Adiós a esta conocida tienda de Pamplona: cierra hoy después de siete años
Después de siete años de actividad, una tienda de ropa femenina muy conocida en Pamplona echa el cierre. Se trata nada menos que de Ranglan, situada en la avenida de Pío XII, un punto de referencia para muchas mujeres en busca de ropa de calidad y atención cercana. El motivo del cierre no es económico, sino personal: su propietaria, Rosa Alonso del Bosque, se jubila. Natural de Ávila pero residente en Pamplona desde los cinco años, Rosa ha estado toda su vida vinculada al comercio. Junto a su hermana Susana, pamplonesa, ha gestionado este local durante los últimos siete años, aunque el proyecto arrancó mucho antes. La tienda más veterana de Ranglan, ubicada en la calle Martín Azpilcueta, número 13, lleva catorce años en activo y seguirá funcionando con normalidad. El cierre del local de Pío XII es una decisión que Rosa toma «con mucha pena». En declaraciones al medio 'Navarra.com', asegura que le encantaba el comercio, que la tienda era «una esquina preciosa» y que, aunque la salud le ha empujado a parar, lo hace con sentimientos encontrados. Pero el local no quedará vacío por mucho tiempo. Ya hay un nuevo propietario, un empresario de la zona que abrirá un negocio completamente diferente, ajeno al mundo de la moda. Según ha explicado Rosa, se trata de una cadena con presencia en toda España que planea expandirse también en Pamplona. «Quieren abrir varias tiendas y creo que será algo bueno para el barrio», comenta. El traspaso se ha hecho de forma rápida y sencilla. Rosa reconoce que los nuevos propietarios lo han gestionado casi todo y que el acuerdo ha sido positivo. Ella, por su parte, se mantendrá al frente de la tienda de Martín Azpilcueta, donde continuará trabajando junto a su hermana y, posiblemente, con su hija, que antes formaba parte del equipo en Pío XII. «Allí seguiremos como siempre», asegura Rosa. La intención es mantener el mismo trato cercano y la misma oferta de ropa de marca que ha caracterizado a Ranglan durante todos estos años. «Nos quedamos con esta tienda porque nuestra clientela inicial está aquí y la queremos conservar. Vendemos ropa buena, de mujer, y trabajamos bien», dice convencida.
Después de siete años de actividad, una tienda de ropa femenina muy conocida en Pamplona echa el cierre. Se trata nada menos que de Ranglan, situada en la avenida de Pío XII, un punto de referencia para muchas mujeres en busca de ropa de calidad y atención cercana. El motivo del cierre no es económico, sino personal: su propietaria, Rosa Alonso del Bosque, se jubila. Natural de Ávila pero residente en Pamplona desde los cinco años, Rosa ha estado toda su vida vinculada al comercio. Junto a su hermana Susana, pamplonesa, ha gestionado este local durante los últimos siete años, aunque el proyecto arrancó mucho antes. La tienda más veterana de Ranglan, ubicada en la calle Martín Azpilcueta, número 13, lleva catorce años en activo y seguirá funcionando con normalidad. El cierre del local de Pío XII es una decisión que Rosa toma «con mucha pena». En declaraciones al medio 'Navarra.com', asegura que le encantaba el comercio, que la tienda era «una esquina preciosa» y que, aunque la salud le ha empujado a parar, lo hace con sentimientos encontrados. Pero el local no quedará vacío por mucho tiempo. Ya hay un nuevo propietario, un empresario de la zona que abrirá un negocio completamente diferente, ajeno al mundo de la moda. Según ha explicado Rosa, se trata de una cadena con presencia en toda España que planea expandirse también en Pamplona. «Quieren abrir varias tiendas y creo que será algo bueno para el barrio», comenta. El traspaso se ha hecho de forma rápida y sencilla. Rosa reconoce que los nuevos propietarios lo han gestionado casi todo y que el acuerdo ha sido positivo. Ella, por su parte, se mantendrá al frente de la tienda de Martín Azpilcueta, donde continuará trabajando junto a su hermana y, posiblemente, con su hija, que antes formaba parte del equipo en Pío XII. «Allí seguiremos como siempre», asegura Rosa. La intención es mantener el mismo trato cercano y la misma oferta de ropa de marca que ha caracterizado a Ranglan durante todos estos años. «Nos quedamos con esta tienda porque nuestra clientela inicial está aquí y la queremos conservar. Vendemos ropa buena, de mujer, y trabajamos bien», dice convencida.
Publicaciones Relacionadas