Guerra de Malvinas: el campo minado de un recuerdo en dos obras de teatro recién estrenadas

En el San Martín se presenta Sansón de las islas, de Gonzalo Demaría con Luciano Castro; mientras que en Timbre 4, Diego Faturos estrenó otra historia de amor en tiempos del conflicto bélico

Abr 3, 2025 - 01:30
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Guerra de Malvinas: el campo minado de un recuerdo en dos obras de teatro recién estrenadas

Los ecos de la Guerra de Malvinas se han transformado en un elemento recurrente del teatro argentino. De hecho, en estas dos últimas semanas se estrenaron dos obras que transcurren en esos días violentos durante el tiempo político más violento y macabro de la historia argentina. En Timbre 4, Diego Faturos, en su doble rol de director y dramaturgo, presenta los sábados a la tarde Nos arrancaría de este lugar para siempre en la que un tal Pablo, un pibe que tiene toda la vida por delante, termina en las islas tratando de no pensar en las cosas que le gusta como modo de escaparse de la pesadilla del día a día. En el Teatro San Martín, se acaba de estrenar Sansón de las islas, con dramaturgia de Gonzalo Demaría y dirección de Emiliano Dionisi. En este caso, un retirado jugador de catch (papel a cargo de Luciano Castro) termina participando de un programa televisivo con supuestos fines solidarios que se transmitió durante la guerra y que terminó siendo una de las tantas páginas oscuras de esos tiempos tan oscuros.

Pero mucho antes de que los ecos de aquel enfrentamiento y sus múltiples consecuencias se convirtieran en material dramático, fue la misma guerra la que se metió en algunos teatros patagónicos (y no hay metáfora en la afirmación). Sucedió, por ejemplo, con la Sala Select/El Teatrino, de la ciudad Comandante Luis Piedra Buena, de la provincia de Santa Cruz. En ese espacio que en 1921 se habían alojado trabajadores anarquistas y socialistas que entraron en huelga en demanda de mejoras laborales como parte de la historia que retrató la película La Patagonia rebelde, basada en el libro de Osvaldo Bayer; en 1982, durante la Guerra de Malvinas, en el mismo espacio en el que se presentaron figuras como Libertad Lamarque y Tita Merello se alojaron soldados a la espera de instrucciones para el campo de batalla.En esta sala por la cual pasaron figuras como Tita Merello y Libertad Lamarque durante la guerra estuvo al servicio del operativo militar

Al poco tiempo de que concluyera el conflicto bélico, aquellos ecos de los sucedido en esos 74 días empezaron a llegar al escenario en propuestas muy diversas. De hecho, hace tres años, el investigador Ricardo Dubatti consideraba en un reportaje publicado en LA NACION que para ese momento ya había unas 100 obras que abordaban lo sucedido. Entre ellas, algunas obras escritas por creadores extranjeros. De hecho, el actor y dramaturgo británico Steven Berkoff, considerado un niño maldito de la escena europea, fue el autor Sink the Belgrano (Hundan al Belgrano) que tuvo, por ejemplo, una puesta local que montó el mismo Diego Faturos. En esa obra de fuerte contenido político uno de los personajes es un coro. En un pasaje hace referencia al desconocimiento del ciudadano británico sobre esas dos islas del Atlántico Sur antes del 2 de abril de 1982. “Hasta hace una semana no distinguían Malvinas de Bahamas”. apunta el coro.

Casi un clásico

Dentro de la producción escénica local es imposible pasar por alto a Campo minado, esa perturbadora y demoledora propuesta de Lola Arias que reunía a veteranos argentinos e ingleses de Malvinas en tiempos de Margaret Thatcher y de la dictadura argentina de Leopoldo Fortunato Galtieri. Aquello fue un teatro de operaciones escénicas tan contundente que, en registros de julio de 2021 cuando la obra seguí girando, ya se había presentado en 35 ciudades de 18 países y que había sido presenciado por 60.000 espectadores. Contra todo preconcepto, ese montaje de fuerte tono testimonial que abordaba el recuerdo de aquella pesadilla demostró que una obra sobre Malvinas podía ser, también, un éxito de taquilla.

