Demetrio Fernández, el obispo que siempre dijo 'sí' a las cofradías de Córdoba
Lo cuenta siempre y lo recuerdan quienes lo vivieron: el primer acto al que acudió Demetrio Fernández tras tomar posesión como obispo de Córdoba fue el pregón de la Semana Santa. Por la mañana de aquel 20 de marzo había asumido el Gobierno de la diócesis en una larga ceremonia en la Catedral, pero en la tarde de aquel sábado era el anuncio oficial de la Pasión, que pronunciaba Antonio Guillaume , y estuvo presente. No hubo excusas de cansancio y lo que aquel día sucedió se puede interpretar como un símbolo de lo que sería su relación con las hermandades a partir de entonces. Pocas veces se escuchó la palabra 'no' cuando le pidieron algo. Muchas de ellas han recordado en estos días, a través de sus redes sociales , como Demetrio Fernández apoyó y estuvo presente en muchas de sus actividades. En 2012 coronó canónicamente a la Virgen del Carmen , en un proceso que había arrancado en la época de Asenjo, pero poco después apoyaría también la de María Santísima de la Paz y Esperanza, que llegó el 15 de octubre de 2022, retrasada por la pandemia. Distinguió también a la Virgen del Campo de Cañete de las Torres, a la de la Cabeza de El Carpio y a la del Carmen de Rute , e incluso al San José del convento carmelita de Santa Ana. Queda la de la Virgen de Luna para final de este mismo año. Fue su época de abundantes Años Jubilares, que concede la Santa Sede, pero que la diócesis de Córdoba tiene que gestionar. En todos ellos fue el encargado de abrir en sus templos la puerta santa , la apertura simbólica del tiempo de gracia. Así sucedió en los Dolores , en 2015, por las bodas de oro de la coronación canónica; en el Calvario, por el tercer centenario del Señor; en el Vía Crucis, por sus 50 años; o en el Santo Sepulcro, por los 450 años de sus primeras reglas. Para entonces Demetrio Fernández era un obispo que apoyaba a las cofradías y a la Semana Santa y que estaba presente en sus iniciativas. Ninguna de las procesiones magnas que se llevaron a cabo en su pontificado habría sido posible sin su autorización y sin su aliento. En alguna ocasión, al menos en los primeros años, aseguró que uno de los días más bellos de su etapa en Córdoba había sido el 14 de septiembre de 2013, la noche del Vía Crucis Magno del Año de la Fe , que desbordó la ciudad de belleza y espiritualidad. Pese al retraso, se dirigió a las hermandades al final para agradecerles el esfuerzo. Siguió luego el Rocío de la Fe, la Regina Mater en 2015, con imágenes coronadas, y la exposición 'Por tu cruz redimiste al mundo' en 2019, con muchas imágenes de Jesús Nazareno llegadas desde otros puntos de la diócesis. Cuando le preguntaron por el nuevo Vía Crucis Magno que se prepara no tuvo dudas al decir que le parecía una buena idea. Este 'sí' del obispo a las cofradías también llega a la creación de nuevas hermandades, que se había detenido en el siglo XXI y que en su etapa ha recobrado fuerza. En su pontificado ha firmado la aprobación de cinco nuevas cofradías de penitencia (Lágrimas, Presentación , Conversión, Quinta Angustia y la O) y una de gloria, que es el Carmen de Puerta Nueva en su etapa actual. Además, dos más, la Salud y la Bondad , tienen estatutos aprobados 'ad experimentum' y hay otros tres grupos parroquiales que avanzan con el aliento de sus párrocos. Bendijo a muchas de las imágenes titulares de estas cofradías o prohermandades que ya salen a las calles de la ciudad. Las cofradías ya buscaban la Catedral desde los años anteriores, pero él lo alentó sin dudas. En 2015 asistió a la asamblea en que las hermandades tenían que decidir cómo actuar ante el parón de la apertura de la segunda puerta para recurrir ante la Unesco . Las animó a tomar la decisión adecuada, pero salió para no condicionar la votación: al año siguiente todas fueron al primer templo, aunque la carrera oficial siguiera en Las Tendillas, y para 2017 se hizo realidad el cambio. Se declararon en este tiempo santuarios el de la Virgen de los Dolores y el de la Virgen del Carmen. Y eso sin olvidar los ritos de cada año: como la procesión de la Fuensanta, la misa ante la Señora la Virgen de los Dolores o la veneración a San Rafael. Nunca hubo un 'no'.
