Adolescencia, de Netflix | La comunidad incel por dentro: apología de la violencia, foros anónimos y amenazas
Los grupos de célibes involuntarios se enfocan en su odio a las mujeres y otras variantes de discriminación como el racismo y antisemitismo; LA NACION ingresó a la comunidad en la Argentina

El 20 de agosto de 2024 un mensaje del usuario Grunt 16 llegó a un canal de la red de mensajería Telegram. El usuario amenazaba con eliminar con una escopeta a los “kukas asquerosos” que fueran a una fiesta organizada por el centro de estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA que iba a realizarse tres días después. Su comentario apareció en medio de cientos de mensajes de un grupo de más de 300 miembros que se identificaban como incels, acrónimo de “célibes involuntarios” (en inglés involuntary celibates), y se mezclaba con otros chats denigrantes en particular sobre las estudiantes mujeres que asistían a la facultad. Fotos íntimas, comentarios sexuales, insultos y agresiones explícitas llenaban el canal al que pudo acceder LA NACION. “Las mujeres son todas pu...”, decían algunos mensajes. “Te haría un seppuku con la pi...”, leía una amenaza, en referencia a un ritual de suicidio japonés que consiste en meterse una espada en las entrañas. Aunque a primera vista estas palabras pueden parecer un mensaje de odio que buscaba solo refugiarse en la virtualidad, como gran parte de la violencia expresada en redes sociales, se trataba de la primera amenaza realizada en la Argentina por un grupo que, en otros países del mundo, ya había llevado a cabo atentados y asesinatos.
El canal de Telegram, bajo el nombre Grunt Posting, formaba parte de una red de canales en la aplicación conformada por estudiantes de la facultad, mayoritariamente de la carrera de Ciencias de la Computación, que se autoproclamaban célibes involuntarios, una comunidad internacional que comenzó a asentarse en la Argentina hace varios años.
Pero, ¿qué son los incels y cómo se mueven por Internet? La recientemente estrenada serie de Netflix, Adolescencia, instauró estas preguntas en el debate público y mostró se trata de un problema que afrontan las nuevas generaciones, pero que sus padres no comprenden del todo. En la serie, un adolescente de 13 años es detenido tras ser acusado de asesinar a puñaladas a una compañera de su clase. A medida que avanza la historia, se ve cómo el motivo de este asesinato se manifestaba en los mensajes que este joven recibía de parte de sus compañeros. Muchas veces en forma de emojis o palabras encriptadas, lo acusaban de ser un incel. Lo más interesante surge cuando la policía comienza la investigación y sus agentes aprenden rápidamente que desconocen por completo el lenguaje de esta comunidad, un idioma que nació en lo más profundo de Internet y que los jóvenes de hoy que lo conocen lo hablan de forma fluida.
¿Cómo funciona esta comunidad en la Argentina? LA NACION ingresó a los grupos y sitios de este movimiento en el país.
El origen
Los incels representan a una comunidad de hombres que consideran que no pueden tener pareja o relaciones sexuales consensuadas por su falta de atractivo físico. Aun así, sus inicios se remontan a una mujer. Fue en 1997 que una joven canadiense apodada Alana creó un blog llamado “El proyecto de celibato involuntario de Alana”, donde incentivaba a otros a compartir sus problemas para tener relaciones.
Pero este grupo dejó de ser de autoayuda y una década después pasó a ser un movimiento de odio que hoy tiene un fuerte discurso en contra de las mujeres. “Entrados los 2000 empieza a asomar un sesgo masculinista y misógino, algo que al principio no era siquiera una exclusividad del grupo, ya que el primer blog lo creó una mujer”, explicó Alejandro Campos, politólogo y escritor de El huevo de la serpiente, que estudia el ascenso de los extremismos de derecha en varios ámbitos, incluido Internet.
Para los célibes involuntarios, su incapacidad de tener relaciones no surge de una decisión, sino de una condición: su desventaja es social, biológica y genética, por lo que, explicó Campos, no hay nada que puedan hacer para cambiarlo. Por eso, lo que buscan es cambiar a la sociedad.
“Su mirada es biologicista. El celibato no es una circunstancia ni una elección. Esto explica el fatalismo de la comunidad y su tendencia suicida”, sumó el politólogo. En mayo de 2024, un reporte del grupo de investigación de la Universidad de Swansea sobre la comunidad incel (SURIC) reveló que, en un plazo de dos semanas, uno de cada 5 incels contempló el suicidio a diario. Además, un estudio de la Unión Europea señaló que es común que los incels publiquen sobre “sus intereses en el suicidio, sobre incels reconocidos que se suicidaron y se involucren en métodos para hacerlo”.
