Turbulencias en un vuelo de Aerolíneas: cómo es la maniobra que hizo el piloto para abortar el aterrizaje
La técnica conocida como escape o “go around” puede realizarse por condiciones meteorológicas adversas, fallos mecánicos o la presencia de tráfico aéreo en la trayectoria de descenso

El piloto del vuelo AR1879 de Aerolíneas Argentina aplicó el domingo por la noche una particular maniobra para evitar aterrizar en Aeroparque Jorge Newbery en medio de un frente de tormentas y fuertes vientos que azotaban al área metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La aeronave, que tenía estipulado arribar a Buenos Aires cerca de las 20.50, terminó por desviarse hacia Montevideo. Una vez el temporal aminoró, el avión emprendió el retorno hacia su destino original.
Fuentes de Aerolíneas Argentina explicaron a LA NACION que esta técnica es conocida como maniobra de escape o “go around”. “Ocurre cuando el comandante decide abortar una aproximación para garantizar la seguridad del vuelo. Puede realizarse por condiciones meteorológicas adversas, fallos mecánicos o la presencia de tráfico aéreo en la trayectoria de aterrizaje. En medio de turbulencias, y habiéndose efectuado una maniobra de este tipo, los pasajeros pueden percibir una situación de incomodidad. Sin embargo, es una maniobra de seguridad que forma parte de los protocolos y que se entrena en forma recurrente por los pilotos”.
Jorge Polanco, que fue piloto de Aerolíneas Argentinas durante más de 20 años, había explicado a este medio -a propósito de otro episodio similar que ocurrió en mayo de 2023- que el escape se puede hacer incluso hasta segundos antes de que las dos ruedas del tren delantero del avión toquen pista.
Su colega Walter Gallardo sumó entonces en diálogo con LN+: “En la aviación, go around o maniobra de escape, se refiere justamente a una técnica de aborto de aterrizaje que realiza un avión cuando no puede tocar suelo con seguridad. Es la mejor decisión que puede tomar el piloto en estas situaciones”.
“Esa maniobra se practica siempre en el simulador, incluso a veces hasta con un único motor para plantear una situación grave. Es el momento más vulnerable de la aeronave porque venimos con muy poca velocidad. Y tampoco hay mucho tiempo para avisarle a los pasajeros”, completó.
Qué pasó
La aeronave que pertenece a la aerolínea de bandera, y viajaba de Ushuaia a Buenos Aires, sufrió fuertes turbulencias cuando se disponía a aterrizar en el Aeroparque. El avión, que previamente se había desplazado desde el aeropuerto en el barrio de Palermo hacia El Calafate, fue desviado a la capital uruguaya.
“Veníamos de Ushuaia. Comenzamos a tener turbulencias muy violentas 20 minutos antes de aterrizar en Aeroparque. Estuvimos a nada de estrellarnos. El piloto pegó un volantazo. Pudimos salir rápidamente de Aeroparque. Estuvimos en turbulencia los 20 minutos siguientes. Nos desviamos y aterrizamos en Montevideo. No sabemos qué va a pasar”, contó a LA NACION Leandro Vesco, uno de los pasajeros y periodista de este medio.
“Cuando se produjo el momento de turbulencia, hubo gritos. El avión parecía que se partía”, recordó Leandro. Mientras tanto, Verónica, otra pasajera, reconstruyó el episodio también en diálogo con este medio: “Salimos de Ushuaia sabiendo que había alerta naranja en Buenos Aires. En pleno proceso de aterrizaje, las turbulencias y la poca visión fueron extremas. Algunos pasajeros sufrieron ataques de pánico, había mucho temor. Parecía que se iba a estrellar. Fue una sensación espantosa”. “El piloto hizo una maniobra de escape, según sus palabras, y aterrizamos en Montevideo. Ahora estamos esperando cómo seguir”, concluyó.
La perspectiva de Daniel, un tercer pasajero, sobre el percance fue totalmente distinta. “Nos encontrábamos en fase final del aterrizaje. Ya se podían ver las luces del suelo muy de cerca. Y ahí empezó a moverse mucho. El piloto entonces le dio potencia a los motores y empezamos a subir. Se demoraron unos momentos en decirnos qué era lo que pasaba, pero es entendible. Y unos instantes más tarde nos avisaron que nos estábamos desviando en Montevideo”.
Respecto del clima dentro del aeronave, discrepó con los otros testimonios: “Solo una muchacha norteamericana tuvo un ataque de pánico. Una azafata la calmó y le dieron un asiento cercano al de ellos. El resto de los pasajeros se portó de manera ejemplar”. “Habrá que ver qué pasa ahora. A la tripulación se le vencieron las horas de vuelo (el tiempo máximo de presencia física es de 12 horas). El personal de tierra nos dijo que nos iba a informar”, cerró.
Dos vuelos más de Aerolíneas Argentinas tuvieron también que aterrizar en la capital uruguaya (AR 1879 y ZP 818, de Paranair) debido a las condiciones meteorológicas, supo LA NACION tras la consulta con fuentes de la empresa.
Mientras tanto, desde el entorno de Aeropuertos Argentina 2000 acotaron que otra aeronave de AA (AR 1501) junto con dos de JetSmart (WJ 3048 y WJ 3172) hicieron un enroque y, en vez de descender en Aeroparque, bajaron en Ezeiza. Por último, un vuelo de LATAM (JJ8138) se desvió a Porto Alegre. Una vez que aminoró el temporal, los aviones emprendieron el retorno hacia Buenos Aires y tocaron tierra sin mayor inconveniente.