Cáritas Córdoba: 60 años de ayuda al prójimo con un sello cristiano
El 10 de septiembre de 1965 , el entonces obispo de Córdoba, Manuel Fernández-Conde y García del Rebollar, firmó el decreto canónico que erigía a Cáritas Diocesana como «persona moral con plena personalidad jurídica, pudiendo por tanto poseer, adquirir y administrar bienes temporales de cualquier clase, conforme a las normas generales de los estatutos vigentes de Cáritas Diocesana y a los que nos o nuestros sucesores diéramos en adelante». Así lo recoge el breve escrito. Se cumplen este año, por tanto, 60 de actividad en la ciudad y provincia de una entidad que en dicho documento se dirigía hacia su constitución como «organismo oficial de la Iglesia en materia de asistencia, promoción social y beneficencia (...)». Este es el nacimiento oficial o canónico de Cáritas ; sin embargo, la primera vez que se emplea este nombre en la Diócesis de Córdoba es en un documento de 1953 firmado por el secretario diocesano. Es el conocido obispo Fray Albino González Menéndez-Reigada el que agrupa en la aún oficiosa asociación la labor humanitaria que la Iglesia ya llevaba realizando de forma dispersa. Fray Albino la dota de estatutos y una junta de gobierno en la que se incluía a los párrocos de la ciudad, las congregaciones marianas, ramas de Acción Católica, las Damas de la Caridad o las conferencias de San Vicente de Paul y la Sagrada Familia, además de la Junta Diocesana. De esta forma, las numerosas obras de caridad que se iban generando en una necesitada Córdoba de posguerra, empezaban a encauzarse mediante una organización estructurada. Ya desde esa fecha comenzaron a recaudarse aceptables sumas de dinero para los más necesitados, ropa o medicamentos. Con el comentado nacimiento canónico en 1965, «los primeros años de Cáritas están marcados por el voluntarismo de un puñado de colaboradores y la precariedad de recursos; la sede inicial estaba situada en un local de la calle Juan de Mena, propiedad de la Iglesia de la Compañía, amenazado de ruina, hasta tal punto que años después tuvo que ser abandonado por el hundimiento del salón de reuniones», explica el director de Cáritas Diocesana de Córdoba, Darío Reina. «Los programas entonces estaban constreñidos por las limitaciones presupuestarias, que apenas permitían una atención de emergencia a transeúntes y necesitados», detalla Reina. Además de las colectas, el gran proyecto de Cáritas Córdoba en sus inicios fue, curiosamente, en otro lugar: en Torrox . Allí se construyó la residencia Cristo Rey, que contaba con seis habitaciones. «El objetivo en sus inicios era que los feligreses más humildes del barrio de San Francisco dispusieran de la posibilidad de un descanso veraniego junto al mar, más tarde se multiplicaron las plazas e incluso se pusieron en marcha colonias infantiles». En los años ochenta , y de forma provisional, la sede se traslada a dos pisos de la plaza de Colón, hasta asentarse en la actual de Pérez de Castro. Su labor asistencial evoluciona hacia el compromiso social global . Del dinero enfocado fundamentalmente para conseguir alimentos y ropa se pasa a la promoción personal de los necesitados en ámbitos como la formación o el empleo. Nacen proyectos educativos, cursos para enfermos de sida, programas de atención a personas mayores o alojamientos para familiares de pacientes que esperan un trasplante. En este sentido, otro de sus hitos en la Casa de Acogida Madre del Redentor . La primera piedra se pone en 1998 y se abre en el 2000 con motivo del año jubilar, por lo que cumple ahora 25 años de andadura. «Cáritas ya tenía experiencia en la atención a personas sin hogar, pero no había recursos específicos de alojamientos para ellos, así que se decidió poner en marcha esta casa para atender a esas personas de forma integral», recuerda su director gerente, José Luis Rodríguez. Desde entonces, Madre del Redentor funciona todos los días del año atendiendo a personas con una extrema vulnerabilidad . El perfil de los usuarios, mayoritariamente masculinos, han evolucionado desde personas necesitadas que se desplazaban buscando trabajo, los llamados transeúntes, hasta otro que se podría denominar perfectamente como pacientes, pues están aquejados de trastornos mentales y adicciones : el llamado síndrome dual, un problema mucho más grave. «Ahora nos están llegando incluso perfiles de gente que tiene trabajo pero que se encuentren en la situación de estar en la calle, o bien de personas que tienen ingreso mínimo vital o pensiones pequeñas, ninguno de ellos puede acceder a una vivienda». La casa cuenta con 40 plazas y una unidad social de atención en la calle. Durante parte del otoño, el invierno y la primavera, en la época de más frío desde noviembre a finales de marzo, añade 20 plazas en la llamada ala de baja exigencia . En ella puede entrar cualquier persona que muestre una actitud tranquila y colaborativa, independientemente de lo que haya consumido en la calle o de si no está tomando su medicación. Los hitos de Cáritas continúan en el 2006 con el nacimiento de
