Nueve consejos para viajar a la Costa Brava en verano

Su combinación de playas idílicas, pueblos con encanto y un gran abanico de opciones de gastronomía lo colocan como un destino perfecto para descansarCinco playas de España que también son perfectas para visitar en invierno La Costa Brava, con su combinación de playas idílicas, pueblos con encanto y un gran abanico de opciones de gastronomía, se presenta como un destino inigualable para este verano. Es una de las zonas más bonitas de Catalunya, abarca unos 200 km que van desde Blanes hasta Portbou. Es una distancia bastante larga, por lo que se plantea como un viaje de una semana mínimo, para verlo todo con tranquilidad. En esta zona, no faltarán playas y calas de agua cristalina o pueblos medievales con mucho encanto. Es una zona que tiene un sin fin de opciones, tanto de alojamiento, como museos o lugares que visitar. En esta guía, encontrarás diez consejos esenciales para poder descubrir la Costa Brava como si fueras un local más. La Costa Brava pide slow travel. Es una zona que pide visitar pueblos y pararse a tomar algo en un bar, hacer caminatas, comer bien y degustar el vino de la zona, disfrutar de sus atardeceres y relajarte en alguna de sus playas.  Mejor época para viajar a la Costa Brava La época ideal para recorrer la Costa Brava depende de lo que busques en tu viaje. Si tu objetivo es disfrutar del mar, nadar en calas escondidas y pasar el día practicando snorkel o navegando en kayak, el verano es el momento más adecuado. Durante los meses de junio, julio y agosto las temperaturas rondan los 25 °C, ideales para actividades acuáticas y para tomar el sol. Sin embargo, el verano también coincide con la temporada alta. Las playas más populares suelen estar muy concurridas, los precios del alojamiento aumentan significativamente y es necesario reservar con antelación en restaurantes y otras actividades. Si decides viajar en verano, considera hacerlo en junio o septiembre, cuando el clima sigue siendo agradable y hay menos afluencia de turistas. Por otro lado, si prefieres un ambiente más tranquilo o estás interesado en la oferta cultural, gastronómica o natural de la región, la primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son buenas opciones. Durante estos meses las temperaturas son suaves, hay menos visitantes y podrás disfrutar de paseos por el camino de ronda, visitas a museos y pueblos con encanto sin aglomeraciones. Incluso el invierno puede ser una opción si no te importa el clima más fresco. Aunque hay riesgo de lluvia o de viento fuerte (la Tramuntana), podrás recorrer la zona con calma, sin multitudes, y descubrir la Costa Brava desde una perspectiva diferente. El coche, mejor opción para hacer la ruta La forma más práctica para recorrer la Costa Brava es en vehículo particular, ya sea en coche o en moto. Esta opción te permite moverte con libertad, adaptar tu ruta a tus propios tiempos y detenerte en cualquier playa, cala o pueblo que quieras explorar. Aunque existe transporte público entre algunas localidades —principalmente autobuses—, su frecuencia es limitada y muchas veces no conecta con las playas o calas más interesantes. Además, los trayectos pueden ser largos y poco eficientes, lo que dificulta aprovechar bien el tiempo. Si tu intención es visitar distintos pueblos, acceder a rincones naturales o recorrer tramos del litoral, contar con un vehículo propio te permitirá disfrutar de la Costa Brava de forma más cómoda y flexible. ¿Cómo llegar a la Costa Brava sin vehículo particular? Para explorar la Costa Brava con comodidad, disponer de un coche es prácticamente imprescindible. Si puedes desplazarte desde tu lugar de origen en vehículo propio, esta es la opción más conveniente. En caso de vivir lejos, también puedes llegar en tren o en avión. Cerca de la ciudad de Girona, en Vilobí d’Onyar, se encuentra el aeropuerto Girona-Costa Brava. Es un aeropuerto de tamaño medio que opera vuelos desde ciudades como Vigo, Sevilla, Jerez de la Frontera, Ibiza, Valencia y Pamplona, además de conexiones internacionales. Desde allí, puedes alquilar un coche para iniciar tu ruta por la zona. Otra alternativa es tomar un tren de alta velocidad (AVE) hasta la estación de Figueres. Una vez allí, puedes alquilar un coche directamente o tomar un autobús hasta tu primer destino en la Costa Brava y, desde ese punto, conseguir un vehículo de alquiler para recorrer la región por tu cuenta. Planifica una ruta flexible La Costa Brava se extiende a lo largo de más de 200 kilómetros de litoral, desde Blanes hasta la frontera con Francia, ofreciendo una gran variedad de paisajes que combinan mar, montaña, pueblos con encanto, acantilados, calas escondidas y playas de aguas cristalinas. Esta diversidad convierte la región en un destino ideal para diseñar un itinerario personalizado, que combine paradas en lugares muy conocidos con la exploración de rincones menos frecuentados.

