El olor a muerte inunda las ciudades de Myanmar tras el sismo que mató a más de 1.600 personas
El olor a cuerpos en descomposición impregnaba el domingo las calles de Mandalay, la segunda ciudad más grande de Myanmar, mientras la gente trabajaba frenéticamente para retirar escombros a mano con la esperanza de encontrar a alguien aún con vida, dos días después del enorme terremoto que dejó más de 1.600 muertos e innumerables personas sepultadas.
