La selección jugó para ayudar a Bahía Blanca: la emoción de los chicos, lo mejor de una tarde solidaria

El partido, destinado a recaudar fondos para la ciudad bonaerense, sirvió también para que miles de hinchas vean a sus ídolos por primera vez

Mar 22, 2025 - 23:23
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La selección jugó para ayudar a Bahía Blanca: la emoción de los chicos, lo mejor de una tarde solidaria

La selección se dio un baño de cariño en Parque Patricios con un fin benéfico. Lo hizo en el estadio Tomás Adolfo Ducó, de Huracán, donde el fútbol fue una excusa para ayudar a Bahía Blanca. Cerca de 30 mil personas aplaudieron, ovacionaron y cantaron al ritmo de un partido-entrenamiento que el equipo mayor le ganó 2-0 a la Sub 20 con goles de Ángel Correa y Nicolás Paz. La noticia de esta práctica abierta fue la presencia de Rodrigo De Paul, preservado el viernes ante Uruguay, pero que seguramente estará el martes ante Brasil en el Monumental. Aunque esos datos sean anecdóticos: el foco estaba puesto sobre todo en cientos (¿miles?) de niños que tuvieron su primer cara a cara con sus ídolos.

El clima festivo comenzó cuando el micro llegó al palacio de Parque Patricios. Elogios para el entrenador, Lionel Scaloni, y para cada uno de los jugadores que se metía en la zona de vestuarios. Hubo emoción con el himno cantado por Fabio Santana, un excombatiente de Malvinas. Y hubo también regalos, además de los goles: al final del encuentro, dirigido por Hernán Mastrángelo, los futbolistas regalaron pelotas a los hinchas a pura patada, de la cancha a la tribuna, en una recorrida por todo el perímetro. Y firmaron autógrafos. Y se sacaron fotos. Fue el corolario de un sábado solidario que comenzó apenas iniciada la tarde.Una bandera entre los hinchas que fueron al estadio de Huracán para ver el amistoso de la selección mayor con la Sub 20, a beneficio de Bahía Blanca

Crónica de una tarde distinta

La camiseta albiceleste le gana por goleada a cualquier atuendo. La portan chicos, felices por ver a los ídolos. Sus padres, algunos de los cuales ni siquiera habían visto a la Argentina campeona. Y los abuelos, porque se sienten identificados con el equipo. A Franco Mastantuono, el futuro del equipo, le brillan los ojos: “La selección es un sueño”, dice el mejor de River, el de la cláusula de los 41 millones de euros, el de apenas 17 años. El que tiene la ropa de entrenamiento con los colores argentinos y también se va a poner los pantalones cortos para ayudar. “Hoy es mi cumple y vine a verlos”, reza una bandera. “Gracias campeones”, otra. En los cuatro puntos cardinales, celeste y blanco.Banderas argentinas y camisetas albicelestes en la previa del amistoso solidario en el estadio de Huracán

También infla el pecho Claudio “Chiqui” Tapia, el presidente de la AFA, el que se congratula de ser el hincha número uno de la selección. “Esto es pura responsabilidad del cuerpo técnico y de los jugadores. Lo que han logrado con la gente. La gente se ve identificada con toda la selección”, resume en uno de los pasillos del estadio en un breve contacto con la prensa. Lionel Scaloni, el entrenador, es más directo. Sabe que el fútbol, al menos por hoy, no importa. No tanto. “Voy a hablar con los jugadores y les voy a decir que la gente los viene a ver a ellos. No tanto a jugar a la pelota, pero los quiere ver cerca. Los que han jugado con Uruguay descansarán, pero saldrán y estarán con su gente. Está bueno. Cuando era chico me hubiera gustado poder venir a ver un partido de la selección y estar cerca”, confiesa.

Las tribunas rebosan de gente de todas lasa edades, todos con una sonrisa y un distintivo celeste y blanco. Alguno estrena tatuaje alusivo al Mundial. Otros muestran carteles con pedidos o mensajes cariñosos. A Dibu Martínez, por ejemplo. En el vestuario está Rodrigo De Paul, preservado contra Uruguay, pero casi confirmado para el clásico con Brasil. Ese gran partido de las Américas en el que Tapia & Scaloni y 46 millones de hinchas esperan certificar la clasificación al Mundial 2026. Alcanza con un empate. El presidente de la AFA quiere goles. Porque cada grito equivale a una casa en Bahía Blanca. Ya hay una, gracias al tanto de Thiago Almada en Montevideo. “Ojalá tengamos dos o tres con el clásico de las Américas”, se ilusiona el presidente de la AFA. Y asegura: “Cuando la ONG lo imponga las empezaremos a hacer. El contrato es hasta fin de año en cada fecha FIFA”. En Bahía Blanca, a la distancia, sonríen (y agradecen) por anticipado. Nadie se olvida de ellos.