Abr 2, 2025 - 10:46
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Nueve consejos para viajar a la Costa Brava en verano

Nueve consejos para viajar a la Costa Brava en verano

Su combinación de playas idílicas, pueblos con encanto y un gran abanico de opciones de gastronomía lo colocan como un destino perfecto para descansar

Cinco playas de España que también son perfectas para visitar en invierno

La Costa Brava, con su combinación de playas idílicas, pueblos con encanto y un gran abanico de opciones de gastronomía, se presenta como un destino inigualable para este verano. Es una de las zonas más bonitas de Catalunya, abarca unos 200 km que van desde Blanes hasta Portbou. Es una distancia bastante larga, por lo que se plantea como un viaje de una semana mínimo, para verlo todo con tranquilidad. En esta zona, no faltarán playas y calas de agua cristalinapueblos medievales con mucho encanto. Es una zona que tiene un sin fin de opciones, tanto de alojamiento, como museos o lugares que visitar. En esta guía, encontrarás diez consejos esenciales para poder descubrir la Costa Brava como si fueras un local más. La Costa Brava pide slow travel. Es una zona que pide visitar pueblos y pararse a tomar algo en un bar, hacer caminatas, comer bien y degustar el vino de la zona, disfrutar de sus atardeceres y relajarte en alguna de sus playas. 

Mejor época para viajar a la Costa Brava

La época ideal para recorrer la Costa Brava depende de lo que busques en tu viaje. Si tu objetivo es disfrutar del mar, nadar en calas escondidas y pasar el día practicando snorkel o navegando en kayak, el verano es el momento más adecuado. Durante los meses de junio, julio y agosto las temperaturas rondan los 25 °C, ideales para actividades acuáticas y para tomar el sol. Sin embargo, el verano también coincide con la temporada alta. Las playas más populares suelen estar muy concurridas, los precios del alojamiento aumentan significativamente y es necesario reservar con antelación en restaurantes y otras actividades. Si decides viajar en verano, considera hacerlo en junio o septiembre, cuando el clima sigue siendo agradable y hay menos afluencia de turistas.

Por otro lado, si prefieres un ambiente más tranquilo o estás interesado en la oferta cultural, gastronómica o natural de la región, la primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son buenas opciones. Durante estos meses las temperaturas son suaves, hay menos visitantes y podrás disfrutar de paseos por el camino de ronda, visitas a museos y pueblos con encanto sin aglomeraciones. Incluso el invierno puede ser una opción si no te importa el clima más fresco. Aunque hay riesgo de lluvia o de viento fuerte (la Tramuntana), podrás recorrer la zona con calma, sin multitudes, y descubrir la Costa Brava desde una perspectiva diferente.

El coche, mejor opción para hacer la ruta

La forma más práctica para recorrer la Costa Brava es en vehículo particular, ya sea en coche o en moto. Esta opción te permite moverte con libertad, adaptar tu ruta a tus propios tiempos y detenerte en cualquier playa, cala o pueblo que quieras explorar. Aunque existe transporte público entre algunas localidades —principalmente autobuses—, su frecuencia es limitada y muchas veces no conecta con las playas o calas más interesantes. Además, los trayectos pueden ser largos y poco eficientes, lo que dificulta aprovechar bien el tiempo. Si tu intención es visitar distintos pueblos, acceder a rincones naturales o recorrer tramos del litoral, contar con un vehículo propio te permitirá disfrutar de la Costa Brava de forma más cómoda y flexible.

