Hilario Ulloa celebró otro título en el polo de Estados Unidos, en chukker suplementario, y con un socio de lujo: Peke González
Park Place, su equipo, se impuso por 10-9 al conjunto liderado por Polito Pieres, que sufrió una nueva frustración

En un partido de vaivenes, con ráfagas de rendimientos altos, seguidas por bajones tan pronunciados como inexplicables, Park Place, la organización del patrón ruso Andrey Borodín, se quedó con la USPA Gold Cup, el segundo torneo de la Triple Corona de los Estados Unidos, llamada Gauntlet of Polo. El equipo comandado dentro de la cancha por Hilario Ulloa se impuso 10-9 a Coca Cola, gracias a un gol de penal convertido por el hombre de Lincoln, provincia de Buenos Aires, a poco de iniciarse el chukker suplementario.
De esta manera, Coca Cola, hasta aquí el cuarteto más regular de la Gauntlet of Polo, nombre oficial de la gran trilogía norteamericana, se quedó nuevamente sin nada. Golpeando a las puertas del cielo y sin recibir respuesta. Hace un mes observaba apesadumbrado como, sobre esa misma gramilla, del National Polo Center, La Dolfina Tamera, de la mano de Adolfito Cambiaso, le arrebataba la Copa C.V. Whitney. Y este domingo por la tarde, no le quedó otra alternativa que observar, con dolor y bronca, desde un costado del podio, la legítima coronación de Park Place, la felicidad del ruso, de Hilario, de Louis Hine y de Mariano Peke González. “Es increíble ganar este torneo y formar parte de este equipo… Costó mucho”, comentó el hijo de Mariano y nieto de Daniel, ambos ex polistas de alto hándicap, quien para este certamen cambió su posición en la cancha: pasó de jugar adelante a ubicarse como back. Y cumplió eficientemente su labor.
Estos torneos de 22 goles de valorización, donde no todos los protagonistas influyen de modo decisivo en el trámite del juego, suelen ser cambiantes. Sobre todo, tras el descanso largo, el de mitad del juego, una interrupción en las acciones, que, por lo general, corta la inercia del equipo envalentonado y obliga a conectarse otra vez. Es como barajar y dar de nuevo. En esta ocasión lo sufrió Park Place, de andar firme en el comienzo. El cuarteto capitaneado por Ulloa, había logrado sacarle a su rival tres goles de ventaja al inicio del tercer chukker. En la segunda parte, Coca Cola se acomodó mejor, cobraron importancia las prestaciones de Polito Pieres, su líder, y el duelo se emparejó. Por momentos dominó Coca Cola, por momentos Park Place llevó las riendas del match y cuando en el epílogo Hilario y compañía ya acariciaban el triunfo, una arremetida de Lorenzo Chavanne, interrumpida de modo ilícito por Peke González, le permitió a Polito, a 30 segundos de la última campana, llevar el partido a un chukker suplementario. Lograron una vida más.
Durante el período agregado, con gol de oro, Park Place recobró el aplomo. Se plantó con templanza y controló la bocha desde el vamos. Jugó con la autoridad del comienzo. No le dio ninguna posibilidad a Coca Cola y terminó festejando apenas los jueces cobraron la infracción de Lorenzo Chavanne a Louis Hine, dentro de las 30 yardas del lado del tablero. A lo largo de toda la tarde, Park Place dio la impresión de ser más compacto, más equilibrado, que su adversario. Siempre inmerso en un sistema, mejor organizado y con un norte claro.
En cambio Coca Cola, pareció que dependía demasiado de la inspiración de Polito Pieres. La salida en el chukker extra la ganó Coca Cola, como la mayoría de las veces. Sin embargo, Park Place recuperó rápidamente la bocha. La capturó Ulloa y la llevó contra la tabla derecha. El 3 de camiseta azul oteó el panorama cerca del arco y a pesar de la marca de Pieres, sacó un palo largo en esa dirección. Hine, el mejor jugador de la final, de acuerdo con su handicap, tomó la línea y Chavanne le cometió una falta inapelable. Sonó el silbato y los azules se largaron a festejar. El penal significaba el gol del triunfo y de la copa, porque a unos cinco metros del arco, Hilario no podía fallar y no falló.
Los festejos de Park Place
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