Sevilla FC: Al derbi en medio de una crisis de identidad y referentes
Uno de los rasgos inherentes al Sevilla en su historia ha sido el de contar siempre, independientemente del momento deportivo del equipo, con futbolistas referentes, los denominados líderes carismáticos llamados a tirar del carro en los escenarios difíciles y con la personalidad suficiente para conectar con la afición en todo momento. Alarma, en este sentido, la composición del Sevilla actual, huérfano prácticamente de ese perfil de futbolistas con carácter para guiar al grupo y ejercer de líderes. El club confía en que este rol lo puedan ir agarrando con el tiempo algunos de los canteranos que se van consolidando con el primer equipo en la élite. En la compleja transición que vive la institución, es cierto que hay jugadores veteranos como Gudelj que no rehuyen a esa responsabilidad, si bien el serbio ofrece otro tipo de liderazgo, más templado, que anda distante de la sólida autoridad de las figuras de antaño. También ha intentado dar un paso adelante desde su primer día en Nervión Saúl Ñíguez , aunque el ilicitano juega contra otro hándicap inevitable: el poco tiempo que lleva en el club y la obvia dificultad que ello conlleva para conectar con la hinchada. El Sevilla FC llega a este derbi con la estadística siempre a favor y la vitola de saber afrontar el duelo mejor que su eterno rival históricamente. Sin embargo, en esta ocasión ha de lidiar con una importante china en el zapato, la de sobrevivir a sí mismo, en medio de una crisis de identidad y sin referentes de peso en su plantel como hace mucho tiempo que no se recordaba. Las palabras pronunciadas en Radio Marca estos días atrás por un escudero de Joaquín Caparrós en los pujantes comienzos de este siglo para el Sevilla, Javier Casquero, invitan a reflexionar y a retomar ciertas señas que el club nunca debió descuidar: «La afición del Sevilla quiere rendimiento inmediato y no hay rendimientos inmediatos. Jugué cinco temporadas allí. El Sánchez-Pizjuán aprieta, pero ahora no se siente identificado con los jugadores de la plantilla», asegura Casquero antes de señalar que «no hay esa pasión, ese carisma. Miras el once inicial y no ves ningún jugador que se refleje en el aficionado. Su estrella es Lukebakio y no me parece un futbolista que transmita. Yo he vivido allí una pasión tremenda. Tú llegas allí y tú eres su jugador, el jugador del Real Madrid o el Barça no existen», echa de menos el que fuera futbolista del Sevilla FC entre 2000 y 2005. El deterioro del carisma en Nervión se ha producido además de una manera acelerada. Basta con ver lo que ha ocurrido en la cúspide de la pirámide del vestuario con los referentes que deben velar por el escudo y el resto del grupo. No hay que irse muy lejos en el tiempo para constatar el llamativo cambio en este sentido. La pasada campaña 2023-2024 comenzó para el Sevilla FC con cuatro capitanes de la máxima relevancia deportiva y un peso específico envidiable, de impacto en LaLiga: Jesús Navas, Sergio Ramos, Ivan Rakitic y Fernando Reges . Sólo ver la foto de los cuatro infunde respeto. Sin embargo, en el ecuador de la temporada abandonaron el equipo los dos últimos. El centrocampista brasileño puso rumbo a su país y Rakitic optó por la aventura en el Al-Shabab de la liga saudí empujado por sus diferencias con Quique Sánchez Flores. La mengua del brazalete en Nervión se dejaba notar con fuerza. Y fue a peor en junio de 2024 con la salida de Sergio Ramos, seis meses antes de que el también canterano y mejor jugador de la historia del club, Jesús Navas González, colgara las botas definitivamente y entregara el brazalete del último gran capitán sevillista. En poco más de un año, el contraste resulta aparatoso. Los cuatro capitanes con los que el Sevilla FC va al derbi del domingo en el Villamarín y con los que acabará la temporada son Suso Fernández, Saúl Ñíguez, Marcao y Nemanja Gudelj. Paradójicamente, dos de ellos, Suso y Marcao, no entran para nada en los planes del entrenador, García Pimienta, y apenas han gozado de minutos en los últimos compromisos del Sevilla FC. A Saúl, por su parte, lo sentó en el banquillo en el descanso del último partido ante el Athletic Club tras cometer un penalti y librarse por poco de la segunda tarjeta amarilla que habría dejado a su equipo con un hombre menos toda la segunda mitad del choque. Gudelj, entretanto, ha estado fuera toda la primera semana del parón por los compromisos de su combinado nacional. Salvo con el serbio por este motivo, el entrenador ha querido reunirse con todos ellos antes del derbi para apretar los dientes y encarar con ese carisma que demanda el grupo tanto el partido contra el vecino como el difícil tramo final de temporada. Y es que el crédito del propio técnico también anda tocado tras la última decepción ante el Athletic Club en el Sánchez-Pizjuán (0-1), una derrota que impidió al Sevilla FC, por novena vez esta temporada, ganar dos partidos seguidos, lo que aleja a la entidad de unos puestos europeos que siguen estando más 'baratos' que nunca.