Según la teoría que abogan, al 80% de las mujeres solo le atrae el 20% de los hombres -apodados Alfa-, una regla conocida en el idioma incel como 80-20. Las terminologías también hablan de hombres y mujeres atractivos o “hegemónicos”, identificados como “Chads” y “Staceys” respectivamente. De acuerdo con lo que dicen los incels, hay dos “realidades” en el mundo, teoría que se basa en la escena de la película Matrix donde Neo, el protagonista, debe elegir entre tomar una píldora roja, que significa permanecer en la ignorancia, o una azul, que implica aceptar la realidad y lo que conlleva, aunque sea doloroso. Para los célibes involuntarios, los “Chads” son bluepilled, o de la píldora azul; en tanto, los hombres redpilled o de la píldora roja son los que rechazan las creencias feministas.
En muchos de los foros a los que accedió LA NACION, los incels hablaban de las mujeres como “agujeros” u otros términos despectivos que las definían exclusivamente por su genitalidad. “Están re desesperadas las con... con patas”, escribían en una publicación y agregaban luego: “Por supuesto que no me animo a darles mani, soy taringuero [en relación a Taringa, uno de los sitios web en la Argentina donde inicialmente se manifestó esta comunidad] promedio de personalidad y las minas de ahora están re esquizo”.
El odio no es solo hacia ellas, sino también hacia ellos mismos, que tienen una autoestima alarmantemente baja. Por eso en sus publicaciones suelen abundar la autocompasión, el odio, la frustración y el enojo. También, la tendencia suicida.
El caso más conocido de un atentado incel es el de Elliot Rodger, que en 2014 asesinó a seis personas e hirió a más de trece y luego se suicidó cerca de un campus universitario en Isla Vista, California (Estados Unidos). Su motivo lo expuso en un video que subió a YouTube: buscaba castigar a las mujeres que lo habían rechazado y a los hombres que eran sexualmente activos. Hoy es considerado un héroe para la comunidad y se lo apoda “Saint Elliot” o “Santo Elliot” en foros anónimos a los que ingresó LA NACION. Lo mismo ocurre con otros exponentes como Alek Minassian, un joven de 25 años que atropelló a un grupo de peatones en Toronto, Canadá, en 2018, provocó la muerte de diez personas y alrededor de 15 heridos. Antes del acto, había dejado un mensaje en su página de Facebook elogiando a Rodger.
Otro ataque, el más reciente hasta la fecha, fue en 2020, cuando un menor de edad ingresó a un spa también en Toronto y mató a la recepcionista del lugar con una espada que tenía grabada la frase “asesino de thot”, una palabra utilizada por los incels para referirse a mujeres sexualmente promiscuas. También tenía una nota que decía: “Larga vida a la rebelión incel”.
Tras este tipo de hechos la comunidad comenzó a ser monitoreada en el mundo. De hecho, la Unión Europea los calificó como un “riesgo para la salud y seguridad pública” en un informe que busca identificar posibles intentos de atentados y evitar procesos de radicalización.
Los foros anónimos: la incubadora de los incels
Desde aquel blog de 1997, los célibes involuntarios migraron a sitios web que se despliegan por las diferentes profundidades de Internet. Aunque hay grupos en algunas de las redes sociales más conocidas, como X (ex-Twitter), Discord y Reddit, la mayoría se nuclea alrededor de foros anónimos y lo más oculto de la deep y dark web.
El mayor sitio anónimo es 4chan, una página en inglés creada en 2003 con un formato de tablón de imágenes donde se reúnen tanto los incels como otras subculturas de Internet. La web es reconocida porque sus usuarios fueron responsables de una gran cantidad de memes y su posterior popularización. Su distribución es caótica: cientos de imágenes se despliegan en su inicio, cada una con un título que sintetiza el tema del que habla. Dentro de cada imagen, los usuarios se involucran en discusiones en forma de texto e imágenes.
En 4chan existen foros especializados. El más grande es Random o /b/, donde las reglas de publicación son mínimas y las normas de la comunidad estipulan que puede publicarse contenido que es o roza lo ilegal. Se permiten: publicaciones de trolls, racismo, pornografía, imágenes explícitas de desfiguraciones, mutilaciones y pornografía infantil. En otros sitios, este tipo de contenidos aparece en foros apodados NSFW, que significa no apto para el trabajo (not safe for work). “Muchos nacen en 4chan y ahí organizan acciones de acoso online hacia mujeres que luego se ejecutan en las redes sociales más conocidas”, explicó al respecto en diálogo con este medio Campos.
Esta modalidad de publicación llegó también a la Argentina. 4chan inspiró la creación de sitios web de los que participan principalmente argentinos y, en minoría, extranjeros de países latinoamericanos cercanos. Ahí es donde surgió Devox, una página con este mismo formato donde el idioma principal es el español.
