Los aranceles afectarán a tu salud: estos son los medicamentos que España importa de Estados Unidos

Aunque pueda parecer que los asuntos de política internacional están lejos de nuestra rutina diaria, lo cierto es que una simple decisión desde Washington puede acabar afectando directamente a tu salud. ¿Cómo? A través de los medicamentos. Y es que una parte de los fármacos que se utilizan en hospitales y farmacias españolas llegan desde … Continuar leyendo "Los aranceles afectarán a tu salud: estos son los medicamentos que España importa de Estados Unidos"

Abr 5, 2025 - 12:56
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Los aranceles afectarán a tu salud: estos son los medicamentos que España importa de Estados Unidos

Aunque pueda parecer que los asuntos de política internacional están lejos de nuestra rutina diaria, lo cierto es que una simple decisión desde Washington puede acabar afectando directamente a tu salud. ¿Cómo? A través de los medicamentos. Y es que una parte de los fármacos que se utilizan en hospitales y farmacias españolas llegan desde Estados Unidos. Son tratamientos, que en algunos casos, forman parte de los protocolos sanitarios habituales, y que podrían encarecerse tras la confirmación de los nuevos aranceles que ha anunciado Donald Trump, revolucionando al mundo económico, político y social esta misma semana.

La relación comercial entre España y Estados Unidos ha sido tradicionalmente sólida. El intercambio de bienes entre ambos países supera el billón y medio de dólares anuales, según la embajada estadounidense. Sin embargo, ya cuando Trump confundió a España con ser parte del grupo BRICS se avanzaba que algo preocupante podría suceder entre los dos países. A esto se le suma además la polémica de los aranceles, que son del 20% para Europa y que afectará a lo que vendamos al otro lado del Atlántico. Pero ¿qué va a suceder a la inversa?. Entre las principales exportaciones estadounidenses hacia España, los medicamentos envasados ocupan una posición clave. No se trata de productos anecdóticos o especializados, sino de tratamientos que forman parte de la vida cotidiana de miles de pacientes. Desde antibióticos hasta medicación oncológica o cardiovascular, muchos de estos fármacos tienen su origen en laboratorios norteamericanos. Por eso, cualquier barrera comercial puede tener un efecto directo en el sistema sanitario español, ya sea por la vía de los precios o por problemas de suministro.

Los medicamentos que España importa de Estados Unidos

Puede que no lo sepamos al leer el prospecto, pero muchos de los medicamentos que se consumen en España, tanto en hospitales como en farmacias, proceden de Estados Unidos. Esta categoría de exportación es, de hecho, una de las más destacadas dentro del comercio bilateral. Según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC), tanto en 2022 como en 2024, los medicamentos envasados fueron el segundo producto más exportado desde EE.UU. hacia nuestro país. Se trata de productos esenciales, que incluyen desde simples analgésicos hasta tratamientos complejos para enfermedades crónicas o raras.

La magnitud de esta dependencia es aún mayor si consideramos que estos medicamentos no tienen, en muchos casos, una alternativa fácil o inmediata dentro del mercado europeo. Ya sea por licencias exclusivas, por patentes o por la capacidad tecnológica de ciertos laboratorios norteamericanos, el acceso a determinados tratamientos depende directamente de este canal comercial. Así, una subida de aranceles o una ruptura en el suministro podría no sólo encarecer los precios, sino también generar tensiones en la cadena de distribución farmacéutica.

¿Qué pasaría si se encarecen los medicamentos?

Los primeros en notarlo serían los hospitales, especialmente aquellos que dependen de contratos centralizados para el abastecimiento de medicamentos. Un incremento del precio podría provocar ajustes en los presupuestos sanitarios, retrasos en tratamientos o incluso el reemplazo de fármacos con alternativas menos eficaces. Y todo esto, lógicamente, repercutiría en los pacientes. Lo que hasta ahora parecía garantizado (el acceso a medicamentos seguros, eficaces y a buen precio) podría complicarse si las barreras comerciales se intensifican y más ahora, con la polémica por los aranceles.

España, también exportadora de medicamentos, pero en menor medida

Aunque solemos pensar en nuestro país como receptor de productos sanitarios, lo cierto es que también exportamos una buena cantidad de medicamentos a Estados Unidos. De hecho, según los datos disponibles, los medicamentos envasados fueron el producto español más exportado hacia EE.UU. en 2024, con un valor aproximado de 188 millones de dólares. Aun así, esta cifra es modesta en comparación con la magnitud de lo que importamos, lo que demuestra que la balanza comercial en el sector farmacéutico está claramente desequilibrada.

Las empresas farmacéuticas españolas han ganado presencia en el exterior gracias a la calidad de sus productos y a la inversión en I+D. Pero todavía hay una fuerte dependencia de grandes multinacionales estadounidenses, que concentran buena parte de la producción de fármacos innovadores. Este contexto obliga a mirar con cautela cualquier cambio en las condiciones de comercio bilateral, porque no sólo se juega una cuestión económica: también está en juego la salud pública.

¿Y si con los aranceles el suministro se interrumpe? 

Más allá del precio, otro riesgo que se vislumbra en el horizonte es el del desabastecimiento. La pandemia ya puso a prueba la capacidad de distribución de medicamentos a nivel global, y evidenció que depender en exceso de unos pocos proveedores puede ser un problema. Si los lazos comerciales con Estados Unidos se debilitaran por motivos políticos, España tendría que buscar proveedores alternativos, lo cual no siempre es viable, sobre todo en el caso de medicamentos muy específicos.

Además, establecer nuevos canales logísticos, firmar acuerdos con otros laboratorios o conseguir aprobaciones sanitarias para productos alternativos no es algo que pueda hacerse de un día para otro. El sistema sanitario necesita previsión, estabilidad y garantías. Por eso, los responsables políticos y económicos deben anticiparse a los posibles escenarios y proteger los canales de suministro actuales, especialmente cuando se trata de algo tan esencial como la salud.