Bolaños estuvo a punto de cantar como la célebre melopea de los aficionados del Cádiz en el Carranza: «Hemos venido a gobernar, el presupuesto nos da igual». Toda la artimaña sanchista sobre las partidas de Defensa, enmarañada ayer por el presidente en su nueva sesión de charlista, se basa en una falacia retórica. Por delante de la verdad coloca siempre un velo disuasorio, un cendal de argumentos peregrinos que durante los días de máxima tensión interna desvía la atención hacia un punto de fuga casi siempre surrealista. El intento de colar el gasto para combatir el cambio climático como inversión militar es una mera trampa. Ilusionismo dialéctico para que el público esté distraído cuando el feriante acometa el truco. La...
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