La ruta de los Castillos Cátaros en Francia: leyendas medievales escondidas entre montañas
Más allá de Carcasona, la historia de los cátaros dejó fortalezas impresionantes en el sur de Francia, perfectas para una escapada diferente

Imponentes fortalezas que en su día fueron testigos de una de las luchas más intensas de la Edad Media, paisajes de bosques escondidos entre montañas y muchas leyendas repletas de misterio y mucho drama. Estos son solo algunos de los ingredientes de la ruta que nos lleva por algunos de los castillos cátaros más impresionantes del sur de Francia.
Los cátaros defendían una fe alternativa al cristianismo oficial, lo que desató la llamada Cruzada Albigense, un conflicto que duró más de veinte años
Pero antes de arrancar el coche y poner rumbo al primer destino vamos a quitarle el polvo a ese capítulo de la historia que, aunque parece lejano, sigue dejando huella en cada piedra de estos castillos. Los cátaros fueron una secta religiosa que surgió en el siglo XII en el sur de Francia, defendiendo una fe alternativa al cristianismo oficial de la iglesia católica. Su doctrina fue vista como una amenaza, lo que desató la temida Cruzada Albigense, un conflicto sangriento que duró más de veinte años y que tuvo como objetivo erradicar a los cátaros y su visión del mundo.
Estos castillos, que un día sirvieron como refugios y fortalezas, fueron el epicentro de esta lucha entre la fe oficial y las creencias consideradas heréticas. Pese a la feroz persecución, los cátaros lograron dejar una marca indeleble en la región y los vestigios de su resistencia siguen presentes en las ruinas de estos castillos, impregnadas de historias de valentía, tragedia y misterio.
Comienzo a lo grande
La primera parada no puede ser otra que Carcasona, una de las fortalezas medievales más impresionantes y mejor conservadas de Europa. Aunque no fue un bastión cátaro en sí, esta ciudad fue un escenario clave durante la Cruzada Albigense. En 1209, la ciudad fue sitiada por las tropas de Simón de Montfort, quien, en nombre de la Iglesia, luchaba por erradicar la herejía cátara. Carcasona, debido a su estratégica ubicación, jugó un papel fundamental como punto de resistencia y fue una de las primeras grandes victorias de los cruzados.
Debido a su estratégica ubicación, Carcasona fue un escenario clave durante la Cruzada Albigense
La Ciudadela de Carcasona, con sus murallas imponentes, torres y puentes levadizos, es una auténtica joya de la arquitectura medieval. Aunque la ciudad fue finalmente tomada en 1209, el simbolismo de Carcasona como fortaleza y defensa de las ideas no ha perdido su poder. Hoy en día recorrer sus calles adoquinadas y explorar sus murallas es adentrarse en un escenario cargado de historia.
Segunda parada
Uno de los castillos más emblemáticos de la región cátara, Peyrepertuse, se alza a una altitud de más de 800 metros, ofreciendo vistas espectaculares de las montañas circundantes. Su ubicación en lo alto de un acantilado de piedra caliza lo convirtió en una fortaleza prácticamente inexpugnable. Durante la Cruzada Albigense fue uno de los bastiones más importantes de la resistencia cátara.
Aunque en ruinas, Peyrepertuse sigue siendo una de las fortalezas medievales más impresionantes de Francia
Hoy, aunque en ruinas, Peyrepertuse sigue siendo una de las fortalezas medievales más impresionantes de Francia. Su trazado todavía permite recorrer varias zonas del castillo, caminar por las murallas y descubrir rincones estratégicos como la Puerta de San Jorge o la zona alta conocida como “el donjon”. En ocasiones se celebran además espectáculos de cetrería. Desde lo más alto las vistas son espectaculares y en días despejados alcanzan incluso hasta los Pirineos.
El último refugio
Si hay un castillo que simboliza como ningún otro la tragedia y la resistencia de los cátaros, ese es Montsegur. Situado en lo alto de un peñasco a más de 1.200 metros de altitud, en pleno Pirineo francés, fue el escenario final de la epopeya cátara, por lo que se le conoce como “el castillo mártir”. Resistió durante meses el asedio de las tropas cruzadas hasta que en 1244 cayó definitivamente. Más de doscientos cátaros se negaron a renunciar a su fe y fueron quemados vivos al pie de la montaña.
Situado en un peñasco a más de 1.200 metros de altitud, en pleno Pirineo francés, Montsegur fue el escenario final de la epopeya cátara
Llegar hoy a Montségur sigue siendo duro, lo que ayuda a esa sensación de alcanzar algo que se hizo para que fuese imposible conquistarse. Arriba quedan restos de murallas, salas, pasadizos y, sobre todo, el aura de un lugar cargado de simbolismo.
¿Ganas de más?
La historia de los cátaros ha dado para muchos libros interesantes, al igual que su ruta. Para completar la ruta se puede seguir por Puilaurens. Encaramado sobre un denso bosque, ofrece una estampa de postal, al igual que Lastours, donde las ruinas de sus cuatro torres se alinean sobre una cresta rocosa formando una de las panorámicas más fotogénicas de toda la ruta. Todos ellos tienen en común la mezcla de paisajes espectaculares, leyendas medievales y ese silencio que parece contar, sin palabras, la historia de los cátaros.