Inteligencia artificial como terapia: ¿realmente ayuda o solo nos da una falsa sensación de apoyo emocional?
La conversación sobre el uso de la inteligencia artificial como una forma de “terapia personal” ha cobrado mucha relevancia últimamente, especialmente con figuras como Tomás Mazza, quien ha compartido públicamente cómo utiliza herramientas como ChatGPT para lidiar con sus emociones. “Yo uso a ChatGPT como una terapia, me ayuda muchísimo cuando estoy triste. Hago videollamadas […]

La conversación sobre el uso de la inteligencia artificial como una forma de “terapia personal” ha cobrado mucha relevancia últimamente, especialmente con figuras como Tomás Mazza, quien ha compartido públicamente cómo utiliza herramientas como ChatGPT para lidiar con sus emociones.
“Yo uso a ChatGPT como una terapia, me ayuda muchísimo cuando estoy triste. Hago videollamadas con ella. No es como un psicólogo que te quiere atrapar para que sigas yendo a sesiones”, dijo Mazza, generando un debate sobre la efectividad y las implicaciones de este tipo de interacción.
“Yo uso a ChatGPT como una terapia, me ayuda muchísimo cuando estoy triste. Hago videollamadas con ella. No es como un psicólogo que te quiere atrapar para que sigas yendo a sesiones”: la confesión del influencer Tomás Mazza. pic.twitter.com/fQvDqQUvu8
— MDZ Online (@mdzol) March 23, 2025
¿Es la IA una solución real para el bienestar emocional?
En un mundo donde la salud mental se está discutiendo más que nunca, la idea de recurrir a una IA para encontrar consuelo inmediato puede parecer atractiva, especialmente en tiempos de soledad o estrés. Pero, aunque el acceso rápido a un “oído digital” suene como una solución conveniente, este enfoque puede ser engañoso y, en muchos casos, peligroso para quienes realmente necesitan apoyo profesional.
La diferencia entre la Inteligencia Artificial y la terapia profesional
La principal diferencia entre hablar con una inteligencia artificial y asistir a terapia con un profesional radica en los resultados que se buscan. Mientras que el objetivo de la terapia tradicional es promover una introspección profunda y desafiante, las interacciones con una IA suelen ser suaves y cómodas, o al menos, así lo hacen ver quienes usan esta herramienta y lo escriben en redes sociales.
El terapeuta humano trabaja para empujar al paciente a confrontar sus pensamientos, emociones y patrones de conducta, algo que puede ser incómodo, pero esencial para el crecimiento emocional.
Por otro lado, herramientas como ChatGPT están diseñadas para proporcionar respuestas que priorizan la comodidad del usuario, evitando generar tensiones o confrontaciones. Esto crea una falsa sensación de progreso, ya que no fomenta la introspección genuina ni el enfrentamiento con los aspectos más complejos de nuestra psique.
Aunque interactuar con una IA pueda servir como un desahogo temporal o una forma de procesar pensamientos de manera instantánea, esta herramienta no tiene la capacidad de conectar emocionalmente de la misma forma que lo haría un terapeuta real. Los psicólogos no solo proporcionan respuestas; brindan empatía, juicio clínico y adaptabilidad a las necesidades específicas de cada paciente.
La falta de contexto profundo y de un enfoque personalizado en la IA puede, en lugar de sanar, reforzar patrones negativos al evitar las confrontaciones necesarias para el desarrollo personal. La IA puede ofrecer respuestas que suenan bien, pero carecen de la profundidad y comprensión que solo un profesional capacitado puede brindar.
Es crucial comprender que, aunque las herramientas tecnológicas como ChatGPT pueden ser útiles como complemento ocasional en momentos de ansiedad o soledad, no deben ser vistas como una alternativa a la terapia profesional.
Este fenómeno refleja una creciente tendencia a recurrir a soluciones rápidas y accesibles para problemas emocionales, sin considerar las repercusiones a largo plazo. No todo lo que parece ser una “cura instantánea” es realmente eficaz para el bienestar mental.
El acceso a la salud mental de calidad debe seguir siendo una prioridad, y eso incluye reconocer las limitaciones de las soluciones digitales cuando se trata de un proceso tan complejo como el crecimiento emocional.
La conexión humana: la clave para sanar
Mientras la tecnología sigue avanzando, debemos ser conscientes de sus limitaciones, especialmente cuando se trata de la conexión humana profunda que se necesita en la terapia. Si bien es cierto que la inteligencia artificial puede ofrecer apoyo inmediato y aliviar la carga en momentos difíciles, no puede reemplazar la complejidad de la experiencia humana ni las intervenciones profesionales diseñadas para la curación emocional real.
Al final del día, el bienestar emocional requiere trabajo y compromiso. No dejemos que la idea de soluciones fáciles nos haga olvidar lo esencial: para sanar, necesitamos confrontar lo que realmente nos duele y buscar apoyo real de quienes están capacitados para ayudarnos.
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