Morelos y Cuauhtémoc Blanco… la decadencia política
Hasta el lunes 18 de abril de 2022, solo en la Fiscalía Anticorrupción de Morelos había ocho carpetas de investigación contra Cuauhtémoc Blanco.

En varios artículos hemos abordado la situación que vive nuestro país en materia política. De la misma manera, hemos analizado las causas y actores que nos trajeron a este punto. Los ciudadanos seguimos sin asumir la responsabilidad de lo que hoy nos está pasando.
Elegir a un gobernante conlleva responsabilidades, ya que nuestras elecciones determinarán el futuro de las generaciones y el desarrollo de los estados y países. En este contexto y para este debate puntual, me gustaría preguntarles: ¿Qué esperábamos como ciudadanos de un gobernante como Cuauhtémoc Blanco? La respuesta parece compleja, pero trataré de desglosarla de la mejor manera posible.
A principios de 2018, comenzaba el proceso electoral para la contienda por la gubernatura del estado de Morelos. El escenario era complejo: terminaba lo que, hasta ese momento, fue una de las peores administraciones en el estado, encabezada por Graco Ramírez, del entonces Partido de la Revolución Democrática (PRD). Las opciones para los morelenses eran limitadas. El candidato oficialista era Rodrigo Gayosso, hijastro del gobernador saliente, y por la coalición Morelos al Frente competía Víctor Manuel Caballero, mientras que por el PRI se postulaba Jorge Meade Ocaranza. Al leer estos nombres, nos queda claro el predicamento de los ciudadanos al acudir a las urnas: por un lado, un futbolista que, partiendo de su popularidad como uno de los representantes más queridos de este deporte, tenía una situación económica resuelta, pero sin duda era el candidato más ignorante; por otro lado, el hijastro del gobernador saliente, con un claro repudio social debido a los escándalos de corrupción y al grave estado en que entregaba el gobierno estatal. Meade Ocaranza, por su parte, arrastraba la mancha del PRI a nivel nacional y una gestión en SEDESOL estatal plagada de irregularidades y malos manejos.
Claramente, no había muchas opciones. La gente confió en que Cuauhtémoc llegaría con la intención de no robar y esperando que al menos su gestión no fuera tan mala. En esos días, él juraba “por su madre” que implementaría una política de puertas abiertas para todos los ciudadanos. Sin embargo, el costo de esta decisión fue altísimo, y su administración se convirtió en una de las más opacas y corruptas en la historia reciente del estado.
Este es un claro ejemplo de la decadencia política que estamos viviendo, y tristemente el costo sigue siendo para los mismos que emitieron su voto por personajes como él. Hoy, Cuauhtémoc vuelve al ojo del huracán por todas las acusaciones que enfrenta. Curiosamente, quien encabezó la comisión para evaluar su desafuero, fue quien lo abanderó como candidato a la gubernatura del estado.
En marzo de 2020, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto Castillo, expuso en su informe de actividades, durante una conferencia de prensa del presidente López Obrador, un complejo esquema financiero en el que José Manuel Sanz, jefe de la oficina de la gubernatura, enviaba dinero a Suiza por hasta 741 millones de pesos.
La Fiscalía Anticorrupción de Morelos recibió, en septiembre de 2021, una denuncia contra Cuauhtémoc Blanco, su hermano Ulises Bravo, Edgar Riou (quien fuera su secretario particular) y Javier Tamayo, por presuntamente participar en operaciones de lavado de dinero a través de la triangulación de cuentas bancarias.
En enero de 2022, El Sol de México publicó una fotografía del gobernador Cuauhtémoc Blanco junto a tres presuntos líderes criminales. Sin embargo, Blanco Bravo justificó dicha fotografía con una simple declaración: “Soy tan buena gente y me saco fotos con todo el mundo”.
Hasta el lunes 18 de abril de 2022, solo en la Fiscalía Anticorrupción de Morelos había ocho carpetas de investigación contra Cuauhtémoc Blanco. La Auditoría Superior de la Federación señaló que, entre 2019 y 2023, años en que Blanco estuvo al frente del gobierno estatal, hubo un gasto irregular de 3,269 millones de pesos.
Finalmente, la denuncia que detonó su intento de desafuero como diputado federal correspondía a una acusación por intento de violación a su media hermana. Es esta transformación todo parece un chiste. Para los políticos que hoy nos representan, pareciera no haber límite en la comisión de delitos, siempre y cuando seas del mismo partido que el que gobierna actualmente. En conclusión, mientras la popularidad siga pesando más que la preparación, el país continuará en descenso. Los ciudadanos debemos asumir nuestra responsabilidad: el voto sin conciencia es y será el origen de nuestras peores crisis. Es momento de exigir líderes con visión, formación y ética, no personajes improvisados que confunden popularidad con capacidad.