Sylvia Pantoja : «Algunos miembros de la familia Pantoja han manchado el apellido»

Sylvia quería dar que hablar en un mundo donde la vida comercial de los estrenos cada vez es más breve. Con su nueva canción, 'Ni puta ni santa, lo ha conseguido': «En las redes algunos la han acogido bien, otros se han asustado, pero es bueno que haya debate». No es para menos, no tanto por su título como los puñales que lanza su letra. Algunos son muy directos: 'No beneficia a la saga tanto morbo, tanto drama. Pero yo seguí, una mujer que lucha merece respeto'. Sylvia lleva con orgullo ser Pantoja, pero tiene una espinita clavada en el corazón: «Es una saga de la música muy importante que abre puertas, pero exige mucho. Es un arma de doble filo porque ciertos familiares lo han desprestigiado hablando de cosas nefastas». Es prima de Isabel y Agustín Pantoja , con quienes no se habla desde hace tiempo. «Algunos miembros de la familia Pantoja han manchado el apellido. Se han creado bandos, uno muy sectario que se creen superiores a los demás, y no voy a consentir que impongan su verdad con su prepotencia. Soy una mujer empoderada, me he liberado y voy a contar y cantar mi verdad». En cuanto a la caída en desgracia de las 'estrellas' del clan, Sylvia no parece sorprendida: «Todo es acción/reacción, el karma es lo que se han buscado y no se puede culpar al destino ni ir de víctima de por vida». A Sylvia le gusta hablar «sin filtros, con autenticidad. Digo las verdades, aunque duelan y no me caso con nadie, aunque a veces me arrepiento de cómo digo las cosas, porque soy muy explosiva». Como buena Tauro, es «terca y testaruda, y si entro en bucle puedo estar días dándole vuelta a la cabeza». Para relajarse y buscar la paz necesita silencio: «Que nadie me moleste, sola en la naturaleza, por ejemplo. Mi sueño sería tener una casita en el campo o en la playa para desconectar. También me gusta meterme en una iglesia, como la del Cachorro, en Sevilla, y sentarme un momento para olvidarme del mundo». Por el contrario, pierde los nervios ante «las injusticias o esas situaciones en las que no se hacen bien las cosas y se cruzan las líneas rojas . Eso me causa alboroto». Tiene Sylvia el corazón muy entretenido gracias Óscar Vicente , conocido en el mundillo como 'Antílope', un zaragozano con el que comparte la vida y las canciones: «Mi chico me apoya. Sola sería muy difícil, pero él me deja meter mano en sus temas. Tiene más visión que yo, es más moderno que yo, que soy más clásica». Uno podría pensar que, enamorada, Sylvia crea más y mejor, pero no: «Es que soy una dramática, jaja, no lo puedo evitar. Con el dolor de una ruptura, de una pérdida, sacas las entrañas, la rabia, el dolor, hay más honestidad. En el amor todo es color de rosa». Pero reconoce que está trabajando este rasgo de su personalidad : «Estoy tratando de pulir todos mis defectos y lo voy consiguiendo poco a poco. Antes, tendía a la depresión. Si me levantaba y el día estaba gris, me sentía triste y lo pasaba mal. Ahora no, ya no necesito que salga el sol para estar animada». Si le preguntamos por el futuro, Sylvia reconoce que está sumida en una gran duda vital: «Me encanta comer todo lo que me engorda, entonces no sé si cuando llegue a viejecita me abandonaré y me pondré como el muñeco de Michelín o me cuidaré para ser como 'Las chicas de oro'. ¡Es una dicotomía tremenda! Todavía no me he decidido, pero tengo tiempo«. La relación de Sylvia con su primo Chiquetete ha sido muy especial: ahí la tienen, de bebé, en brazos del artista que, 16 años más tarde, la subiría a un escenario para darle su primera oportunidad: «Ha sido como un padre para mí. Me reñía, me daba consejos. He pasado más tiempo en su casa, con mi tía Manuela , que en la mía. Gracias a él me ficharon para el especial de Nochevieja ('Viva 86') que me cambió la vida porque me abrió todas las puertas profesionales». Sylvia se recuerda como una niña feliz que quería ser artista desde siempre: «Lo mío era cantar y dibujar. Ya en el colegio actuaba en el montaje de fin de curso junto a mi prima. Daba por hecho que terminaría siendo cantante porque era lo normal en mi casa, todo fluía con naturalidad. De hecho, cuando lo dije, mis padres me apoyaron y me apuntaron a canto y baile, para prepararme lo mejor posible. Yo era introvertida, no tenía muchas amiguitas, prefería leer, pasear o encerrarme en mi mundo con mis canciones». Fue precoz en todo lo profesional: «Gané mis primeras 4.000 pesetas haciendo de extra en una película con Plácido Domingo , en la que salgo bailando con Enrique 'El Cojo' . A Sylvia, en Navidades, la llevaban en coche a Madrid. Acabadas las Fiestas, sus padres se las veían y deseaban para traerla de vuelta a Sevilla: «Lloraba desconsolada porque me quería quedar. Recuerdo ese sentimiento de pertenencia a una ciudad a la que, por fin, años después, pude regresar para quedarme. Se ve que en otra vida fui madrileña».