¿Cómo llegar a la Costa Brava sin vehículo particular?

Para explorar la Costa Brava con comodidad, disponer de un coche es prácticamente imprescindible. Si puedes desplazarte desde tu lugar de origen en vehículo propio, esta es la opción más conveniente. En caso de vivir lejos, también puedes llegar en tren o en avión. Cerca de la ciudad de Girona, en Vilobí d’Onyar, se encuentra el aeropuerto Girona-Costa Brava. Es un aeropuerto de tamaño medio que opera vuelos desde ciudades como Vigo, Sevilla, Jerez de la Frontera, Ibiza, Valencia y Pamplona, además de conexiones internacionales. Desde allí, puedes alquilar un coche para iniciar tu ruta por la zona.

Otra alternativa es tomar un tren de alta velocidad (AVE) hasta la estación de Figueres. Una vez allí, puedes alquilar un coche directamente o tomar un autobús hasta tu primer destino en la Costa Brava y, desde ese punto, conseguir un vehículo de alquiler para recorrer la región por tu cuenta.

Planifica una ruta flexible

La Costa Brava se extiende a lo largo de más de 200 kilómetros de litoral, desde Blanes hasta la frontera con Francia, ofreciendo una gran variedad de paisajes que combinan mar, montaña, pueblos con encanto, acantilados, calas escondidas y playas de aguas cristalinas. Esta diversidad convierte la región en un destino ideal para diseñar un itinerario personalizado, que combine paradas en lugares muy conocidos con la exploración de rincones menos frecuentados.

Al planificar tu ruta, intenta incluir tanto enclaves turísticos como lugares menos concurridos. Entre los destinos imprescindibles se encuentra Tossa de Mar, famosa por su casco antiguo medieval amurallado, conocido como Vila Vella, que ofrece vistas espectaculares al Mediterráneo y un ambiente que mezcla historia y playa. También destaca Calella de Palafrugell, un antiguo pueblo de pescadores con casas encaladas y barcas sobre la arena, perfecto para disfrutar de una cala tranquila o una comida frente al mar.

Más al norte, puedes incorporar localidades como Cadaqués, con su esencia artística y bohemia, muy ligada a Salvador Dalí, o Begur, que combina arquitectura colonial, calas de aguas turquesas y miradores espectaculares. Si te interesa alejarte un poco de las rutas más concurridas, explora playas más recónditas como Cala S'Alguer o Cala Estreta, accesibles solo a pie o en kayak, donde podrás disfrutar del paisaje en mayor tranquilidad.

Dedica también tiempo a conocer el interior, con pueblos como Peratallada o Pals, que conservan un fuerte carácter medieval y una atmósfera única. De esta forma, tu ruta será mucho más completa y te permitirá conocer la Costa Brava en toda su riqueza: desde la costa salvaje y abrupta que da nombre a la región, hasta sus tradiciones, su gastronomía y su historia.

Reserva alojamientos con antelación

Durante los meses de verano, la Costa Brava recibe un gran volumen de visitantes, por lo que la disponibilidad de alojamientos puede verse muy limitada, especialmente en los pueblos costeros más populares. Para evitar sorpresas y asegurarte un buen lugar donde alojarte, es recomendable hacer las reservas con bastante antelación.

Además de garantizar disponibilidad, reservar con tiempo te permite acceder a mejores precios y a una mayor variedad de opciones. Si buscas una experiencia más cercana al entorno local, considera alojarte en masías rurales, casas de huéspedes con encanto o hoteles boutique gestionados por familias locales. Estos tipos de hospedaje no solo ofrecen un ambiente más tranquilo y personalizado, sino que también suelen estar ubicados en entornos naturales o en el corazón de pueblos con historia, lo que enriquece tu visita y te conecta con la identidad de la región.

