Sistemas regulados vs. sistemas desregulados

Actualmente se encuentra en trámite parlamentario la nueva Ley de Movilidad Sostenible, que va a introducir cambios muy relevantes en el sistema de movilidad del país y que afectará también al transporte interurbano en autobús en España. Frente al modelo regulado vigente y los cambios que se proponen para su mejora y transformación, algunos actores externos quieren aprovechar el momento para establecer en España un sistema desregulado, a imagen y semejanza del implantado en Francia o Alemania hace ya unos años, que les permita operar rutas interurbanas en España en régimen de libre mercado, bajo criterios estrictamente comerciales. Diversos estudios ya han puesto de manifiesto los efectos negativos que los modelos desregulados alemán y francés han traído tanto sobre las tarifas que pagan los usuarios, mucho más elevadas que en España, como, especialmente, sobre la escasa cobertura territorial de los servicios de autobús en ambos países, ya que los operadores dominantes operan solo rutas rentables, desatendiendo totalmente una gran parte del territorio y sus habitantes. Ante ello, también cabe preguntarse por las diferencias en la calidad del servicio que se ofrece a los viajeros de los países que han adoptado este modelo. En los sistemas regulados, las condiciones de prestación de los servicios interurbanos en cuanto a niveles de calidad, seguridad, exigencias medioambientales, etc. son establecidos por la administración reguladora como parte de la Obligación de Servicio Público (en España, el MITMA y las CC.AA), en los procesos competitivos en los que se licitan las rutas. Ello obliga a las empresas concesionarias a ofrecer elevados estándares de calidad para obtener los contratos, así como garantías para los usuarios en cuanto a los niveles de calidad en la prestación del servicio. Tanto unos como otros son supervisados por la administración, que ejerce un control sobre la ejecución del contrato. Por el contrario, en los sistemas desregulados las condiciones de calidad del servicio dependen única y exclusivamente de la conveniencia y criterio del operador. Por ejemplo, la empresa dominante en ambos países, que no cuenta con un sólo autobús en su flota ni un solo conductor en su plantilla, basa su modelo de negocio en la subcontratación de terceras empresas, que son las que operan los servicios. Ello provoca que los estándares de calidad ofrecidos a los viajeros en los distintos trayectos sean tremendamente heterogéneos, ya que las empresas subcontratadas son de muy diversa tipología. Según un reciente Informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE) publicado en octubre de 2024, el 83% de los usuarios valoran el servicio de autobús interurbano en España como "bueno" o "muy bueno". Este porcentaje es significativamente mayor que el de Alemania (73%) o el de Francia (60%), países que desregularon sus mercados en 2013 y 2015 respectivamente. Derechos de las personas consumidoras y condiciones laborales de las personas trabajadoras La desregulación persigue eliminar cualquier intervención en los precios por parte de las autoridades, incluyendo la eliminación de todo tipo de descuentos o reducciones en precio que vayan más allá del interés comercial. Las empresas tienen total...

Mar 25, 2025 - 10:52
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Sistemas regulados vs. sistemas desregulados
Actualmente se encuentra en trámite parlamentario la nueva Ley de Movilidad Sostenible, que va a introducir cambios muy relevantes en el sistema de movilidad del país y que afectará también al transporte interurbano en autobús en España. Frente al modelo regulado vigente y los cambios que se proponen para su mejora y transformación, algunos actores externos quieren aprovechar el momento para establecer en España un sistema desregulado, a imagen y semejanza del implantado en Francia o Alemania hace ya unos años, que les permita operar rutas interurbanas en España en régimen de libre mercado, bajo criterios estrictamente comerciales. Diversos estudios ya han puesto de manifiesto los efectos negativos que los modelos desregulados alemán y francés han traído tanto sobre las tarifas que pagan los usuarios, mucho más elevadas que en España, como, especialmente, sobre la escasa cobertura territorial de los servicios de autobús en ambos países, ya que los operadores dominantes operan solo rutas rentables, desatendiendo totalmente una gran parte del territorio y sus habitantes. Ante ello, también cabe preguntarse por las diferencias en la calidad del servicio que se ofrece a los viajeros de los países que han adoptado este modelo. En los sistemas regulados, las condiciones de prestación de los servicios interurbanos en cuanto a niveles de calidad, seguridad, exigencias medioambientales, etc. son establecidos por la administración reguladora como parte de la Obligación de Servicio Público (en España, el MITMA y las CC.AA), en los procesos competitivos en los que se licitan las rutas. Ello obliga a las empresas concesionarias a ofrecer elevados estándares de calidad para obtener los contratos, así como garantías para los usuarios en cuanto a los niveles de calidad en la prestación del servicio. Tanto unos como otros son supervisados por la administración, que ejerce un control sobre la ejecución del contrato. Por el contrario, en los sistemas desregulados las condiciones de calidad del servicio dependen única y exclusivamente de la conveniencia y criterio del operador. Por ejemplo, la empresa dominante en ambos países, que no cuenta con un sólo autobús en su flota ni un solo conductor en su plantilla, basa su modelo de negocio en la subcontratación de terceras empresas, que son las que operan los servicios. Ello provoca que los estándares de calidad ofrecidos a los viajeros en los distintos trayectos sean tremendamente heterogéneos, ya que las empresas subcontratadas son de muy diversa tipología. Según un reciente Informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE) publicado en octubre de 2024, el 83% de los usuarios valoran el servicio de autobús interurbano en España como "bueno" o "muy bueno". Este porcentaje es significativamente mayor que el de Alemania (73%) o el de Francia (60%), países que desregularon sus mercados en 2013 y 2015 respectivamente. Derechos de las personas consumidoras y condiciones laborales de las personas trabajadoras La desregulación persigue eliminar cualquier intervención en los precios por parte de las autoridades, incluyendo la eliminación de todo tipo de descuentos o reducciones en precio que vayan más allá del interés comercial. Las empresas tienen total...