De las cuevas al país normal: el FMI no alcanza para la utopía
Milei tiene un desafío descomunal en varios frentes, del económico al institucional; en una Argentina sana y competitiva deberían prosperar negocios acordes con la normalidad

Ahora que han visto al Gobierno caer en torpezas de nivel amateur como la del caso $LIBRA, y todavía inquietos ante una encrucijada cambiaria cuya salida desconocen, algunos empresarios han empezado a plantear dudas sobre el programa económico. Siempre sin levantar la voz, desde ya, porque observan a Milei atento a la crítica y tampoco quisieran desestabilizarlo. Pero hay, por ejemplo, un reproche que traen desde que asumió: quisieran al menos poder interceptarlo y hablarle cinco minutos en actos en los que suelen cruzarse con él. Imposible para la mayoría: no parece ser el estilo del líder libertario, que ya en campaña atribuía esas reuniones a ejercicios de lobbying.
Es probable que el reproche a la distancia física sea exagerado. Reflejo de una Argentina corporativa en la que el contacto personal significa todo. En realidad, el trasfondo del malestar reside en otra parte: transcurrido ya casi un año y medio de la llegada de Milei a la Casa Rosada, empieza a quedar claro qué sectores tendrán futuro y cuáles deberán directamente dedicarse a otra cosa.
Hay movimientos elocuentes. Que Rubén Cherñajovsky, un histórico de la industria ensambladora de Tierra del Fuego, haya decidido volver a apostar por la energía es un signo de estos tiempos. El dueño de Newsan acaba de asociarse con la familia Neuss y el grupo Inverlat Investments, encabezado por Carlos Giovanelli, Damián Pozzoli y Guillermo Stanley, para adquirir las distribuidoras de Tucumán (EDET) y Jujuy (Ejesa), las Líneas de Transmisión del Litoral (Litsa) y la generadora hidroeléctrica Cempsa en Mendoza. Son los negocios que vienen. Cherñajovsky ya viró en la época de Guillermo Moreno hacia la pesca, y este proyecto debería prosperar independientemente de la llegada que, por ejemplo, puedan tener los Neuss a Santiago Caputo, algo de lo que estos hermanos suelen jactarse y que molesta a más de uno en el sector. La normalización de las tarifas representa una oportunidad real.
La contracara podría ser la actividad manufacturera, acaso la más incómoda con el modelo de apertura comercial y bajas de aranceles. El martes, la reunión de la Unión Industrial Argentina volvió a ser una especie de terapia grupal en la que se expresaron varios, en particular textiles como Luis Tendlarz o Jorge Sorabilla, o el zapatero Héctor Sellaro, que acababan de enterarse de que el ministro de Economía, Luis Caputo, les había reprochado escasa inversión. ¿Y el capital tecnológico desembolsado en el norte?, se preguntaron. Toda la UIA venía en realidad molesta porque Caputo estuvo hace pocos días con ellos y, dicen, les dio a entender que la reducción de aranceles no pasaría de las medidas tomadas hasta ese momento. Pero el Gobierno siguió avanzando. Los industriales difundieron entonces un comunicado advirtiendo los riesgos para la producción nacional. “Ya va a venir a putearnos Espert con lo de protegidos”, se anticipó uno de ellos. Ya ocurrirá.
