El futuro azul de la alimentación

La acuicultura sostenible es la solución para garantizar el abastecimiento de pescado y otros productos acuáticos, crear desarrollo económico y empleo en zonas rurales y preservar la biodiversidad, protegiendo los ecosistemas marinos y fluviales, según varios informes técnicos de la FAO. España, con más de 8.000 kilómetros de costa, ocho grandes ríos, unas 5.200 instalaciones acuícolas, más científicos e investigadores trabajando en acuicultura que cualquier otro país del mundo, y la mayor cosecha acuícola de la Unión Europea (con más de 266 mil toneladas al año y con valor superior a 750 M€en 2023), atesora un potencial estratégico extraordinario para liderar la transformación azul del sistema alimentario. Las especies de peces más cultivadas en España son la lubina, la trucha arcoíris y la dorada, que representan en conjunto más del 75% del total de la cosecha española de pescado de acuicultura. Le siguen el rodaballo, el atún rojo, la corvina y el esturión. Así mismo, la acuicultura española, una de las más avanzadas del mundo, invierte cada año importantes recursos en I+D+i para mejorar el bienestar animal, la alimentación de los peces y minimizar el impacto medioambiental y el consumo de agua. Este sector es fundamental para el llamado Crecimiento Azul como motor de la economía local, de hecho, en España, genera más de 8.200 empleos directos yunos20.000 indirectos, según el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). «La acuicultura provee a nivel mundial ya más de la mitad de los alimentos de origen acuático destinados a consumo humano y se presenta como el método de obtención de alimentos más eficiente y sostenible con el que dar respuesta a la creciente demanda» explica Javier Ojeda, portavoz de Acuicultura de España y gerente de la asociación de productores APROMAR. «Contar con medios de producción de alimentos de cercanía, nutritivos, seguros y saludables permitirá depender menos de otros países —prosigue—. La soberanía alimentaria es, en la coyuntura global actual, más importante que nunca, y puede ser vital tanto en casos de crisis, como ante un conflicto arancelario severo o una eventual nueva pandemia, cuando un cierre de fronteras puede provocar desabastecimiento». «Gracias a la acuicultura española, todos podemos comer pescado de calidad, fresco y de cercanía», añade. Para la actividad acuícola es imprescindible que el agua se mantenga limpia y en condiciones biológicas óptimas, «El agua, como medio de cultivo, es el recurso natural más protegido por la acuicultura. Por otra parte, su huella hídrica, es decir su consumo de agua dulce, es mínima; y en el caso concreto de la acuicultura en los ríos se devuelve la totalidad del agua utilizada a su cauce original en las mismas o incluso mejores condiciones. Este sector lleva un control riguroso de la calidad y salubridad del agua en la que viven los peces, tanto la empleada en el cultivo como la devuelta a los ríos y mares», explica Ojeda, quien añade que «es una actividad muy regulada por las Administraciones nacionales y comunitarias lo que asegura el mínimo impacto en el medio ambiente y una seguridad alimentaria máxima». La acuicultura es una de las actividades con menor huella de carbono, producir un kilo de pescado de acuicultura genera tan solo entre 3 y 4 kilos de CO2, mientras que este asciende a 4,4 kilos en el caso de las aves de corral, 6,5 en porcino y 29,6 en vacuno. Desde Acuicultura de España trabajamos para reducir esa huella de carbono lo máximo posible, mediante la investigación, por ejemplo, de formas de mejora de todos los procesos relacionados con la alimentación de las especies acuícolas, o la aplicación del uso de energías renovables durante el proceso de crianza de las distintas especies. El desarrollo de la acuicultura a nivel mundial puede contribuir notablemente a alcanzar varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 (ODS) de Naciones Unidas, establecidos para mejorar el bienestar de las personas y del planeta. Contribuye especialmente con los ODS relacionados con la eliminación del hambre y la mejora de la salud, el incremento de la sostenibilidad medioambiental de océanos, agua, clima y tierra, mediante una producción y consumo responsables y avanzar en igualdad de género, la mejora de los medios de vida y la reducción de las desigualdades y la pobreza.

