Los beneficios de la ashwagandha en la menopausia
No es casualidad que la ashwagandha destaque como una aliada para la salud de la mujer. Con beneficios que van desde la reducción del estrés, la ansiedad y los sofocos hasta mejoras en la salud ósea y la calidad del sueño, esta planta se ha convertido en un remedio prometedor para mitigar el impacto físico […] The post Los beneficios de la ashwagandha en la menopausia appeared first on Mejor con Salud.

No es casualidad que la ashwagandha destaque como una aliada para la salud de la mujer. Con beneficios que van desde la reducción del estrés, la ansiedad y los sofocos hasta mejoras en la salud ósea y la calidad del sueño, esta planta se ha convertido en un remedio prometedor para mitigar el impacto físico y emocional de la menopausia.
Su nombre científico es Withania somnifera y proviene de la medicina ayurvédica, utilizada desde hace siglos en la India y otras regiones de Asia por sus efectos reguladores y revitalizantes. Si bien la evidencia aún es limitada, algunos estudios sugieren que sus compuestos activos, en especial los withanólidos, le confieren propiedades adaptógenas, antiinflamatorias y neuroprotectoras que mejoran la salud en general.
Ahora bien, ¿qué tan efectiva es y cómo puedes incorporarla en tu rutina? Si tienes dudas de si te conviene o no utilizarla, te invitamos a repasar en detalle sus principales aportes en la menopausia, así como sus formas de consumo, contraindicaciones y consejos para su consumo seguro.
1. Reduce el estrés y la ansiedad
Los cambios hormonales que ocurren con la menopausia, sobre todo la disminución de los niveles de estrógenos, interfiere en la adecuada producción de neurotransmisores, como la serotonina (asociada al bienestar) y el GABA (que disminuye la actividad del sistema nervioso). Producto de esto, es frecuente experimentar más estrés, ansiedad e irritabilidad.
La ashwagandha contribuye a la disminución de estos síntomas, ya que tiene sustancias naturales con efecto adaptógeno, como los withanólidos, que mejoran la respuesta del cuerpo frente al estrés y reducen los niveles de cortisol. Estos, entre otras cosas, favorecen la función de los receptores GABA, lo que es clave para calmar la sensación de ansiedad, mejorar el estado de ánimo y promover la relajación.
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2. Mejora la calidad de sueño
Los beneficios de la ashwagandha para reducir los niveles de cortisol y potenciar la actividad del GABA generan un impacto indirecto sobre la calidad de sueño. Esto es importante para las mujeres menopáusicas, dado que algunas experimentan insomnio o dificultades en su descanso, debido a los sofocos, el estrés y las alteraciones en la producción de melatonina (hormona del sueño).
En particular, sus propiedades calmantes aumentan la predisposición al descanso y contribuyen a regular los ciclos de sueño al reducir la excitación neuronal. La evidencia, aunque sigue siendo escasa, sugiere los withanólidos y otros compuestos de la planta, como el triethylene glycol, son los responsables de esta respuesta.
3. Disminuye la severidad de los sofocos
Tomar remedios de ashwagandha no eliminará los sofocos de la menopausia de forma instantánea. A pesar de esto, su capacidad para modular los niveles de cortisol y ayudar al equilibrio del sistema nervioso, puede ser favorable en este sentido. ¿La razón? Ambas propiedades influyen de forma positiva en la regulación de la temperatura corporal.
Para ser más precisos, los componentes adaptógenos de la planta se asocian al equilibrio del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HHS), implicado en la respuesta al estrés y en el equilibrio hormonal. Es así como su consumo puede favorecer una mejor respuesta del cuerpo a los cambios hormonales, que dan lugar a los incómodos sofocos.
De hecho, un estudio precisó que el extracto de esta raíz sería segura y eficaz para la mitigación de los bochornos entre leves y moderados en las mujeres que atraviesan la perimenopausia. Pese a esto, los ensayos clínicos no abundan, por lo que no se considera un tratamiento específico contra este síntoma y se recomienda su uso solo a modo de complemento.
4. Aumenta la energía y vitalidad
El descenso de estrógenos que se produce en el climaterio y la menopausia puede generar estados de fatiga y cansancio con más regularidad. Tomar ashwagandha puede contribuir a su alivio, siempre que se incluya en el marco de una dieta balanceada y hábitos saludables.
Estudios preliminares han determinado que la suplementación con esta planta incrementa la resistencia al estrés y aumenta la vitalidad, además de mejorar el rendimiento físico y mental. Aunque se requieren investigaciones más amplias, y enfocadas en mujeres menopáusicas, su uso tradicional y los reportes positivos de quienes la consumen, sugieren que puede ser efectiva.
5. Fortalece el sistema inmunitario
Los cambios propios del envejecimiento, sumados a las alteraciones hormonales que se dan con la menopausia, aumentan la susceptibilidad a infecciones y enfermedades, dado que las defensas del organismo empiezan a debilitarse. Por sus propiedades, la ashwagandha puede ayudar a contrarrestarlo.
Su aporte de antioxidantes como withanólidos, flavonoides y saponinas, compuestos antiinflamatorios y minerales, como el hierro y el zinc, favorecen la función inmunitaria. En conjunto, estos protegen las células contra el daño causado por los radicales libres y ayudan a modular la inflamación, mejorando la respuesta inmune y la salud general en esta etapa.
