La espléndida gestión del vestuario de Hansi Flick pueden explicarse desde sus repetidos abrazos con Gavi. La química entre el técnico y el canterano es siempre visible, esté en el banquillo de suplente, salte al campo de refresco o, como ante el Betis, actúe de titular. Cinco partidos atrás, hubo abrazo en la remontada de LaLiga ante el Atleti en el Metropolitano disputando sólo los dos últimos minutos. Otro más tras la goleada a Osasuna jugando de titular. También frente al Girona al ser sustituido y, de nuevo, el día que el Barça se clasificó para la final de Copa frente a los colchoneros sin disfrutar de un solo minuto. Contra los béticos, después de anotar a los 8 minutos, salió corriendo buscando su abrazo paternal. El canterano le entregó el gol que acabó siendo fundamental para el empate final. Un punto más.
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