Mar 24, 2025 - 21:05
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El futuro azul de la alimentación
La acuicultura sostenible es la solución para garantizar el abastecimiento de pescado y otros productos acuáticos, crear desarrollo económico y empleo en zonas rurales y preservar la biodiversidad, protegiendo los ecosistemas marinos y fluviales, según varios informes técnicos de la FAO. España, con más de 8.000 kilómetros de costa, ocho grandes ríos, unas 5.200 instalaciones acuícolas, más científicos e investigadores trabajando en acuicultura que cualquier otro país del mundo, y la mayor cosecha acuícola de la Unión Europea (con más de 266 mil toneladas al año y con valor superior a 750 M€en 2023), atesora un potencial estratégico extraordinario para liderar la transformación azul del sistema alimentario. Las especies de peces más cultivadas en España son la lubina, la trucha arcoíris y la dorada, que representan en conjunto más del 75% del total de la cosecha española de pescado de acuicultura. Le siguen el rodaballo, el atún rojo, la corvina y el esturión. Así mismo, la acuicultura española, una de las más avanzadas del mundo, invierte cada año importantes recursos en I+D+i para mejorar el bienestar animal, la alimentación de los peces y minimizar el impacto medioambiental y el consumo de agua. Este sector es fundamental para el llamado Crecimiento Azul como motor de la economía local, de hecho, en España, genera más de 8.200 empleos directos yunos20.000 indirectos, según el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). «La acuicultura provee a nivel mundial ya más de la mitad de los alimentos de origen acuático destinados a consumo humano y se presenta como el método de obtención de alimentos más eficiente y sostenible con el que dar respuesta a la creciente demanda» explica Javier Ojeda, portavoz de Acuicultura de España y gerente de la asociación de productores APROMAR. «Contar con medios de producción de alimentos de cercanía, nutritivos, seguros y saludables permitirá depender menos de otros países —prosigue—. La soberanía alimentaria es, en la coyuntura global actual, más importante que nunca, y puede ser vital tanto en casos de crisis, como ante un conflicto arancelario severo o una eventual nueva pandemia, cuando un cierre de fronteras puede provocar desabastecimiento». «Gracias a la acuicultura española, todos podemos comer pescado de calidad, fresco y de cercanía», añade. Para la actividad acuícola es imprescindible que el agua se mantenga limpia y en condiciones biológicas óptimas, «El agua, como medio de cultivo, es el recurso natural más protegido por la acuicultura. Por otra parte, su huella hídrica, es decir su consumo de agua dulce, es mínima; y en el caso concreto de la acuicultura en los ríos se devuelve la totalidad del agua utilizada a su cauce original en las mismas o incluso mejores condiciones. Este sector lleva un control riguroso de la calidad y salubridad del agua en la que viven los peces, tanto la empleada en el cultivo como la devuelta a los ríos y mares», explica Ojeda, quien añade que «es una actividad muy regulada por las Administraciones nacionales y comunitarias lo que asegura el mínimo impacto en el medio ambiente y una seguridad alimentaria máxima». La acuicultura es una de las actividades con menor huella de carbono, producir un kilo de pescado de acuicultura genera tan solo entre 3 y 4 kilos de CO2, mientras que este asciende a 4,4 kilos en el caso de las aves de corral, 6,5 en porcino y 29,6 en vacuno. Desde Acuicultura de España trabajamos para reducir esa huella de carbono lo máximo posible, mediante la investigación, por ejemplo, de formas de mejora de todos los procesos relacionados con la alimentación de las especies acuícolas, o la aplicación del uso de energías renovables durante el proceso de crianza de las distintas especies. El desarrollo de la acuicultura a nivel mundial puede contribuir notablemente a alcanzar varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 (ODS) de Naciones Unidas, establecidos para mejorar el bienestar de las personas y del planeta. Contribuye especialmente con los ODS relacionados con la eliminación del hambre y la mejora de la salud, el incremento de la sostenibilidad medioambiental de océanos, agua, clima y tierra, mediante una producción y consumo responsables y avanzar en igualdad de género, la mejora de los medios de vida y la reducción de las desigualdades y la pobreza.