Lo cuenta siempre y lo recuerdan quienes lo vivieron: el primer acto al que acudió Demetrio Fernández tras tomar posesión como obispo de Córdoba fue el pregón de la Semana Santa. Por la mañana de aquel 20 de marzo había asumido el Gobierno de la diócesis en una larga ceremonia en la Catedral, pero en la tarde de aquel sábado era el anuncio oficial de la Pasión, que pronunciaba Antonio Guillaume , y estuvo presente. No hubo excusas de cansancio y lo que aquel día sucedió se puede interpretar como un símbolo de lo que sería su relación con las hermandades a partir de entonces. Pocas veces se escuchó la palabra 'no' cuando le pidieron algo. Muchas de ellas han recordado en estos días, a través de sus redes sociales , como Demetrio Fernández apoyó y estuvo presente en muchas de sus actividades. En 2012 coronó canónicamente a la Virgen del Carmen , en un proceso que había arrancado en la época de Asenjo, pero poco después apoyaría también la de María Santísima de la Paz y Esperanza, que llegó el 15 de octubre de 2022, retrasada por la pandemia. Distinguió también a la Virgen del Campo de Cañete de las Torres, a la de la Cabeza de El Carpio y a la del Carmen de Rute , e incluso al San José del convento carmelita de Santa Ana. Queda la de la Virgen de Luna para final de este mismo año. Fue su época de abundantes Años Jubilares, que concede la Santa Sede, pero que la diócesis de Córdoba tiene que gestionar. En todos ellos fue el encargado de abrir en sus templos la puerta santa , la apertura simbólica del tiempo de gracia. Así sucedió en los Dolores , en 2015, por las bodas de oro de la coronación canónica; en el Calvario, por el tercer centenario del Señor; en el Vía Crucis, por sus 50 años; o en el Santo Sepulcro, por los 450 años de sus primeras reglas. Para entonces Demetrio Fernández era un obispo que apoyaba a las cofradías y a la Semana Santa y que estaba presente en sus iniciativas. Ninguna de las procesiones magnas que se llevaron a cabo en su pontificado habría sido posible sin su autorización y sin su aliento. En alguna ocasión, al menos en los primeros años, aseguró que uno de los días más bellos de su etapa en Córdoba había sido el 14 de septiembre de 2013, la noche del Vía Crucis Magno del Año de la Fe , que desbordó la ciudad de belleza y espiritualidad. Pese al retraso, se dirigió a las hermandades al final para agradecerles el esfuerzo. Siguió luego el Rocío de la Fe, la Regina Mater en 2015, con imágenes coronadas, y la exposición 'Por tu cruz redimiste al mundo' en 2019, con muchas imágenes de Jesús Nazareno llegadas desde otros puntos de la diócesis. Cuando le preguntaron por el nuevo Vía Crucis Magno que se prepara no tuvo dudas al decir que le parecía una buena idea. Este 'sí' del obispo a las cofradías también llega a la creación de nuevas hermandades, que se había detenido en el siglo XXI y que en su etapa ha recobrado fuerza. En su pontificado ha firmado la aprobación de cinco nuevas cofradías de penitencia (Lágrimas, Presentación , Conversión, Quinta Angustia y la O) y una de gloria, que es el Carmen de Puerta Nueva en su etapa actual. Además, dos más, la Salud y la Bondad , tienen estatutos aprobados 'ad experimentum' y hay otros tres grupos parroquiales que avanzan con el aliento de sus párrocos. Bendijo a muchas de las imágenes titulares de estas cofradías o prohermandades que ya salen a las calles de la ciudad. Las cofradías ya buscaban la Catedral desde los años anteriores, pero él lo alentó sin dudas. En 2015 asistió a la asamblea en que las hermandades tenían que decidir cómo actuar ante el parón de la apertura de la segunda puerta para recurrir ante la Unesco . Las animó a tomar la decisión adecuada, pero salió para no condicionar la votación: al año siguiente todas fueron al primer templo, aunque la carrera oficial siguiera en Las Tendillas, y para 2017 se hizo realidad el cambio. Se declararon en este tiempo santuarios el de la Virgen de los Dolores y el de la Virgen del Carmen. Y eso sin olvidar los ritos de cada año: como la procesión de la Fuensanta, la misa ante la Señora la Virgen de los Dolores o la veneración a San Rafael. Nunca hubo un 'no'.
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