Mar 24, 2025 - 04:35
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Sylvia Pantoja : «Algunos miembros de la familia Pantoja han manchado el apellido»
Sylvia quería dar que hablar en un mundo donde la vida comercial de los estrenos cada vez es más breve. Con su nueva canción, 'Ni puta ni santa, lo ha conseguido': «En las redes algunos la han acogido bien, otros se han asustado, pero es bueno que haya debate». No es para menos, no tanto por su título como los puñales que lanza su letra. Algunos son muy directos: 'No beneficia a la saga tanto morbo, tanto drama. Pero yo seguí, una mujer que lucha merece respeto'. Sylvia lleva con orgullo ser Pantoja, pero tiene una espinita clavada en el corazón: «Es una saga de la música muy importante que abre puertas, pero exige mucho. Es un arma de doble filo porque ciertos familiares lo han desprestigiado hablando de cosas nefastas». Es prima de Isabel y Agustín Pantoja , con quienes no se habla desde hace tiempo. «Algunos miembros de la familia Pantoja han manchado el apellido. Se han creado bandos, uno muy sectario que se creen superiores a los demás, y no voy a consentir que impongan su verdad con su prepotencia. Soy una mujer empoderada, me he liberado y voy a contar y cantar mi verdad». En cuanto a la caída en desgracia de las 'estrellas' del clan, Sylvia no parece sorprendida: «Todo es acción/reacción, el karma es lo que se han buscado y no se puede culpar al destino ni ir de víctima de por vida». A Sylvia le gusta hablar «sin filtros, con autenticidad. Digo las verdades, aunque duelan y no me caso con nadie, aunque a veces me arrepiento de cómo digo las cosas, porque soy muy explosiva». Como buena Tauro, es «terca y testaruda, y si entro en bucle puedo estar días dándole vuelta a la cabeza». Para relajarse y buscar la paz necesita silencio: «Que nadie me moleste, sola en la naturaleza, por ejemplo. Mi sueño sería tener una casita en el campo o en la playa para desconectar. También me gusta meterme en una iglesia, como la del Cachorro, en Sevilla, y sentarme un momento para olvidarme del mundo». Por el contrario, pierde los nervios ante «las injusticias o esas situaciones en las que no se hacen bien las cosas y se cruzan las líneas rojas . Eso me causa alboroto». Tiene Sylvia el corazón muy entretenido gracias Óscar Vicente , conocido en el mundillo como 'Antílope', un zaragozano con el que comparte la vida y las canciones: «Mi chico me apoya. Sola sería muy difícil, pero él me deja meter mano en sus temas. Tiene más visión que yo, es más moderno que yo, que soy más clásica». Uno podría pensar que, enamorada, Sylvia crea más y mejor, pero no: «Es que soy una dramática, jaja, no lo puedo evitar. Con el dolor de una ruptura, de una pérdida, sacas las entrañas, la rabia, el dolor, hay más honestidad. En el amor todo es color de rosa». Pero reconoce que está trabajando este rasgo de su personalidad : «Estoy tratando de pulir todos mis defectos y lo voy consiguiendo poco a poco. Antes, tendía a la depresión. Si me levantaba y el día estaba gris, me sentía triste y lo pasaba mal. Ahora no, ya no necesito que salga el sol para estar animada». Si le preguntamos por el futuro, Sylvia reconoce que está sumida en una gran duda vital: «Me encanta comer todo lo que me engorda, entonces no sé si cuando llegue a viejecita me abandonaré y me pondré como el muñeco de Michelín o me cuidaré para ser como 'Las chicas de oro'. ¡Es una dicotomía tremenda! Todavía no me he decidido, pero tengo tiempo«. La relación de Sylvia con su primo Chiquetete ha sido muy especial: ahí la tienen, de bebé, en brazos del artista que, 16 años más tarde, la subiría a un escenario para darle su primera oportunidad: «Ha sido como un padre para mí. Me reñía, me daba consejos. He pasado más tiempo en su casa, con mi tía Manuela , que en la mía. Gracias a él me ficharon para el especial de Nochevieja ('Viva 86') que me cambió la vida porque me abrió todas las puertas profesionales». Sylvia se recuerda como una niña feliz que quería ser artista desde siempre: «Lo mío era cantar y dibujar. Ya en el colegio actuaba en el montaje de fin de curso junto a mi prima. Daba por hecho que terminaría siendo cantante porque era lo normal en mi casa, todo fluía con naturalidad. De hecho, cuando lo dije, mis padres me apoyaron y me apuntaron a canto y baile, para prepararme lo mejor posible. Yo era introvertida, no tenía muchas amiguitas, prefería leer, pasear o encerrarme en mi mundo con mis canciones». Fue precoz en todo lo profesional: «Gané mis primeras 4.000 pesetas haciendo de extra en una película con Plácido Domingo , en la que salgo bailando con Enrique 'El Cojo' . A Sylvia, en Navidades, la llevaban en coche a Madrid. Acabadas las Fiestas, sus padres se las veían y deseaban para traerla de vuelta a Sevilla: «Lloraba desconsolada porque me quería quedar. Recuerdo ese sentimiento de pertenencia a una ciudad a la que, por fin, años después, pude regresar para quedarme. Se ve que en otra vida fui madrileña».