El 10 de septiembre de 1965 , el entonces obispo de Córdoba, Manuel Fernández-Conde y García del Rebollar, firmó el decreto canónico que erigía a Cáritas Diocesana como «persona moral con plena personalidad jurídica, pudiendo por tanto poseer, adquirir y administrar bienes temporales de cualquier clase, conforme a las normas generales de los estatutos vigentes de Cáritas Diocesana y a los que nos o nuestros sucesores diéramos en adelante». Así lo recoge el breve escrito. Se cumplen este año, por tanto, 60 de actividad en la ciudad y provincia de una entidad que en dicho documento se dirigía hacia su constitución como «organismo oficial de la Iglesia en materia de asistencia, promoción social y beneficencia (...)». Este es el nacimiento oficial o canónico de Cáritas ; sin embargo, la primera vez que se emplea este nombre en la Diócesis de Córdoba es en un documento de 1953 firmado por el secretario diocesano. Es el conocido obispo Fray Albino González Menéndez-Reigada el que agrupa en la aún oficiosa asociación la labor humanitaria que la Iglesia ya llevaba realizando de forma dispersa. Fray Albino la dota de estatutos y una junta de gobierno en la que se incluía a los párrocos de la ciudad, las congregaciones marianas, ramas de Acción Católica, las Damas de la Caridad o las conferencias de San Vicente de Paul y la Sagrada Familia, además de la Junta Diocesana. De esta forma, las numerosas obras de caridad que se iban generando en una necesitada Córdoba de posguerra, empezaban a encauzarse mediante una organización estructurada. Ya desde esa fecha comenzaron a recaudarse aceptables sumas de dinero para los más necesitados, ropa o medicamentos. Con el comentado nacimiento canónico en 1965, «los primeros años de Cáritas están marcados por el voluntarismo de un puñado de colaboradores y la precariedad de recursos; la sede inicial estaba situada en un local de la calle Juan de Mena, propiedad de la Iglesia de la Compañía, amenazado de ruina, hasta tal punto que años después tuvo que ser abandonado por el hundimiento del salón de reuniones», explica el director de Cáritas Diocesana de Córdoba, Darío Reina. «Los programas entonces estaban constreñidos por las limitaciones presupuestarias, que apenas permitían una atención de emergencia a transeúntes y necesitados», detalla Reina. Además de las colectas, el gran proyecto de Cáritas Córdoba en sus inicios fue, curiosamente, en otro lugar: en Torrox . Allí se construyó la residencia Cristo Rey, que contaba con seis habitaciones. «El objetivo en sus inicios era que los feligreses más humildes del barrio de San Francisco dispusieran de la posibilidad de un descanso veraniego junto al mar, más tarde se multiplicaron las plazas e incluso se pusieron en marcha colonias infantiles». En los años ochenta , y de forma provisional, la sede se traslada a dos pisos de la plaza de Colón, hasta asentarse en la actual de Pérez de Castro. Su labor asistencial evoluciona hacia el compromiso social global . Del dinero enfocado fundamentalmente para conseguir alimentos y ropa se pasa a la promoción personal de los necesitados en ámbitos como la formación o el empleo. Nacen proyectos educativos, cursos para enfermos de sida, programas de atención a personas mayores o alojamientos para familiares de pacientes que esperan un trasplante. En este sentido, otro de sus hitos en la Casa de Acogida Madre del Redentor . La primera piedra se pone en 1998 y se abre en el 2000 con motivo del año jubilar, por lo que cumple ahora 25 años de andadura. «Cáritas ya tenía experiencia en la atención a personas sin hogar, pero no había recursos específicos de alojamientos para ellos, así que se decidió poner en marcha esta casa para atender a esas personas de forma integral», recuerda su director gerente, José Luis Rodríguez. Desde entonces, Madre del Redentor funciona todos los días del año atendiendo a personas con una extrema vulnerabilidad . El perfil de los usuarios, mayoritariamente masculinos, han evolucionado desde personas necesitadas que se desplazaban buscando trabajo, los llamados transeúntes, hasta otro que se podría denominar perfectamente como pacientes, pues están aquejados de trastornos mentales y adicciones : el llamado síndrome dual, un problema mucho más grave. «Ahora nos están llegando