El último que llegue, que cierre la puerta

Susana Díaz

Mar 23, 2025 - 12:44
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El último que llegue, que cierre la puerta

Estos días, de intenso debate sobre nuestra responsabilidad como país de acoger y tutelar a los menores no acompañados, no he podido dejar de pensar lo que viví en Andalucía entre 2016 y 2018.

En agosto de ese año contabilizamos ya más de 4.000 menores acogidos y algunos fines de semanas más de mil personas llegaban a nuestras costas en pateras y embarcaciones precarias.

Pedíamos ayuda, nadie nos escuchaba. Hablábamos de solidaridad, de la frontera Sur de Europa y todo el mundo miraba a otro lado. Andalucía les acogía y ayudaba.

Hoy es Canarias y los mismos niños que no tienen culpa de haber nacido al otro lado del mar de la muerte, que entierra en sus aguas a muchos de ellos.

Las palabras tienen piel y hemos conseguido deshumanizar 'mena' hasta el punto de olvidar que menores extranjeros no acompañados son niños, niñas, adolescentes que se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema. Críos en un país donde no tienen ningún arraigo, ningún vínculo familiar y al que llegaron huyendo del hambre, de la violencia, de la guerra o de la miseria. Críos que recorrieron las mismas travesías que personas adultas, sometidos a continuas violaciones de sus derechos, a las mafias y en una situación angustiosa de desamparo. Críos que tenemos la tentación de mandar a lugares alejados de nosotros para no recordar que existen y olvidando nuestra responsabilidad de escolarizarlos, atenderlos y ayudarlos a tener una vida digna.

No, no queremos verlos en nuestros barrios, en nuestros pueblos. Y cuando tengan 18 años que se busquen la vida aunque acaben en la calle y sean carne de cañón. Pensamos "no son de aquí, seguro que acaban generando problemas, son conflictivos".

Estamos asociando de manera injusta a estos menores con las infracciones penales, sin tener en cuenta que lo realmente determinante es la pobreza y no su origen.

Estos días hice un llamamiento a analizar los datos que nos ofrece el INE para no seguir estigmatizándolos. En el año 2023 entre los menores de 18 años con infracciones penales, la inmensa mayoría no son estos niños, el 79,2% son de nuestro país.

Seguro que cualquier padre o madre se desvela cada día para dar lo mejor a sus hijos y, si en algún momento no actúa bien, queremos ayudarlos para que cambien y tengan futuro mejor. En cambio, si estos menores han llegado a nuestro país sin familia, buscando lo mismo, queremos que en la misma adolescencia se les trate como personas adultas, se les condene al desamparo y no tenerlos cerca.

Detrás de toda esta pelea política hay un sentimiento egoísta, inhumano y ajeno a la realidad. Estos menores no quieren vivir el mismo sufrimiento que los empujó al mar. Quieren estudiar, formarse, trabajar, tener la oportunidad de un futuro mejor. Buscan lo que no tuvieron en la cuna donde nacieron y esperan en un país que dice ser solidario. En cambio, frente a eso, escuchamos con estruendo aquello de "el último que llegue que cierre la puerta".