Como Devox surgió también Voxed, creada por Sebastián Curutchet Peluso, un estudiante de Comunicación de la UBA de entonces 22 años. Aunque estos sitios siempre se encargaron de compartir contenido explícito y violento, la página tomó relevancia en 2017, cuando Lara Tolosa Chanetón, una estudiante del Colegio Nacional de La Plata, se suicidó y luego se conoció que había anticipado su plan a través de la página. Tras este hecho, muchos de los foros se plagaron de burlas sobre ella y amenazas a quienes la defendían.
Tras ello, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) citó a Peluso, con el que llegó a un acuerdo judicial. En ese entonces, el joven había argumentado que el sitio se le había “ido de las manos”, y había accedido a modificar las reglas y condiciones de uso o darlo de baja. Voxed dejó de existir poco tiempo después.
En 2025, ocho años más tarde, los incels siguen duelando la pérdida del sitio. Así lo manifiestan en grupos de Telegram y foros de Reddit a los que accedió LA NACION. “Refugio de voxeros en Reddit para la discusión y difusión de imageboards anónimos que llenen el eterno vacío que dejó Voxed”, indica un mensaje en uno de ellos.
Desde este cierre continúan en funcionamiento Devox, Rozed, Ufftopia y otros, junto con los canales de Telegram. Estos últimos también se utilizan para actualizarse entre usuarios sobre el estado de las páginas, que suelen ser eliminadas tras advertencias de las empresas de servicio de alojamiento de páginas web y registro de dominios cuando se identifica contenido que viola la ley.
Hace un mes en un canal dedicado a Rozed, sus administradores recibieron la advertencia de la empresa Namecheap por la presencia de pornografía infantil. “Se acabaron las lolis.. Namecheap se puso la gorra”, escribió el administrador del canal de Telegram, junto con una captura de la advertencia. “Loli” hace alusión a un género de revistas de cómics y dibujos animados japoneses que muestran ilustraciones de pedofilia. En muchos foros esto aparece con el nombre de hentai, un subgénero del manga y el anime que se caracteriza por dibujos de sus personajes sexualmente explícitos.
Pero los comentarios también se vinculan con expresiones de odio y mensajes racistas relacionados con el nazismo. Justamente este canal de Telegram sobre Rozed posee un logo de una “R” donde la letra está dibujada de tal manera que se asimila a una esvástica, el símbolo más reconocible de la propaganda nazi del siglo XX. Esto se ve también en los foros en Internet, donde se habla de discriminación y de acoso a las mujeres. “Quiero contratar una pu... pobre para mi local y garchármela. ¿Cómo hago para no tener quilombo legal?”, consultó un usuario en un foro. Los comentarios discriminatorios abundaban: se referían a la mujer como una “boliviana usada” o que “no se deja cog... fácil”. “Estoy amoldando a mi sobrina para que no salga una negra villera o una tro... de Internet”, decía otra publicación.
En varios posteos se recomiendan además acciones específicas para acosar mujeres sin ser descubiertos en el mundo real, como tocarlas sin consentimiento en el transporte público o en boliches. “En los bondis hay cámaras. Si quieren apoyar minitas, vayan a los boliches que está todo oscuro”, escribió un usuario en Rozed. “En la feria vi a una mujer con el pan más dulce y esperé a un lugar poblado para tocárselo y huir”, sumó otro. Asimismo muchos incels en estos foros suelen publicar videos de menores de edad modelando ropa y suman comentarios sexuales. “Lo más lindo chupar c..., más de pendejitas sucias y asquerosas”, decía uno de estos mensajes, que suelen estar acompañados por ilustraciones hentai de violaciones de menores.
En la Argentina, se suman referencias a la política nacional con un fuerte componente de antisemitismo y xenofobia. Parte de las publicaciones halagan la presidencia de Javier Milei, al cual ocasionalmente lo catalogan como “el rey”. “Hay referencias además a los retazos de la vida sexual de Milei que él dejó ver en entrevistas. También existen grupos que se apodan como ‘libervirgos’ o ‘pubertarios’, donde hay relación con lo célibe”, señaló Campos.
En este marco el politólogo explicó que la narrativa incel coincide “en casi todos los puntos con el kit narrativo de la extrema derecha”, muchas veces relacionado con la noción de que el progresismo, ideología orientada a la defensa de derechos civiles y la redistribución de la riqueza, busca destruir la tradicional cultura occidental. La amenaza sobre los estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA se posiciona como un ejemplo.
