De qué trata “Echoes”, la canción más larga de Pink Floyd
“Echoes” es una de las composiciones más emblemáticas de Pink Floyd, con una duración de 23 minutos que ocupa todo el lado B del álbum Meddle, lanzado en 1971. Esta canción no solo es una de las más complejas de la banda, sino que también es un testamento de su evolución musical, que se gestó [...] Ver más noticias en Indie Hoy.


“Echoes” es una de las composiciones más emblemáticas de Pink Floyd, con una duración de 23 minutos que ocupa todo el lado B del álbum Meddle, lanzado en 1971. Esta canción no solo es una de las más complejas de la banda, sino que también es un testamento de su evolución musical, que se gestó lentamente a lo largo de sus presentaciones en vivo y se fue transformando en algo mucho más grande que una simple improvisación.
¿Cómo se creó la canción?
La génesis de “Echoes” se remonta a los shows en vivo de Pink Floyd, donde comenzaron a tocar una pieza llamada “Return of the Sun of Nothing” en el Crystal Palace Garden Party, en Londres. Según el libro Seekers Guide To The Rhythm Of Yesteryear de Shiloh Noone, la banda la presentó como una broma sobre cómics y secuelas de películas tipo Godzilla.
Sin embargo, esta pieza de improvisación se desarrolló y evolucionó durante seis meses hasta convertirse en lo que se conoce hoy. El resultado final de esta creación fue una mezcla de sonidos experimentales, una clara referencia al minimalismo del compositor Terry Riley, una de las grandes influencias de la banda en ese momento.
Durante las sesiones de grabación de Meddle, Pink Floyd grabó 24 piezas de música sin tener claro hacia dónde las llevaría, bajo el título provisional de “Nothing, Parts 1-24”. Fue a partir de estas piezas fragmentarias que se fue forjando “Echoes”.
Un momento clave en la creación de la canción fue cuando el tecladista Richard Wright descubrió accidentalmente un sonido único al hacer pasar su piano a través de un altavoz Leslie rotatorio y una unidad de retardo Binson Echorec.
¿De qué trata “Echoes”?
En una entrevista con Rolling Stone, Roger Waters explicó que con “Echoes” intentaba plasmar “el potencial que tienen los seres humanos para reconocer la humanidad de los demás y responder a ella con empatía, en lugar de antipatía”.
“Echoes” no solo es un viaje sonoro que explora texturas y dinámicas a lo largo de su extensa duración, sino que también representa un hito en la historia de Pink Floyd, simbolizando su transición hacia una música más experimental y conceptual.
Ver más noticias en Indie Hoy.