han comenzado a gritar: '¿Qué miráis? ¡Fuera de aquí!», narró el más joven. Añadió que tres iban vestidos completamente de negro y el cuarto, con camiseta blanca, se la levantó y les mostró el arma de fuego. Entonces, la sacó del cinto y golpeó al madrileño fuertemente con ella en la cabeza. Otros viandantes vieron a dos de los agresores huir hacia la calle de Domingo Párraga, y a los otros, por el paseo de Alberto Palacios. Más testigos identifican a uno corriendo con una pistola y un machete, que se habría metido con un compinche en el bloque de viviendas de Alberto Palacios, 21. Esta zona de Villaverde es una de las más transitadas y comerciales de esa zona del distrito. Los policías se metieron rápidamente en el porta y los siguieron mientras los dos delincuentes llegaban al segundo piso. Se metieron en una de las viviendas y cerraron la puerta justo cuando los uniformados trataban de poner el pie para evitarlo. Pero los sospechosos consiguieron hacerse fuertes dentro, mientras que los intervinientes les conminaban a salir. Mientras, solicitaron refuerzos de la Comisaría Central de Seguridad (los antidisturbios de la Policía Municipal); reclamaron que llevaran equipos balísticos, con escudos que pueden repeler los disparos. Cuando se proponían entrar en el piso, se abrió la puerta y apareció una mujer: era la madre de uno de los fugitivos, que no les puso problemas para que entraran a buscarlos dentro. Lo primero que vieron fue el machete y la pistola, con la leyenda 'castigador' y una calavera blanca impresas. Estaban debajo de un mueble en la misma entrada. Al entrar en las habitaciones, comprobaron que no había rastro de los jóvenes; pero se dieron cuenta de que la ventana de una de las estancias estaba abierta. Habían huido por ahí. Observaron los policías cómo dos personas corrían por los tejados de la calle de José Luis del Pino, 2. Llegaron incluso a utilizar las conducciones de gas de uno de los bloques para descolgarse. La persecución resultó muy peligrosa. Hubo que acordonar la zona para que no pudiesen seguir escapando. Habían llegado a una zona de mucha altura. Así, los delincuentes fueron descendiendo, a la voz de las órdenes de los funcionarios. Quedaron finalmente detenidos. Son un español nacido en la República Dominicana, de 23 años, y un madrileño que acaba de cumplir los 25. Se desconoce si tenían antecedentes policiales y, por su edad, resulta dudoso que formen parte de una banda latina. Lo que no descartan los investigadores de Villaverde es que hayan podido estar antes en alguna de ellas y ahora, ya mayores, se dediquen a otro tipo de delincuencia, que es lo que suele ocurrir con aquellos que no logran reinsertarse socialmente.
Las calles de la zona más concurrida del barrio de Villaverde se convirtieron el domingo por la tarde en escenario de una persecución policial que acabó en los tejados del paseo de Esteban Palacios. Los agentes consiguieron bajar a dos de los cuatro delincuentes, que llegaron a portar un arma de fuego y un machete de grandes dimensiones. Dos fueron detenidos y hay un varón, víctima de los anteriores, que acabó herido con una gran brecha en la cabeza por los culatazos que le dieron con la pistola. La Policía Nacional y la Municipal trabajaron en este caso de manera conjunta, tras el aviso de varios testigos sobre una reyerta callejera, a eso de las cinco de la tarde. Los comunicantes hablaban de que entre las calle de Villastar y la de Monterde había varias personas golpeando a un hombre con un arma de fuego en la cabeza . Los agentes encontraron al herido, del que manaba un chorreón de sangre muy abundante, de la parte trasera del cráneo. Es un español de 44 años que estaba acompañado de un amigo ecuatoriano de 31. «Íbamos por la calle caminando y nos hemos cruzado con cuatro varones. Han comenzado a gritar: '¿Qué miráis? ¡Fuera de aquí!», narró el más joven. Añadió que tres iban vestidos completamente de negro y el cuarto, con camiseta blanca, se la levantó y les mostró el arma de fuego. Entonces, la sacó del cinto y golpeó al madrileño fuertemente con ella en la cabeza. Otros viandantes vieron a dos de los agresores huir hacia la calle de Domingo Párraga, y a los otros, por el paseo de Alberto Palacios. Más testigos identifican a uno corriendo con una pistola y un machete, que se habría metido con un compinche en el bloque de viviendas de Alberto Palacios, 21. Esta zona de Villaverde es una de las más transitadas y comerciales de esa zona del distrito. Los policías se metieron rápidamente en el porta y los siguieron mientras los dos delincuentes llegaban al segundo piso. Se metieron en una de las viviendas y cerraron la puerta justo cuando los uniformados trataban de poner el pie para evitarlo. Pero los sospechosos consiguieron hacerse fuertes dentro, mientras que los intervinientes les conminaban a salir. Mientras, solicitaron refuerzos de la Comisaría Central de Seguridad (los antidisturbios de la Policía Municipal); reclamaron que llevaran equipos balísticos, con escudos que pueden repeler los disparos. Cuando se proponían entrar en el piso, se abrió la puerta y apareció una mujer: era la madre de uno de los fugitivos, que no les puso problemas para que entraran a buscarlos dentro. Lo primero que vieron fue el machete y la pistola, con la leyenda 'castigador' y una calavera blanca impresas. Estaban debajo de un mueble en la misma entrada. Al entrar en las habitaciones, comprobaron que no había rastro de los jóvenes; pero se dieron cuenta de que la ventana de una de las estancias estaba abierta. Habían huido por ahí. Observaron los policías cómo dos personas corrían por los tejados de la calle de José Luis del Pino, 2. Llegaron incluso a utilizar las conducciones de gas de uno de los bloques para descolgarse. La persecución resultó muy peligrosa. Hubo que acordonar la zona para que no pudiesen seguir escapando. Habían llegado a una zona de mucha altura. Así, los delincuentes fueron descendiendo, a la voz de las órdenes de los funcionarios. Quedaron finalmente detenidos. Son un español nacido en la República Dominicana, de 23 años, y un madrileño que acaba de cumplir los 25. Se desconoce si tenían antecedentes policiales y, por su edad, resulta dudoso que formen parte de una banda latina. Lo que no descartan los investigadores de Villaverde es que hayan podido estar antes en alguna de ellas y ahora, ya mayores, se dediquen a otro tipo de delincuencia, que es lo que suele ocurrir con aquellos que no logran reinsertarse socialmente.
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