La primera amenaza pública de un incel en la Argentina
En agosto del año pasado los canales de Telegram de esta comunidad en la Facultad de Ciencias Exactas ya tenían más de 300 miembros. Allí se recibían cientos de mensajes donde se denigraba a estudiantes mujeres y se hacían publicaciones violentas contra aquellos de ideología “progresista”. En esos grupos participaba G., un alumno de 23 años de segundo año de Ciencias de la Computación, uno de los principales impulsores de este grupo, bajo varios nombres: Grunt, Grunty o Grunt 16.
Según el fallo al que pudo acceder LA NACION, el joven tenía una serie de antecedentes que habían llamado la atención de otras estudiantes y que lo retrataban como una posible amenaza. Entre ellos, había acosado a través de Telegram a una compañera al enviarle mensajes de índole sexual, y había tenido un fuerte y violento intercambio verbal con una integrante del centro de estudiantes. Los acosos a la estudiante los había realizado junto con otro de sus compañeros de carrera, F., que también estaba en el grupo.
“Qué ganas de hacerte un seppuku con la p...”, escribió G. a la estudiante en forma de amenaza, en referencia a un ritual de suicidio japonés que se realiza a través del destripamiento. El mensaje había llegado desde una cuenta anónima de Telegram, más tarde vinculada con el joven, que buscaba acosar a la estudiante por un perfil de Only Fans que era presuntamente suyo. “Si querés tagui [jerga sobre el órgano genital masculino], me avisas”, insistió. “¿Qué te pasa, tenés miedo? ¿De qué me vas a denunciar? ¿Shitposting [publicar contenido en Internet ofensivo y de baja calidad]?”, amenazaba. Otra cuenta, vinculada con F., también le escribía preguntándole si “seguía ofreciendo servicios sexuales”. Por estos hechos la estudiante dejó de concurrir a la facultad.
A través de los canales de Telegram, G. criticaba a la facultad y su supuesto progresismo: “Aparentemente nuestra comunidad de más de 350 miembros activos no es lo suficientemente progresista para ser auspiciada como actividad extracurricular”. Otras publicaciones apuntaban directamente contra las mujeres: en algunos casos describía con rencor los requerimientos que tenía que tener un hombre para salir con una mujer en la actualidad; en otros, aludía a ellas con insultos. “Soy el gordo Only Fans y te puedo confirmar que son todas p…”, escribió en una publicación donde aseguró que a través de su trabajo tenía “contacto con muchas mujeres por obligación para crear contenido” de índole sexual.
Fue el 24 de agosto que G. escribió una amenaza directa hacia los estudiantes de afiliación kirchnerista, a los que apodó “kukas asquerosos”, que fue ratificada unas horas más tarde cuando envió una imagen insistiendo con su intención. El hecho paralizó a la facultad y a sus autoridades que, según pudo averiguar este medio, ya conocían de los antecedentes del joven. La fiesta fue rápidamente suspendida y la Policía fue notificada.
Hoy el agresor se encuentra detenido bajo prisión domiciliaria por los delitos de amenazas, coacción, intimidación pública e incitación a la violencia. Si bien admitió ser el creador del canal, no reconoció haber sido el que envió la amenaza. Su compañero F. está procesado por hostigamiento digital ejercido sobre la estudiante de la facultad. En el allanamiento de la casa del principal sospechoso encontraron un arma blanca tipo “sevillana” junto con un celular y un dispositivo utilizado como inhibidor de señal. Este año la causa fue elevada a juicio y se verán los primeros avances. G., quien en otras redes sociales como X se apodaba @GODL_AR, publicó que consideraba que la causa “era falsa” y que “al final del camino se hará justicia sobre la calumnia que sufrió”. También aseguró que estaba abierto a hablar con “cualquier medio o periodista que quiera saber la verdad” a principios de marzo. LA NACION intentó comunicarse con él pero, hasta la publicación de esta nota, no obtuvo respuesta. En tanto, su compañero procesado aún cursa materias en la facultad, según fuentes cercanas a las autoridades de la institución.
En el mundo, organismos internacionales como la ONU y la Unión Europea ya investigan activamente a estos grupos y advierten sobre sus posibles riesgos. En la Argentina, es posible que haya que comenzar a considerarlos. Campos aclaró que, aunque no ve posible que se organicen en forma de grupos paraestatales, sí pueden avanzar en forma de ataques individuales, como el que se intentó en la UBA. “Tras la pandemia, el aislamiento social aumentó, un momento que fue un punto de inflexión para estas comunidades. Una persona aislada es más vulnerable a las teorías conspirativas con un tinte más vengativo. Puede haber una intensificación de la agresividad ligada a ese aumento del aislamiento, que puede tomar forma de estallidos aislados”, concluyó.