Por qué el Constitucional ha anulado el voto delegado de Puigdemont cuando se constituyó el Parlament y qué implica
Los votos de Puigdemont y Puig no fueron decisivos, por lo que no afectaron al resultado ni, por tanto, a la composición del Parlament y de la Mesa.


El Tribunal Constitucional (TC) ha avalado por unanimidad anular los votos delegados del expresident catalán Carles Puigdemont y del exconseller Lluís Puig el día en el que se constituyó el Parlament, confirman a Newtral.es fuentes del órgano judicial.
La votación. El pasado 10 de julio el Parlament votó a favor de que Josep Rull fuera el nuevo president de la cámara. Dos de esos votos fueron los de Puigdemont y Puig, después de que la Mesa de Edad avalara que pudieran votar desde Waterloo, de manera delegada a través del diputado de Junts Albert Batet.
- Se aceptaron a pesar de que, días antes, el TC había acordado anular el acuerdo al que la Mesa había llegado para que los huidos pudiesen votar en anteriores ocasiones.
Por qué el Constitucional anula el voto de Puigdemont. El Pleno ha decidido estimar en parte el recurso de amparo presentado por algunos diputados del PP del Parlamento de Cataluña al considerar que “se ha vulnerado el derecho de los recurrentes a ejercer las funciones representativas con los requisitos que señalan las leyes”, vinculado directamente con “el derecho de los ciudadanos a participar en los asuntos públicos a través de sus representantes”.
- “En consecuencia, se declara la nulidad del Acuerdo de la Mesa de Edad de 10 de junio de 2024 del Parlament de Cataluña” que permitió la constitución del Parlament y la Mesa de la Cámara, señalan las fuentes.
- Los supuestos que plantea el Reglamento del Parlamento Catalán para la delegación del voto son en casos de permisos de maternidad o paternidad, de enfermedad grave, de hospitalización u otras circunstancias excepcionales que debe aceptar la Mesa.
Qué implica. En realidad, los votos de Puigdemont y Puig no fueron decisivos, por lo que no afectaron al resultado ni, por tanto, a la composición del Parlament ni de la Mesa. Por tanto, esta decisión es simbólica y no tiene efectos prácticos en este caso, aunque vuelve a sentar un precedente a tener en cuenta para próximas votaciones.