Argentina-Estados Unidos: los números del comercio bilateral y la amenaza de los aranceles de Trump
La administración del republicano quiere ajustar las cuentas con los países con los que tiene mayor déficit comercial; no es el caso de la Argentina, que puede aprovechar para integrarse aún más a la cadena de valor americana

La amistad entre los presidentes de la Argentina y del país del norte está a la vista. Sin embargo, la política comercial de Donald Trump y el “Liberation Day”, que tiene al mundo en vilo por sus anuncios sobre la revisión de la situación arancelaria con otros países, abre un foco de tensión.
Marisa Bircher, exsecretaria de Comercio Exterior de la Nación y fundadora de la consultora BiGlobal, dice que “esto no es una sorpresa”. Remarca que “lo que subyace es su enfrentamiento con China y la idea de seguir ostentando el primer lugar de poder en el mundo, además de su intento por cortar la fuerte dependencia de la industria estadounidense con China”.
El déficit comercial en bienes y servicios de Estados Unidos con el resto del mundo aumentó un 17% en 2024 con respecto a 2023, y alcanzó un récord de los US$918.400 millones. Esto explica en parte el malestar de Trump y su voluntad de corregir estos números. Por ejemplo, China y la Unión Europea tuvieron saldos positivos de US$295.000 millones y US$235.000 millones, respectivamente; México ocupa el tercer lugar, con una balanza positiva de US$171.000 millones.
En concreto, “es la intención manifiesta reducir sistemáticamente las balanzas comerciales y equiparar aranceles con países clave”, sostiene la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham).
Fernando Landa, presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), apunta que la nueva estrategia arancelaria “podría romper los principios básicos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en especial el de Nación más favorecida, donde cualquier beneficio que se le da a un país se debe extender al resto“, advierte.
El factor argentino
Según los números del Intercambio Comercial Argentino (ICA), elaborado por el Indec, en 2024 la Argentina exportó a Estados Unidos por US$6454 millones, e importó por US$6226 millones.
La potencia norteamericana fue el segundo mayor socio comercial después de Brasil y tuvo un saldo positivo por US$229 millones (aunque históricamente la balanza fue negativa para la Argentina). China quedó en tercer lugar, con US$6053 millones ingresados por exportación pero con un déficit comercial el año pasado de US$5616 millones para la Argentina.
Las exportaciones a Estados Unidos fueron sobre todo de manufacturas de origen agropecuario (MOA), las de origen industrial (MOI) y combustibles y energía (CyE). Son productos relacionados con aceites crudos de petróleo, naftas, vinos y mosto, carne, miel y azúcar, entre otros. Las importaciones fueron bienes de capital (BK) y bienes intermedios (BI), como gas, gasoil, componentes para herbicidas, productos químicos, electrónicos y cajas de cambio, entre otros.
El especialista en negocios internacionales, Marcelo Elizondo, opina que “la relación con Estados Unidos es más importante de lo que uno cree”. Para evaluarla, comenta que hay que mirar “cuatro planos de enorme significación”.
1- Comercio internacional de bienes. La Argentina exportó en 2024 bienes por un valor de más de US$6000 millones a Estados Unidos y es uno de los principales socios comerciales del país, al cual no le vendemos los principales commodities que produce el país, porque es un competidor.
2- Exportaciones de servicios. Es el primer destino de este tipo de ventas al exterior, por US$4000 millones.
3- Es el mayor inversor extranjero en la Argentina. Hay US$30.000 millones invertidos en el país.
4- Allí se se toman las decisiones de financiamiento.
Landa recomienda avanzar en una agenda positiva sin confrontar con Mercosur, tal como acuerdos de facilitación de comercio e inversión; buenas prácticas regulatorias; lograr permisos fitosanitarios pendientes; lograr mayores cupos, por ejemplo para azúcar; resolver medidas antidumping y otras barreras por “seguridad nacional” y promover la reactivación del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), cuya vigencia caducó en 2020 para nuestro país. Se trata de un arancel cero o aranceles reducidos a los países beneficiarios. También se pueden explorar acuerdos sobre minerales, entre otras posibles buenas prácticas.
Un informe de AmCham refleja que durante el último trimestre de 2024, las inversiones estadounidenses en la Argentina se destacaron en sectores estratégicos como la explotación de minas y canteras, que concentró el 40% del total con un desembolso de US$11.857 millones, y la industria manufacturera, que representó el 21% con una inversión de US$6327 millones.
Algunos de los sectores más destacados en los últimos años en cuanto a la inversión son el petrolero, impulsado por Vaca Muerta; la generación eléctrica; la industria manufacturera; los seguros; los servicios financieros y ciencias del conocimiento; el sector automotriz, y los servicios de información y comunicaciones.
El juego de los aranceles
Esta herramienta que Donald Trump tiene a mano promete cambios importantes en el comercio mundial. “El tema es muy complejo porque hay una integración de cadenas productivas muy fuerte”, comenta Bircher.
A la Argentina ya le afectó. El 12 de marzo entraron en vigor aranceles del 25% sobre las importaciones de acero y aluminio de cualquier país. Es el séptimo principal proveedor de aluminio a Estados Unidos. “La medida impacta directamente a gigantes del sector local como Tenaris y Aluar. Para esta última, significa el 40% de su producción”, refleja la consultora BiGlobal.
Según AmCham, una de las oportunidades más relevantes es la posible reducción de los aranceles antidumping aplicados al biodiesel argentino. Este avance permitiría reactivar las exportaciones hacia Estados Unidos, las cuales se han visto fuertemente afectadas desde 2017.
Como demuestra el cuadro de la entidad, la Argentina tiene aranceles diferenciados en algunos productos que son beneficiosos.
En materia de inversiones, se identifican oportunidades estratégicas en sectores clave como minerales críticos, tecnología 5G/WiFi 6, energía, petróleo y gas. La Argentina se está consolidando en su rol como proveedor esencial en la cadena de suministro global de litio, siendo el principal abastecedor de Estados Unidos.
Como desafíos, AmCham plantea mejorar la seguridad jurídica y el reconocimiento de la propiedad intelectual, especialmente en los sectores farmacéutico y agrícola. “Los criterios de patentabilidad vigentes desde 2011-2012 sitúan a Argentina en un régimen de propiedad intelectual similar al de Venezuela”, asegura la cámara. También hace hincapié en el déficit de infraestructura y costos logísticos.