incluso perfiles de gente que tiene trabajo pero que se encuentren en la situación de estar en la calle, o bien de personas que tienen ingreso mínimo vital o pensiones pequeñas, ninguno de ellos puede acceder a una vivienda». La casa cuenta con 40 plazas y una unidad social de atención en la calle. Durante parte del otoño, el invierno y la primavera, en la época de más frío desde noviembre a finales de marzo, añade 20 plazas en la llamada ala de baja exigencia . En ella puede entrar cualquier persona que muestre una actitud tranquila y colaborativa, independientemente de lo que haya consumido en la calle o de si no está tomando su medicación. Los hitos de Cáritas continúan en el 2006 con el nacimiento de la empresa Solidaridad y Empleo de Córdoba (Solemccor) , en la época en la que accedió a la dirección María Dolores Vallecillo, quien se mantuvo hasta 2018. Al principio consistía en un convenio con la empresa municipal de saneamientos, Sadeco, para ayudar a la limpieza de las calles. Luego tuvieron sus propios vehículos. Pero fue la crisis económica desatada en 2008 la que hizo que Solemccor creciera y se diversificase al toparse con una durísima realidad: «Yo llegaba muchas mañanas a Cáritas y veía todo el hall de la sede lleno de gente, además de personas haciendo cola fuera, y solicitando todo tipo de ayudas, desde económica a alimentos o trabajo», rememora Vallecillo. A partir de ahí, la empresa se hizo vital: «nos dimos cuenta de que lo que dignificaba a una persona es sacar a su familia adelante con su propio esfuerzo y ganando un salario». Desde entonces Solemccor ha tenido diversas líneas de negocio para la integración además de la limpieza o el reciclaje, destacando los restaurantes Tabgha en el área de la hostelería, donde estudiantes aprendían el oficio mientras ganaban un sueldo, con el objetivo de incorporarse al mercado laboral. Tabgha, idea surgida en Córdoba, empezó en el pasaje Rumasa y se trasladó luego a San Felipe. Hubo otros establecimiento tanto en el campo de golf como en la escuela de magisterio Sagrado Corazón. Ahora mismo esta sección está cerrada. Vallecillo resalta el sello especial de Cáritas, «un sello cristiano, pues no solamente se trata de ayudar a los pobres, sino de realizar una tarea de evangelización». Y es que la fe católica es la columna vertebral o, mejor se diría, el alma de Cáritas. Las Cáritas Parroquiales , con su actual red de más de 1.600 voluntarios en más de 170 iglesias de la provincia, dan forma a un sistema de ayuda al prójimo inigualable. Elvira de Ahumada Pastor, que se dedicó toda su vida a la enseñanza, es voluntaria desde hace 15 años en la parroquia de Las Margaritas, donde la labor social está dirigida por el conocido párroco, Antonio Caballero. «Nuestra labor está muy bien estructurada, cuando alguien necesita algo pide una cita y va a la parroquia, y un voluntario y una trabajadora social atienden a la familia a partir de una base documental». Tras un estudio en que se realizan visitas por parejas a los distintos hogares llegan las opciones adecuadas mediante un contacto constante con la mencionada trabajadora social . «Muchas veces se trata de alimentos, a los que las familias acceden mediante un código QR que se les da mensualmente, o bien le indicamos a un supermercado que le dé a una determinada familia una cantidad de alimentos por un precio, nunca comida para animales o bebidas alcohólicas», detalla Ahumada. Otras veces se dirige a las personas necesitadas a cursos de todo tipo organizados por Cáritas Diocesana, o bien se ayuda a personas concretas a pagar el alquiler algunos meses, sobre todo en este caso inmigrantes. Incluso a veces a comprar electrodomésticos o se pagan recibos de agua y de luz. «Dentro de las ayudas que concedemos también está el dentista , gracias a la labor desinteresada de la familia de dentistas Checa, muchas veces los destinatarios de esta ayuda son gente joven, para que se arreglen la boca y tengan un buen aspecto de cara a buscar trabajo», añade la voluntaria. Otras veces puede haber ayuda para gafas. «Nosotros nos sentamos en las casas y hablamos, pero luego hacemos seguimiento». Junto a todo ello existe un aula con biblioteca para el refuerzo educativo de jóvenes alumnos. En España, el momento fundacional de Cáritas se considera fue la Asamblea Nacional de Caridad de Madrid, en 1947, aunque oficialmente no fuese entidad con personalidad propia hasta 1957. En Córdoba, desde hace 60 años, la gran obra de Cáritas ha contado con la participación de miles de voluntarios y cientos de sacerdotes y trabajadores. Su labor no conoce los días de descanso.
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