Sí, comer más despacio te puede ayudar a adelgazar: un estudio concluye que, a comidas más largas, menor es la ingesta

El ser humano ha conseguido convertido el hecho de comer en un placer gustativo, pero nunca debemos olvidar que la función primigenia de este gesto, sencillo donde los haya, es la nutrición. Y de cómo nos nutrimos, o de cómo debemos hacerlo, se puede obtener mucha información para, por ejemplo, reducir la ingesta de alimentos. Algo especialmente relevante cuando vivimos en el momento de la historia donde hay una mayor población de personas obesas y con sobrepeso, tanto en términos totales como en términos porcentuales. Aquí es donde, además, encontramos un reciente estudio de una universidad japonesa en el que se sugiere que comer lentamente permite, como parece lógico, reducir la ingesta de alimentos. Aunque la literatura científica que avala esta razón es bastante amplia, se desconocen en profundidad los mecanismos y evidencias de cómo comer despacio de manera más eficaz. Publicado en la revista científica Nutrients, el trabajo encabezado por el Departamento de Nutrición Clínica de la Universidad de Salud de Fujita buscaba ir más allá y comprobar cómo pueden afectar a la forma en la que comemos patrones tan diversos como el sexo, la masticación o posibles estímulos rítmicos externos. Para ello, el estudio contó con 33 participantes –de entre 20 y 65 años– que debían comer diferentes trozos de pizza, analizando la duración de la comida, el número de masticaciones, de bocados e, incluso, el ritmo de la masticación en un experimento condicionado donde, además, los participantes tenían unos auriculares acompasados por diferentes ritmos de metrónomo. Los datos, curiosamente, arrojan diferencias de género. En este sentido, las mujeres tardaban más en comer y masticaban más, dando también más bocados, pero el ritmo de masticación era parecido. En este sentido, la duración de la comida se asociaba positivamente al número de masticaciones y bocados. No obstante, una de las curiosidades del estudio fue comprobar que con un ritmo lento del metrónomo (40 pulsaciones por minuto), la duración de las comidas aumentó. Las conclusiones del estudio apuntan a que hay estrategias que servirían para prolongar la duración de la comida y que, al mismo tiempo, pueden incorporarse al día a día para ayudar a prevenir la obesidad. De tal modo, parte de las sugerencias del informe apuntan a que no solo es relevante lo que se come a la hora de vigilar la obesidad y su prevención, sino también las intervenciones en factores como la masticación o el tiempo que pueden aumentar la sensación de saciedad, entre otras razones. Imágenes | Imagen de lookstudio en Freepik En DAP | 11 consejos que puedes poner en práctica para comer menos sin casi darte cuenta En DAP | Comer despacio, ¿por qué y cómo lograrlo? - La noticia Sí, comer más despacio te puede ayudar a adelgazar: un estudio concluye que, a comidas más largas, menor es la ingesta fue publicada originalmente en Directo al Paladar por Jaime de las Heras .

Abr 2, 2025 - 16:51
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Sí, comer más despacio te puede ayudar a adelgazar: un estudio concluye que, a comidas más largas, menor es la ingesta

Sí, comer más despacio te puede ayudar a adelgazar: un estudio concluye que, a comidas más largas, menor es la ingesta

El ser humano ha conseguido convertido el hecho de comer en un placer gustativo, pero nunca debemos olvidar que la función primigenia de este gesto, sencillo donde los haya, es la nutrición.

Y de cómo nos nutrimos, o de cómo debemos hacerlo, se puede obtener mucha información para, por ejemplo, reducir la ingesta de alimentos. Algo especialmente relevante cuando vivimos en el momento de la historia donde hay una mayor población de personas obesas y con sobrepeso, tanto en términos totales como en términos porcentuales.

Aquí es donde, además, encontramos un reciente estudio de una universidad japonesa en el que se sugiere que comer lentamente permite, como parece lógico, reducir la ingesta de alimentos.

Aunque la literatura científica que avala esta razón es bastante amplia, se desconocen en profundidad los mecanismos y evidencias de cómo comer despacio de manera más eficaz.

Publicado en la revista científica Nutrients, el trabajo encabezado por el Departamento de Nutrición Clínica de la Universidad de Salud de Fujita buscaba ir más allá y comprobar cómo pueden afectar a la forma en la que comemos patrones tan diversos como el sexo, la masticación o posibles estímulos rítmicos externos.

Para ello, el estudio contó con 33 participantes –de entre 20 y 65 años– que debían comer diferentes trozos de pizza, analizando la duración de la comida, el número de masticaciones, de bocados e, incluso, el ritmo de la masticación en un experimento condicionado donde, además, los participantes tenían unos auriculares acompasados por diferentes ritmos de metrónomo.

Los datos, curiosamente, arrojan diferencias de género. En este sentido, las mujeres tardaban más en comer y masticaban más, dando también más bocados, pero el ritmo de masticación era parecido.

En este sentido, la duración de la comida se asociaba positivamente al número de masticaciones y bocados. No obstante, una de las curiosidades del estudio fue comprobar que con un ritmo lento del metrónomo (40 pulsaciones por minuto), la duración de las comidas aumentó.

Las conclusiones del estudio apuntan a que hay estrategias que servirían para prolongar la duración de la comida y que, al mismo tiempo, pueden incorporarse al día a día para ayudar a prevenir la obesidad.

De tal modo, parte de las sugerencias del informe apuntan a que no solo es relevante lo que se come a la hora de vigilar la obesidad y su prevención, sino también las intervenciones en factores como la masticación o el tiempo que pueden aumentar la sensación de saciedad, entre otras razones.

Imágenes | Imagen de lookstudio en Freepik

En DAP | 11 consejos que puedes poner en práctica para comer menos sin casi darte cuenta

En DAP | Comer despacio, ¿por qué y cómo lograrlo?

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