El otro día escribió José Peláez una columna que hizo que se me atragantara el desayuno. No es frecuente, porque suelo leer sus escritos con agrado y la mayor parte de las veces sus argumentos acaban convenciéndome. El artículo que se me atoró en el gaznate sostenía la tesis de que la talla moral de un solo hombre (se refería a Pedro Sánchez) había puesto en jaque la democracia. Más que eso. «Sánchez ha luchado contra la democracia –sentenciaba– y la ha machacado». ¿Puede hacer eso un solo hombre?, me pregunté al leer una afirmación tan vallisoletana ( Peláez es de Pucela y tiene una clara inclinación hacia esa rotundidad descarnada tan propia de la gente de Castilla). Negué con...
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