A mi hijo le rechinan los dientes

Mi hijo castañea los dientes

Abr 1, 2025 - 11:42
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A mi hijo le rechinan los dientes

Seguro que alguna vez has escuchado a tu hijo rechinar los dientes mientras duerme. Ese sonido, a medio camino entre el chirrido de una tiza en la pizarra y el crujir de una puerta oxidada, puede hacer que se te ericen los pelos de la nuca. Y, claro, la primera reacción suele ser: "Esto no puede ser normal". Pero resulta que sí lo es... o, al menos, bastante frecuente.

A este hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes se le conoce como bruxismo, y en la infancia es mucho más común de lo que se piensa. De hecho, se calcula que entre un 20% y un 40% de los niños lo presentan en algún momento de su desarrollo. ¿Por qué ocurre? ¿Es peligroso? ¿Se puede hacer algo para evitarlo? Vamos por partes.

¿Qué es el bruxismo y por qué ocurre?

El bruxismo es un movimiento involuntario de los músculos de la mandíbula que provoca que los dientes se aprieten o rechinen entre sí. Puede darse tanto de día como de noche, aunque es mucho más habitual que ocurra mientras los niños duermen. Y aquí es donde vienen las preguntas del millón: ¿Por qué lo hacen? ¿No pueden simplemente dejar de hacerlo?

La respuesta corta es que no, porque no es algo voluntario. La respuesta larga es que el bruxismo infantil tiene múltiples causas, y algunas de ellas ni siquiera están del todo claras. Entre los factores que pueden influir están:

  • El desarrollo de la dentición: Es bastante común que los niños rechinen los dientes cuando están en plena fase de cambio dental. Es decir, cuando están saliendo los dientes de leche o cuando estos empiezan a caerse para dejar paso a los definitivos. En estos casos, el bruxismo suele desaparecer por sí solo con el tiempo.
  • Factores emocionales: El estrés y la ansiedad también juegan un papel importante. Aunque nos cueste creerlo, los niños también tienen preocupaciones: el inicio del cole, cambios en la rutina, peleas con amigos, miedo a la oscuridad... Todo eso puede traducirse en tensión que el cuerpo descarga de manera inconsciente apretando los dientes.
  • Factores neurológicos: En algunos casos, el bruxismo se asocia con ciertas alteraciones neurológicas o con niños que tienen un sueño más inquieto.
  • Problemas en la mordida: Una mala alineación de los dientes o una mordida desajustada pueden hacer que los músculos de la mandíbula se activen más de la cuenta.
  • El falso mito de los parásitos: Existe la creencia extendida de que el bruxismo infantil está relacionado con la presencia de parásitos intestinales, pero lo cierto es que no hay evidencia científica que respalde esta teoría. Aunque algunos niños con parásitos pueden presentar alteraciones del sueño, no hay una relación directa entre estos y el rechinar de dientes.

¿Cuáles son las consecuencias del bruxismo?

La mayoría de los casos de bruxismo infantil son leves y transitorios, por lo que no generan problemas importantes. Sin embargo, si el hábito es muy frecuente y se prolonga en el tiempo, puede tener algunas consecuencias:

  • Desgaste dental: Si el niño aprieta los dientes con mucha fuerza de manera habitual, el esmalte puede irse desgastando con el tiempo.
  • Dolores de cabeza o de mandíbula: La tensión en los músculos de la cara puede acabar provocando molestias en la zona de la mandíbula e incluso dolor de cabeza.
  • Problemas en la articulación temporomandibular: En casos más graves, puede haber alteraciones en esta articulación, que es la que permite que abramos y cerremos la boca.
  • Problemas en la articulación temporomandibular: En casos más graves, puede haber alteraciones en esta articulación, que es la que permite que abramos y cerremos la boca.
  • Alteraciones del sueño: Si el bruxismo es muy intenso, puede afectar a la calidad del descanso del niño, haciéndolo más inquieto por la noche.

¿Cuándo hay que preocuparse?

La mayoría de los niños con bruxismo no necesitan tratamiento específico, ya que el problema suele desaparecer con el tiempo. Sin embargo, hay algunas señales que pueden indicar que es momento de consultar con el pediatra o el odontopediatra:

  • Si el niño se queja de dolor en la mandíbula al despertar o durante el día.
  • Si presenta desgaste evidente en los dientes.
  • Si el bruxismo persiste más allá de la caída de los dientes de leche.
  • Si se asocia con otros síntomas, como problemas de sueño o dolores de cabeza frecuentes.

¿Se puede hacer algo para evitarlo?

Como el bruxismo infantil es un fenómeno multifactorial, no hay una única forma de prevenirlo. Sin embargo, hay algunas medidas que pueden ayudar:

  • Cuidar la higiene del sueño: Mantener una rutina relajante antes de dormir puede ser beneficioso. Evitar pantallas antes de acostarse, leer un cuento o hacer actividades tranquilas puede ayudar a reducir la tensión.
  • Detectar y manejar el estrés: Si sospechas que tu hijo está ansioso o preocupado por algo, habla con él y ayúdalo a expresar sus emociones. Actividades como el dibujo, la música o el juego pueden ser buenas formas de canalizar el estrés.
  • Controlar la alimentación: Evitar el consumo excesivo de azúcar y alimentos estimulantes, sobre todo antes de dormir, también puede ser útil.
  • Visitar al odontopediatra: Si hay sospecha de que una mala mordida puede estar influyendo en el bruxismo, una revisión dental puede ayudar a descartar problemas.

¿Y si el bruxismo persiste?

Si el rechinar de dientes se mantiene en el tiempo y empieza a causar problemas, el especialista puede recomendar medidas como el uso de una férula dental nocturna (una especie de protector para los dientes que evita el desgaste) o técnicas de relajación específicas.

En definitiva, el bruxismo infantil es un fenómeno bastante habitual que, en la mayoría de los casos, no requiere un tratamiento específico. La clave está en vigilar si genera molestias y, en caso necesario, consultar con un profesional. Así que, si escuchas ese chirrido nocturno, respira hondo y recuerda: probablemente sea solo una fase más del crecimiento de tu hijo. Y si no, siempre puedes poner tapones para los oídos mientras pasa.