Explora la gastronomía local

La Costa Brava es también un destino culinario de primer nivel, donde la tradición y la innovación se dan la mano. Su cocina es el reflejo de su geografía, una auténtica fusión de sabores de mar y montaña. A lo largo de la costa, encontrarás una gran variedad de platos elaborados con productos frescos del Mediterráneo, combinados con ingredientes del interior como carnes, setas o embutidos.

No dejes de probar especialidades locales como el suquet de peix, un guiso marinero preparado con pescado fresco, patatas y alioli, o el arròs a la cassola, un sabroso arroz caldoso cocinado lentamente en cazuela de barro. Estos platos tradicionales capturan la esencia de la cocina catalana y varían ligeramente de un pueblo a otro.

Además, la región alberga varios restaurantes con estrellas Michelin, donde chefs reconocidos reinterpretan la cocina catalana con técnicas contemporáneas y presentaciones creativas. Si te interesa la alta gastronomía, puedes combinar visitas culturales o rutas por la naturaleza con una experiencia culinaria única en algunos de los mejores restaurantes de España. La Costa Brava ofrece opciones para todos los gustos, desde tabernas junto al mar hasta menús degustación de vanguardia.

Participa en actividades al aire libre

La Costa Brava ofrece un entorno natural privilegiado que invita a disfrutar del paisaje a través de múltiples actividades al aire libre. Una de las formas más especiales de explorar la costa es caminando por los Caminos de Ronda, antiguas rutas de vigilancia que recorren el litoral y permiten acceder a calas escondidas, acantilados y miradores con vistas espectaculares al mar. Estas rutas están bien señalizadas y varían en dificultad, por lo que puedes adaptar el recorrido a tu ritmo e intereses.

Si prefieres el mar, las aguas cristalinas del Mediterráneo son perfectas para practicar kayak, paddle surf o snorkel. Remar de cala en cala te permite descubrir rincones inaccesibles por tierra y disfrutar de la tranquilidad del entorno natural. Por su parte, el snorkel es ideal para observar la vida marina en zonas protegidas o con fondos rocosos.

Tanto si te apasiona el senderismo como si buscas experiencias acuáticas, la Costa Brava ofrece un sinfín de posibilidades para conectar con la naturaleza, siempre con el mar como telón de fondo.

Visita parques naturales

La Costa Brava cuenta con varios espacios naturales protegidos que destacan por su riqueza ecológica y paisajística. Entre ellos se encuentra el Parque Natural del Cap de Creus, un área de gran valor geológico y biológico situada en el extremo nordeste de la península. Sus formaciones rocosas moldeadas por el viento, sus acantilados abruptos y sus calas escondidas ofrecen un escenario ideal para el senderismo, la observación de aves y la fotografía de paisajes.

Otro enclave destacado es el Parque Natural del Montgrí, las Islas Medas y el Baix Ter, donde se ubican las Islas Medas, un pequeño archipiélago frente a la costa de L’Estartit. Estas islas son una reserva marina protegida, conocida por su gran biodiversidad submarina. Son especialmente recomendables para quienes practican buceo o snorkel, ya que permiten observar especies marinas en un entorno prácticamente intacto. Estos espacios son perfectos si te interesa la naturaleza en estado puro, ya sea para caminar por senderos señalizados, explorar el fondo marino o simplemente contemplar y fotografiar paisajes únicos del Mediterráneo.

Infórmate sobre las festividades locales

En los meses de verano, muchos pueblos de la Costa Brava celebran sus fiestas mayores, una excelente oportunidad para conocer de cerca las tradiciones y el ambiente festivo de la región. Estas celebraciones, que suelen durar varios días, incluyen una amplia variedad de actividades para todos los públicos: conciertos al aire libre, danzas tradicionales, castells (torres humanas), espectáculos pirotécnicos, mercados artesanales y ferias gastronómicas con productos locales.

Asistir a una de estas fiestas no solo añade un elemento especial a tu viaje, sino que también te permite sumergirte en la vida cotidiana de los pueblos, compartir momentos con los vecinos y descubrir la identidad cultural de la Costa Brava desde dentro. Ya sea en un pueblo costero o en una localidad del interior, participar en estas celebraciones es una forma auténtica y divertida de enriquecer tu experiencia.

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