Valentina y el amor verdadero, de Gene Luen Yang y LeUyen Pham
Los autores juveniles Gene Luen Yang y LeUyen Pham nos sumergen en una historia sobre el amor en todas sus formas y posibilidades. Edita Astiberri.



Edición original: Lunar New Year Love Story USA (First Second Books, 2024)
Edición nacional/España: Astiberri, 2025
Guion: Gene Luen Yang
Dibujo: LeUyen Pham
Traducción: Rubén Lardín
Formato: Rústica. 352 páginas, color. 25,00€
El amor no va lentín, va a su ritmo
Por mucho que a veces nos queramos hacer los duros, el amor es una de las fuerzas que mueven nuestras vidas con mayor ímpetu. A veces nos esquiva aunque lo busquemos, a veces nos encuentra aunque lo evitemos, pero todas las veces nos trastoca como si nada más importara en el mundo. No hay sentimiento en el mundo más intenso, y teniendo en cuenta que no hay momento en el que se viva con más intensidad que la adolescencia, ¿existe acaso algo más fuerte que el amor en la juventud?
El amor es, sin duda, el eje central de la historia que nos ha traído recientemente Astiberri a nuestro país: Valentina y el amor verdadero. Una obra juvenil publicada por la siempre fiable First Second Books el pasado año, de la mano de dos autores que conocen muy bien el young adult. A fin de cuentas, hablamos en primer lugar de Gene Luen Yang, autor superventas y multipremiado, responsable de obras como Chino Americano, Dragon Hoops o Superman contra el klan. Y en segundo lugar, de LeUyen Pham, artista vietnamita especializada en la ilustración de libros infantiles y nominada a la prestigiosa Medalla Caldecott, además de haber realizado numerosos cómics infantiles como Real Friends, The Bear Who Wasn’t There o Big Sister, Little Sister, ya sea como dibujante o como autora completa.
Publicado originalmente como Lunar New Year Love Story, su nuevo trabajo nos presenta a Valentina, una adolescente que ha cultivado desde pequeña una peculiar pasión por el Día de San Valentín que gusta de compartir con todo el mundo, incluido su amigo imaginario Sanvalen. Sin embargo, una inesperada revelación del pasado de su familia lo trunca todo. Valentina pierde la fe en el amor, y su antaño tierno amigo imaginario se transforma en algo más parecido a un espectro ominoso que la anima insistentemente a renunciar al amor y a entregarle su corazón. ¿Pero queda aún esperanza para Val?
Así se nos plantea esta nueva historia de Gene Luen Yang, un guionista que siempre ha destacado por realizar historias llenas de diversidad, en las que, por motivos obvios, la cultura asio-americana suele tener una gran presencia. Y esta no es una excepción, claro. La protagonista, Valentina, es encarnada por una adolescente nacida en EEUU de padres vietnamitas, y a lo largo de todo el libro nos vemos sumergidos en su cultura, con el especial protagonismo de la danza del león, una danza tradicional de China y otras países asiáticos, que se convierte en uno de los hilos argumentales de la narración.
Y sin embargo, no sería justo describir esta obra como una que trate sobre la comunidad asio-americana, pues, aunque esta esté representada con mimo y cuidado, no es de lo que el guionista de Superman contra el klan quiere hablarnos. Ese lugar lo ocupa el amor, como resultará obvio por el título de la obra. Valentina y el amor verdadero es una obra que trata de explorar cómo encaramos el amor romántico en base al ejemplo que recibimos de nuestros referentes familiares, de cómo el éxito o el fracaso de nuestros padres puede determinar si estamos dispuestos a entregarnos a una relación o no.
A la hora de representar todo este conflicto, Yang opta por tirar de cierta toque de fantasía que le aporta una frescura diferente a su historia. Y es que la presencia de Sanvalen, ese amigo imaginario convertido en espectro malrollero, le da un toque distinto e imaginativo al planteamiento. Un enfoque en el que se nota la influencia de esa cultura asiática tan importante para el contexto de la obra, ya que bebe de una espiritualidad que está muy presente en las costumbres y tradiciones de aquellos pueblos, y sin la que podría resultar más histriónico el recurso fantástico.
Pero sobre todo, lo que finalmente cala a lo largo de la lectura de la obra es el buen fluir de los personajes. Lo que viene siendo la trama romántica y de slice of life no llega a sorprender del todo al optar por recursos y giros de guion que se pueden ver venir en su gran mayoría. Pero el guionista logra dotar de vida a sus protagonistas y meternos en sus preocupaciones y alegrías como buen culebrón que se precie gracias al encanto de sus interacciones. No es, por otro lado, una obra que pretenda incomodar y ponernos frente a dilemas importantes. A fin de cuentas, hablamos de una obra juvenil, y como tal está enfocada desde una visión positiva que deje buenas sensaciones al cerrar el libro.
En el apartado artístico LeUyen Pham hace un trabajo completamente en sintonía con el guion y consigue darle justo la identidad visual que necesita. La autora vietnamita recurre a un estilo amable y redondeado, habitual en este tipo de obras, que prácticamente grita “young adult cuqui” en cuanto abres el tomo. Y lo hace con un gran ritmo de la narrativa, un dibujo más detallado del que podría parecer a simple vista y un excelente manejo de la expresividad de los personajes.
En términos generales Pham realiza un trabajo intachable, con un uso del color que respira con intensidad y nos deja entrever que, a fuerza de cambiar de paleta cromática para cada capítulo, la autora trata de llevarnos de una emoción a otra de la mano. Una mención aparte merecen los pasaje con el Sanvalen chungo, en los que la vietnamita se viste considerablemente de terror (sin abusar, que esto es juvenil) y crea unos diseños muy interesantes, tanto del espíritu en concreto como de la página en general, completamente oscura y con los bordes de las viñetas distorsionados.
En definitiva, Valentina y el amor verdadero es una obra de corte juvenil con la que Gene Luen Yang vuelve a demostrar sus buenas dotes para escribir historias juveniles y agradables de las que encariñarse, sin renunciar a hacer pensar y empatizar a sus lectores más jóvenes. El notable arte de LeUyen Pham completa el podio para darnos una historia de amor y desamor, no necesariamente románticos, pues ya se sabe que la más fuerte de las emociones tiene tantas formas como rostros tienen los espectros.
Lo mejor
• El talento de Yang manejando personajes y su costumbrismo.
• El gran trabajo de Pham al dibujo, en especial su expresividad.
Lo peor
• La trama romántica no es especialmente novedosa.