Argentina-Brasil y otro reto para el campeón del mundo: saldar un pagaré de 20 años
Desde junio de 2005 que la selección no gana el clásico, como local, por las eliminatorias
Contra Brasil no estará Lionel Messi y eso ya es insalvable. Pero jugará el The Best 2024, Vinícius; y Raphinha, el jugador más determinante esta temporada en Barcelona, y Rodrygo, una pieza intocable del Real Madrid de Carlo Ancelotti. Una inusual oportunidad para, al menos, disfrutar un goteo de la élite. Lo hará posible el calendario de las eliminatorias, porque si depende de las gestiones de la AFA, el público argentino sólo vio a los campeones del mundo en amistosos irrelevantes con Panamá y Curazao. Si no fuese por la agenda clasificatoria rumbo al Mundial 2026, la Argentina prácticamente no se presentaría en su país. Y afuera, los amistosos jamás son con adversarios de jerarquía, y sí ante Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Indonesia, Australia… y más atrás ante Emiratos Árabes Unidos, Jamaica, Honduras, Estonia…
Brasil siempre encerrará un significado especial. Esta noche, desde las 21, se presentará una ocasión ideal para subrayar la superioridad que la Argentina recuperó en el mano a mano y para completar un casillero que el ciclo de Lionel Scaloni tiene pendiente. ¿Cuál? Nunca le ganó al Scratch en casa (0-0 en San Juan 2021)… Claro que aquel fue el único cruce en territorio nacional. En el siglo XXI ya se midieron en 27 oportunidades, pero apenas siete duelos se vivieron en el país. Por esa descripción, esta noche toma otro fulgor, otra electricidad: serán los campeones del mundo contra Brasil, en Buenos Aires, por primera vez en la era dorada. Y entre la liturgia del duelo –y el indeseable fantasma del racismo– flotará un premio extra: asegurar el ticket a la Copa del Mundo con cuatro fechas de antelación. Y ante Brasil, un adversario que hoy invita a las mejores sensaciones, pero hasta hace un par de años era el verdugo implacable.
Luego del recordadísimo gol de Claudio Caniggia en el Mundial de Italia, el superclásico comenzaría a atravesar un vuelco atroz desde mediados de los ‘90, con sabor cada vez más amargo para nuestra selección. En las tres ocasiones que definirían un título a final única (2004, 2005 y 2007), ganaría Brasil. El Scratch eliminó a la Argentina en los cuartos de final de las Copas América 1995, 1999… Todas las ediciones del Superclásico de América (2011, 2012 y 2014) se lo llevaron los vecinos… Por entonces, los ejemplos se apilaban.
En la ruta eliminatoria, Brasil fue el primero en ganar como visitante (2009, Rosario) y cada vez que la Argentina viajaba… nunca ganaba: 1-3, San Pablo 2000; 1-3, Belo Horizonte 2004; 0-0, Belo Horizonte 2008, y 0-3, Belo Horizonte 2016.
Durante esas décadas del apagón, el único triunfo trascendente ocurrió el 8 de junio de 2005: un 3 a 1 que le aseguró a la selección de José Pekerman la clasificación para la Copa de Alemania. Fue la última victoria que se celebró en el país, con resonancia popular, más allá de que una formación local, con dos tantos de Ignacio Scocco, en 2012, en la Bombonera, derrotaría 2-1 a una Canarinha también alternativa. Hace 20 años que la Argentina no se regala una alegría contra el rival de siempre ante su público por los puntos.
Es que las victorias criollas llegaron a volverse muy aisladas. Demasiado esporádicas y en amistosos. Un 4-3 en Nueva Jersey, en 2012, con un colosal Messi que marcó por triplicado, pero el éxito perdió cotización ante un Sub 23 brasileño que se preparaba para los Juegos Olímpicos de Londres. En 2010, en la exótica Doha quedó el registro de otro triunfo, por 1-0, con un nuevo gol de Messi, y en 2017, una victoria inmerecida por 1-0, en Melbourne, en el estreno del ciclo de Sampaoli. Victorias salpicadas y casi sin rentabilidad, nunca por los puntos. Brasil se había convertido en una bestia amarilla. Y el historial fue un espejo: registró el vuelco.
#SelecciónMayor ¡Allá vamos!