Uno de los rasgos inherentes al Sevilla en su historia ha sido el de contar siempre, independientemente del momento deportivo del equipo, con futbolistas referentes, los denominados líderes carismáticos llamados a tirar del carro en los escenarios difíciles y con la personalidad suficiente para conectar con la afición en todo momento. Alarma, en este sentido, la composición del Sevilla actual, huérfano prácticamente de ese perfil de futbolistas con carácter para guiar al grupo y ejercer de líderes. El club confía en que este rol lo puedan ir agarrando con el tiempo algunos de los canteranos que se van consolidando con el primer equipo en la élite. En la compleja transición que vive la institución, es cierto que hay jugadores veteranos como Gudelj que no rehuyen a esa responsabilidad, si bien el serbio ofrece otro tipo de liderazgo, más templado, que anda distante de la sólida autoridad de las figuras de antaño. También ha intentado dar un paso adelante desde su primer día en Nervión Saúl Ñíguez , aunque el ilicitano juega contra otro hándicap inevitable: el poco tiempo que lleva en el club y la obvia dificultad que ello conlleva para conectar con la hinchada. El Sevilla FC llega a este derbi con la estadística siempre a favor y la vitola de saber afrontar el duelo mejor que su eterno rival históricamente. Sin embargo, en esta ocasión ha de lidiar con una importante china en el zapato, la de sobrevivir a sí mismo, en medio de una crisis de identidad y sin referentes de peso en su plantel como hace mucho tiempo que no se recordaba. Las palabras pronunciadas en Radio Marca estos días atrás por un escudero de Joaquín Caparrós en los pujantes comienzos de este siglo para el Sevilla, Javier Casquero, invitan a reflexionar y a retomar ciertas señas que el club nunca debió descuidar: «La afición del Sevilla quiere rendimiento inmediato y no hay rendimientos inmediatos. Jugué cinco temporadas allí. El Sánchez-Pizjuán aprieta, pero ahora no se siente identificado con los jugadores de la plantilla», asegura Casquero antes de señalar que «no hay esa pasión, ese carisma. Miras el once inicial y no ves ningún jugador que se refleje en el aficionado. Su estrella es Lukebakio y no me parece un futbolista que transmita. Yo he vivido allí una pasión tremenda. Tú llegas allí y tú eres su jugador, el jugador del Real Madrid o el Barça no existen», echa de menos el que fuera futbolista del Sevilla FC entre 2000 y 2005. El deterioro del carisma en Nervión se ha producido además de una manera acelerada. Basta con ver lo que ha ocurrido en la cúspide de la pirámide del vestuario con los referentes que deben velar por el escudo y el resto del grupo. No hay que irse muy lejos en el tiempo para constatar el llamativo cambio en este sentido. La pasada campaña 2023-2024 comenzó para el Sevilla FC con cuatro capitanes de la máxima relevancia deportiva y un peso específico envidiable, de impacto en LaLiga: Jesús Navas, Sergio Ramos, Ivan Rakitic y Fernando Reges . Sólo ver la foto de los cuatro infunde respeto. Sin embargo, en el ecuador de la temporada abandonaron el equipo los dos últimos. El centrocampista brasileño puso rumbo a su país y Rakitic optó por la aventura en el Al-Shabab de la liga saudí empujado por sus diferencias con Quique Sánchez Flores. La mengua del brazalete en Nervión se dejaba notar con fuerza. Y fue a peor en junio de 2024 con la salida de Sergio Ramos, seis meses antes de que el también canterano y mejor jugador de la historia del club, Jesús Navas González, colgara las botas definitivamente y entregara el brazalete del último gran capitán sevillista. En poco más de un año, el contraste resulta aparatoso. Los cuatro capitanes con los que el Sevilla FC va al derbi del domingo en el Villamarín y con los que acabará la temporada son Suso Fernández, Saúl Ñíguez, Marcao y Nemanja Gudelj. Paradójicamente, dos de ellos, Suso y Marcao, no entran para nada en los planes del entrenador, García Pimienta, y apenas han gozado de minutos en los últimos compromisos del Sevilla FC. A Saúl, por su parte, lo sentó en el banquillo en el descanso del último partido ante el Athletic Club tras cometer un penalti y librarse por poco de la segunda tarjeta amarilla que habría dejado a su equipo con un hombre menos toda la segunda mitad del choque. Gudelj, entretanto, ha estado fuera toda la primera semana del parón por los compromisos de su combinado nacional. Salvo con el serbio por este motivo, el entrenador ha querido reunirse con todos ellos antes del derbi para apretar los dientes y encarar con ese carisma que demanda el grupo tanto el partido contra el vecino como el difícil tramo final de temporada. Y es que el crédito del propio técnico también anda tocado tras la última decepción ante el Athletic Club en el Sánchez-Pizjuán (0-1), una derrota que impidió al Sevilla FC, por novena vez esta temporada, ganar dos partidos seguidos, lo que aleja a la entidad de unos puestos europeos que siguen estando más 'baratos' que nunca.
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