Siempre se ha presupuesto que el lenguaje elaborado, con múltiples matices, es una de las cosas que distinguen a los humanos del resto de especies . Por ejemplo, el conocido como principio de composicionalidad señala que somos capaces de entender oraciones complejas a partir de las oraciones más simples que las componen. Pero no solo encadenar palabras, como 'bailarina rubia' (entendiendo que es una mujer que se dedica a la danza y que, además, es rubia); sino frases que exigen un mayor nivel de compresión como 'mala bailarina' (en la que la primera palabra, 'mala', afecta a la siguiente, 'bailarina', creando un significado complejo unitario y no solo la suma de las palabras involucradas). Algo que es natural para nosotros...
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