6. Ayuda a cuidar la salud cognitiva
La ashwagandha puede contribuir al cuidado de la salud cognitiva en la menopausia por varios motivos. Su capacidad para disminuir el cortisol y generar un efecto adaptógeno brinda un efecto protector contra el deterioro cognitivo, asociado al estrés crónico.
Por otro lado, sus compuestos antioxidantes tienen efectos neuroprotectores, ya que disminuyen el daño celular causado por el estrés oxidativo y la inflamación. Esto se traduce en mejorías para la memoria, la concentración y la claridad mental, que pueden verse perjudicadas por la reducción de estrógenos.
La evidencia preliminar, aunque prometedora, debe interpretarse con precaución. Se requieren estudios más amplios, específicos en mujeres menopáusicas, para confirmar su efectividad.
Presentaciones y dosis sugeridas
Por la gran difusión de sus propiedades medicinales, la ashwagandha está disponible en cientos de países. Puede encontrarse en línea, en tiendas naturistas y farmacias, en cápsulas, tabletas, polvo y extracto líquido. Aunque no hay una dosis oficial establecida, para el caso concreto de la menopausia oscila entre 125 y 600 miligramos diarios de su extracto estandarizado.
El polvo se puede emplear en dosis de 1 a 5 gramos por día, sea añadido en agua, infusiones o batidos. Si es la primera vez que consumes la planta, lo mejor es que empieces con la cantidad más baja para evaluar su tolerancia. Una vez tu cuerpo se adapte, puedes aumentarla de manera gradual hasta llegar al máximo sugerido.
En cualquier caso, como ocurre con otros suplementos, lo mejor es que consultes con tu médico antes de tomar la decisión de ingerirla de forma habitual. Esto es bastante importante si estás tomando otros medicamentos o si tienes alguna enfermedad preexistente.
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¿En qué casos es preferible evitar esta planta?
Pese a sus beneficios potenciales, la ashwagandha no es adecuada para todas las personas. De hecho, hay que tener bastante precaución antes de iniciar su consumo, pues algunos de sus componentes, como los alcaloides, son perjudiciales en ciertos contextos de enfermedad o tratamientos con fármacos.
Evita su consumo si te identificas con alguno de los siguientes grupos:
- Embarazo y lactancia, pues induce a contracciones uterinas y no se conoce sus efectos en el bebé.
- Personas con trastornos autoinmunes, como artritis reumatoide, lupus o esclerosis múltiple, ya que puede empeorar sus síntomas.
- Pacientes con lesiones o enfermedades hepáticas.
- Pacientes diabéticos, hipertensos o hipotensos; no es inherentemente dañina, pero puede causar alteraciones en la glucosa y la presión arterial, que requieren control y vigilancia.
- Personas en tratamientos con sedantes, ansiolíticos y antidepresivos. Al interactuar con estos fármacos, potencia sus efectos y puede generar reacciones adversas, como somnolencia excesiva.
Posibles efectos secundarios
Los suplementos de ashwagandha suelen tolerarse bien en la mayoría de los casos; sin embargo, algunas personas, y en especial si la toma es excesiva, pueden experimentar síntomas como los siguientes:
- Náuseas
- Heces blandas
- Malestar estomacal
- Sensación de somnolencia
Recomendaciones para el uso seguro de ashwagandha en la menopausia
Si buscas un complemento para sobrellevar los efectos de la menopausia en tu salud y estado de ánimo, la ashwagandha (Withania somnifera) puede ser una buena opción. No obstante, ten en cuenta que no tiene superpropiedades ni está exenta de riesgos; por eso, asegúrate de poner en práctica los siguientes consejos para su uso adecuado:
- Consulta con tu médico: es preferible usar este suplemento con supervisión profesional para descartar afecciones o situaciones en las que no es aconsejable su consumo.
- Respeta la dosis: lee las instrucciones del producto de tu elección (polvo, cápsulas o extractos) y respeta la dosis sugerida de cada presentación. Recuerda iniciar por la cantidad mínima y ajustarla, de acuerdo a tu tolerancia o necesidades.
- Considera el momento de consumo: si quieres mejorar tu calidad de sueño, es preferible ingerirla por la noche. Para aumentar tu energía o reducir el estrés, tómala en la mañana.
- Elige un producto confiable y de calidad: asegúrate de comprar ashwagandha de laboratorios reconocidos y que cuenten con certificaciones de calidad. Opta por las marcas que proporcionen información clara sobre la procedencia de la planta y su contenido de withanólidos.
Un remedio complementario en esta etapa
Si decides probar ashwagandha durante la menopausia, considera que es un complemento con efectos modestos sobre el estrés, la calidad del sueño y el bienestar general, pero no un remedio milagroso. Muchas mujeres manifiestan sentir mejoras significativas, aunque no siempre es así. La tolerancia individual, el estado de salud y el estilo de vida inciden en que resulte útil o no.
Por eso, más que intentar mejorar la calidad de vida en esta etapa con estos remedios, asegúrate de dar prioridad a cuestiones más importantes, como una buena alimentación, ejercicio físico, práctica de técnicas de manejo del estrés, una buena rutina del sueño y chequeos médicos regulares. Cuídate de forma integral y sobrellevarás los cambios sin dejar de sentir bienestar.
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