Pero la preocupación de los empresarios es en realidad más amplia. Milei tiene un desafío descomunal en varios frentes, desde el económico hasta el institucional. En una Argentina sana y competitiva deberían prosperar negocios acordes con la normalidad. Elías Piccirillo, marido de Jesica Cirio, detenido ayer por presunta estafa, vuelve en cambio a ser emblema de lo indeseable: un sistema en el que conviven la inflación, impuestos altos, elevadas tasas de interés, evasión y vínculos entre el sector privado y el poder del conurbano. Piccirillo se dedicaba a lo que se llama “gestión de cobranzas”, una actividad con reglas propias y que incluye la operación con cheques de clientes. A las cuevas se les cobra un 1% a cambio de tomárselos y hacerles una transferencia, pero el servicio es más caro si lo que se pretende es el efectivo. Depende del riesgo y del grado de informalidad. Todo un desafío en la zona sur, el área de influencia de Piccirillo. A las plataformas de apuestas online, por ejemplo, les cuesta más caro, 3%, porque la tarea requiere seguramente de traslado de billetes que no deben ser detectados. Todo el sector está conectado con financieras. Piccirillo trabajaba en Sucrédito, banco regional de Tucumán, y lo hacía además cerca de agencias como Sur Finanzas, de la familia Vallejo, o de Cambio Posadas, que se manejan a su vez con clientes múltiples, desde una cerealera o un restaurante de La Recova porteña hasta el Casino de Puerto Madero. Francisco Hauque, el empresario con quien Piccirillo tuvo el conflicto y a quien presuntamente intentó plantarle pruebas, es también dueño o tiene conexiones con sociedades de todo tipo. Entre ellas, un centro de estética SF, una constructora y hasta una agencia de cambio y turismo que está a nombre de su mujer, Anahí Marisol Aquino Laprida.
El marido de Jesica Cirio tuvo hasta ayer buena relación con el poder político. Fue, por ejemplo, durante la época de Sergio Massa como ministro de Economía, uno de los operadores en quienes se apoyó la administración anterior para contener la disparada del dólar billete en el peor momento de la brecha. Manos amigas: no eran más de seis o siete.
Con menos tasas de interés, impuestos razonables y sin inflación, los márgenes de ese modelo fangoso que muchas veces financia campañas políticas se reducen. ¿Está Milei dispuesto y en condiciones de combatirlo o dejarlo atrás? ¿Todos sus operadores de La Libertad Avanza? Su prioridad es ahora encaminar la macro. Necesita resolver primero el acuerdo con el FMI y con él la cuestión cambiaria, algo decisivo a cuyas dudas contribuyen a veces los propios funcionarios. ¿Es inocuo para el riesgo país que, por ejemplo, dos diputados oficialistas se agarren a trompadas en el recinto? ¿Había necesidad de que el ministro de Economía insinuara en los medios la posibilidad de modificaciones en el tipo de cambio si todavía no está cerrada la negociación con el Fondo? ¿El ministro alimenta la brecha? Hay empresarios que no logran explicárselo. ¿Es cierto que un banco nacional pagó hace dos viernes, el día en que el Banco Central intervenía con más reservas desde mayo de 2023, unos 600 millones de dólares de dividendos? ¿O eso anticipa un acuerdo para que el sector renueve las letras en pesos equivalentes a 10.000 millones de dólares que vencen a mediados de abril?
Ante cada pregunta de interlocutores de confianza, Caputo manda por WhatsApp una respuesta escueta: cuatro letras que suele postear la cuenta que se atribuye a su sobrino segundo, Santiago. “TMAP”: todo marcha acorde con el plan. ¿Es así? ¿Qué significa? Algún empresario tuvo que buscarlo en Google.
Al ministro le gusta sorprender. Es un trader. Pero tres semanas pueden ser eternas en la Argentina. No solo por el frente cambiario frágil, sino por las ganas de oponerse que muestran últimamente parte del PJ, el kirchnerismo y la izquierda. Por eso aparecen fantasmas. En Edesur, por ejemplo, están convencidos de que las fallas que hace dos semanas les provocaron un apagón fueron intencionales. ¿Un atentado contra el Gobierno? ¿Contra la empresa? No está claro. Pero la investigación detectó dos intervenciones para generar cortocircuitos en líneas de alta tensión en distintos momentos del día. La denuncia se presentó anteayer.
El establishment entero mira la imagen completa. El modelo, sus posibilidades, el kirchnerismo, Milei y su pelea con Macri. Un eventual interesado en invertir necesitaría saber qué posibilidades electorales tienen los proyectos ajenos a la racionalidad económica. No será lo mismo, por ejemplo, que el oficialismo gane la provincia de Buenos Aires por poco o por una diferencia definitiva. Pero no es el modo en que razona el Gobierno. Por eso los empresarios buscan el contacto personal: en un país normal no sería necesario.