El Big One acecha California en la falla de San Andrés
Los sismos de Ridgecrest en julio de 2019, como el de magnitud 7,1 que rajó carreteras y dejó casas inhabitables, volvieron a poner a California en alerta. Fue el mayor temblor en el estado en 20 años, y aunque no hubo muertos, el eco de un nombre retumbó entre los habitantes: el “Big One”. Ese […]

Los sismos de Ridgecrest en julio de 2019, como el de magnitud 7,1 que rajó carreteras y dejó casas inhabitables, volvieron a poner a California en alerta. Fue el mayor temblor en el estado en 20 años, y aunque no hubo muertos, el eco de un nombre retumbó entre los habitantes: el “Big One”. Ese terremoto monstruoso que los expertos dicen que acecha en la falla de San Andrés, listo para sacudir la costa oeste de Estados Unidos en cualquier momento.
Big One: el terror que acecha la falla de San Andrés
¿Qué es el “Big One” de la falla de San Andrés? Lucy Jones, sismóloga estrella de California, lo describe como un sismo de magnitud 7,8 u 8 en esta falla de 1,300 km que cruza el estado de norte a sur. No es solo un temblor fuerte, es el nivel de caos que desataría en ciudades como Los Ángeles o San Francisco, pegadas a esta línea tectónica. La teoría del Big One dice que la sección sur de la falla lleva demasiada energía acumulada, sin liberarse desde 1857. Los geólogos han visto que, en 1,500 años, estos eventos pasan cada 150 años, más o menos. Haz cuentas: estamos en la zona roja, y por eso lo llaman “el grande”.
¿Cuándo va a ocurrir el Big One?
Esa es la pregunta del millón, pero los sismólogos solo pueden encogerse de hombros. No hay forma de predecir el día exacto, aunque la sección sur de San Andrés está “atrasada” según su ciclo histórico. El sismo de Ridgecrest no fue en esa falla, pero mostró lo rápido que el miedo se dispara. Podría ser mañana, en 10 años o en 50: lo único seguro es que la tensión entre la placa del Pacífico y la norteamericana sigue creciendo. Cada día sin un gran sismo es un día más cerca del próximo, dicen los expertos.
¿Qué pasa si se rompe la falla de San Andrés?
¿Qué pasa si se rompe la falla de San Andrés? Piénsalo como un dominós cayendo en cámara lenta. Un sismo de 7,8 podría matar a 2,000 personas, herir a 50,000 y costar más de 200 mil millones de dólares, según el USGS. Carreteras partidas, incendios por cables rotos, agua cortada por meses: así quedó San Francisco en 1906 tras un 7,8 que mató a 3,000. Hoy, con millones viviendo cerca, sería un desastre mayor. El Northridge de 1994, con solo 6,7, ya dejó Los Ángeles en ruinas parciales; un “Big One” lo multiplicaría por diez, con edificios colapsando y el tráfico (ya un caos) detenido por completo.
No solo San Andrés: otros “Big Ones” en la mira
El término “Big One” suele apuntar a San Andrés, pero no es el único peligro. La falla de Hayward, en la bahía de San Francisco, es una “bomba tectónica” que amenaza a 7 millones de personas, según el USGS. Y la de Puente Hills, bajo Los Ángeles, podría soltar un 7,5 que mataría hasta 18,000 y costaría 250 mil millones. Cada zona de California tiene su propio “Big One” potencial, dice el periodista Jacob Margolis. Aunque Puente Hills se mueve cada 3,000 años, un golpe ahí sería brutal por la densidad urbana.
No puedes parar la tierra, pero sí estar listo
Arma un kit con agua, comida enlatada, linterna y radio para tres días mínimo (en Ridgecrest, las tiendas de emergencia se vaciaron rápido). Fija muebles pesados a la pared; salvó vidas en 1994. Si tiembla, agáchate, cúbrete y espera bajo algo sólido. Los sismos recientes no suben el riesgo directo, pero sí avivan réplicas en fallas como Garlock, que toca San Andrés. Actúa antes de que sea tarde.
El “Big One” es más que un rumor; es una certeza geológica sin fecha fija. La falla de San Andrés y sus vecinas guardan un poder que podría reescribir California, y aunque no sabemos cuándo, sabemos qué puede pasar si se rompe. Los temblores de 2019 fueron un aviso: no es ciencia ficción, es realidad. Así que ten tu kit a mano y un plan claro, porque cuando llegue, no será solo un susto, será el susto.