Lo dice la ciencia: este es el mejor horario para desayunar y mejorar tu salud
Una reconocida nutricionista identificó cuál es el momento ideal para ingerir la primera comida del día, con beneficios directos para el metabolismo y el control del peso.

El desayuno, considerado tradicionalmente como la comida más importante del día, sigue siendo objeto de debate respecto a su impacto en la salud.
En ese sentido, recientes investigaciones sugieren que el momento en que se consume este alimento puede ser más relevante de lo que se pensaba.
Mientras hacerlo antes de una hora en particular podría tener beneficios directos, desayunar más tarde podría estar vinculado a un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, según los especialistas.
Lo dice la ciencia: este es el mejor horario para desayunar y lograr una salud óptima
Ingerir la primera comida del día antes de las 8:30 a.m. parece tener beneficios directos para el metabolismo y el control del peso, dado que se ajusta al ritmo circadiano, el reloj biológico del cuerpo. Este ritmo regula procesos internos, como la digestión y los niveles de energía, lo que hace que comer temprano optimice estos mecanismos y favorezca la salud general.
El principal beneficio de desayunar temprano radica en la sensibilidad del cuerpo a la insulina en la mañana. Según Samantha Cassetty, nutricionista estadounidense, durante las primeras horas del día, el cuerpo procesa mejor los carbohidratos, lo que contribuye a estabilizar los niveles de azúcar en sangre y brinda energía sostenida a lo largo del día.
Por ese motivo, la especialista recomienda realizar la primera comida del día alrededor de las 8:30 horas para quienes tengan la oportunidad y el trabajo, el estudio o las tareas de la casa se lo permitan.
Esta eficiencia metabólica, explicó Cassety, también ayuda a controlar el apetito y reduce el riesgo de enfermedades crónicas, como las cardíacas, al mejorar la regulación de triglicéridos y glucosa.
Además, varios estudios revelaron que desayunar más tarde, a partir de las 9 AM, podría estar vinculado a un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Estos hallazgos resaltan la importancia no solo de lo que se consume en el desayuno, sino de la hora en que se realiza.

Cassetty enfatiza que consumir la mayor parte de las calorías temprano en el día facilita la pérdida de peso y mejora el control metabólico, lo que refuerza la idea de que un horario constante de comidas puede ser tan importante como la calidad de lo que se ingiere.
Sin embargo, es importante recordar que el control del peso depende de varios factores, y la calidad de los alimentos consumidos durante todo el día, así como la ingesta calórica total, también juegan un papel crucial.
Para aquellos que no sienten hambre por la mañana, Cassetty recomienda evaluar el horario de la cena. Comer tarde por la noche puede afectar el apetito al día siguiente, por lo que se sugiere cenar al menos dos horas antes de acostarse.
Además, iniciar el día con un desayuno ligero, como yogur griego sin azúcar, puede ser una buena alternativa para quienes no tienen hambre inmediatamente después de despertar. Aunque saltarse el desayuno no necesariamente perjudica a todos, es importante evitar que esto lleve a un consumo excesivo de alimentos en las comidas posteriores o problemas de energía durante el día.
Finalmente, el tipo de alimentos que se elijan para el desayuno es fundamental. Cassetty recomienda incluir proteínas, fibra y grasas saludables para mantener la saciedad y los niveles de energía, destacando que las proteínas son esenciales para la reparación celular durante el sueño.
Las opciones ideales incluyen huevos, yogur griego y batidos con proteína en polvo, mientras que se deben evitar los carbohidratos refinados, como los cereales azucarados, para mantener una dieta balanceada y saludable.