A 43 años de iniciarse aquel conflicto el director, escritor y actual director del Teatro Nacional Cervantes Gonzalo Demaría estrenó el pasado fin de semana Sansón de las islas. En su recuerdo personal hay una fecha clara: el 8 de mayo de 1982 cuando, a las 8 en punto de la noche por la pantalla de ATC, comenzó a emitirse el especial solidario Las 24 horas de las Malvinas, que concluyó 24 horas después y que contó con la conducción de Pinky y Cacho Fontana. “Mi recuerdo infantil -aparece registrado su testimonio en la página del Complejo Teatral- es el de ese programa de televisión monstruoso, una transmisión inédita de 24 horas seguidas, donde se presentaron casi todos mis ídolos de la pantalla para recaudar el llamado fondo patriótico. Una viejita, la gran comediante italoargentina Pierina Dealessi, casi nonagenaria, se quitó en cámara sus pendientes de oro para donarlos a la causa. Murió meses después de la derrota, cuando corrían los rumores sobre el desvío de los fondos donados. Su tragedia, mínima al lado de la sufrida por nuestros jóvenes inmolados en el frente de batalla, me sigue conmoviendo”. Ese disparador fue el que lo impulsó a crear su propio campo minado en esta conmovedora historia que se presenta en una de las salas del San Martín y que una pelea de catch entre un representante del Bien con el del Mal forma parte del programa.Imagen de Sansón de las Islas con Vanesa Maja y Luciano Castro, el retirado protagonista de peleas de catch que vuelve a la televisión para participar de aquel programa ómnibus que perseguía fines solidarios

Días antes, el actor, director y dramaturgo Diego Faturos había estrenado en Timbre 4 (en la misma sala en se está presentando Rosa en las islas, que también tiene como telón de fondo a la guerra) la obra Nos arrancaría de este lugar para siempre, trabajo del cual es autor y director. En él también la guerra formó parte de su cotidiano de joven. Su tío Nicolás, hermano de su papá, fue, peleó y logró volver de Malvinas. En la obra, a un tal Pablo, a cargo del actor Joaquín Begino Lavalle, de buenas a primeras lo llaman para sumarse a ese campo de batalla. Ya en las islas, escribe: “Estoy metido en la carpa porque el pozo se llenó de agua. Estoy solo. Leo este diario en voz alta para escuchar algo, otra cosa, porque a lo lejos silban balas. Trato de no pensar en las cosas que extraño, pero si tuviera que elegir una cosa sería mi cama…”.Clara Peláez y Joaquín Begino Lavalle en Nos arrancaría de este lugar para siempre, escrita y dirigida por Diego Faturos

Entre ambas propuestas que coinciden en la cartelera hay varios puntos en común. Los dos relatos están atravesados por dos historias de amor. Una, la del veterano luchador de catch y su compañera de vida y escena (Luciano Castro y Vanesa Maja). En la otra, dos jóvenes (Joaquín Begino Lavalle y Clara Peláez) que se imaginaban hacia el futuro tan perfectos como bellos. Pero para unos y otros con el conflicto bélico instalado todo cambia radicalmente. Ya nada será lo mismo, ni será. En ambos relatos escénicos el clima opresor de la dictadura es una constante. Es más, en cada una de las obras algunos de estos cuatro personajes quedan expuestos a los caprichos sexuales de los representantes de un poder abusador. Y así como en Sansón de las islas uno de los elementos es el catch (“mitad boxeo, mitad teatro”, como aseguran), en Nos arrancaría de este lugar para siempre es un grupo de actores lo que están ensayando esa obra en la que a un tan Pablo y una tal Juana los sueños se les transforman en las peores pesadillas.

Teatro dentro del teatro que distintas obras se vienen encargando de iluminar; históricas mágicas y conmovedoras en medio de un tiempo marcado por la pérdida.